Olavarría: 120 animales faenados y un "muro" para frenar el delito rural
Alberto Mancusi, pequeño productor ganadero, aseguró que hay más de 50 denuncias sin resultados. Cuestionó el cierre de un acceso a los campos con montículos de tierra dispuesto por el municipio y reclamó cámaras, iluminación y patrullajes. Productores dejan la actividad.
28/10/2026 | 06:02Redacción Cadena 3
“Llevamos perdidos más de 120 animales, tenemos 50 y pico de denuncias y ninguna con resolución positiva, ni detenidos ni recuperación de semejante brutal cantidad de carne”, relató Alberto Mancusi, pequeño productor ganadero de Olavarría, en diálogo con El Campo Hoy.
Según explicó, los hechos se arrastran desde 2023, y lejos de encontrar una solución, se agravaron con el paso del tiempo. Los delincuentes no solo ingresan a los establecimientos y rompen alambrados: también sacrifican animales en el mismo campo para llevarse únicamente los cortes de mayor valor comercial.
“Te matan diez animales para llevarse los cuartos, por decirte. Rompen los alambres de los vecinos y queman el campo. Es un estado de indefensión total”, describió Mancusi, quien también recordó una serie de episodios ocurridos durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo, cuando, según denunció, fueron faenados más de veinte animales sin que se produjeran detenciones ni se recuperara la carne.
El cuestionamiento a los montículos de tierra
Uno de los puntos que más indignación genera entre los productores es la decisión municipal de cerrar un acceso a los campos mediante montículos de tierra.

Para Mancusi, la medida no ofrece una respuesta efectiva frente a la delincuencia y puede complicar la circulación en una zona donde los establecimientos rurales conviven con el movimiento cotidiano de la ciudad.
El productor explicó que su campo se encuentra a apenas 300 metros de una de las principales avenidas de Olavarría, en un sector cercano a rutas y caminos de circulación permanente. Esa proximidad, que podría facilitar la vigilancia, no se ha traducido —según su testimonio— en una mayor protección para los establecimientos.
“¿Cómo puede ser que no nos puedan poner un móvil, no sé, desde las ocho de la noche hasta las seis de la mañana? O cámaras, iluminación, algo”, planteó con impotencia a Cadena3.
Los damnificados reclaman medidas concretas para prevenir nuevos ataques: patrullajes en los horarios más críticos, cámaras de seguridad e iluminación en los sectores más vulnerables. Mancusi aseguró que, hace más de un año, incluso ofrecieron colaborar económicamente para instalar cámaras y luminarias, pero no obtuvieron respuestas que permitieran avanzar.
Una reunión sin resultados y más de 50 denuncias
Mancusi recordó que en mayo de 2025 mantuvieron una reunión con representantes políticos y autoridades de las fuerzas de seguridad. Los productores llegaron al encuentro con documentación sobre los hechos denunciados y con propuestas para contribuir a mejorar la vigilancia.
Sin embargo, la expectativa de abrir una instancia de diálogo no se cumplió. Según relató, aquella fue la única reunión de ese tipo y, desde entonces, no volvieron a ser recibidos ni encontraron un canal de trabajo sostenido con las autoridades municipales.

Delitos que dejan huella. El productor también cuestionó que se haya puesto en duda la magnitud del problema. Ante esas versiones, los damnificados reunieron copias de las denuncias presentadas para respaldar sus reclamos.
“Nos vimos en la obligación de llevar las fotocopias de todas las denuncias hechas, del resultado negativo de todas las denuncias, de todos los brutales hechos”, señaló.
De acuerdo con su estimación, entre 20 y 25 productores de distintos sectores del distrito estarían afectados por estos episodios. Aun así, advirtió que el número podría ampliarse a medida que se incorporen nuevos testimonios y se recopile información de otros establecimientos. Algunos, ya se resignan a abandonar la actividad.
El interrogante sobre el destino de la carne
Más allá de las pérdidas económicas y del daño que provoca la faena clandestina, los productores ponen el foco en una pregunta central: ¿adónde va a parar la carne robada?

Para Mancusi, la reiteración de los ataques y el volumen de animales sacrificados obligan a investigar no solo quiénes ingresan a los campos, sino también los mecanismos de traslado y comercialización de la mercadería.
“De casi 120 animales faenados, masacrados, no se recuperó nada. No se sabe el destino ni la vía de comercialización”, sostuvo.
“Las perspectivas son bastante oscuras”
El reclamo, afirmó Mancusi, no responde a una disputa partidaria, aunque en su relato subyace la impotencia por el mensaje que baja desde las autoridades políticas. Y en concreto, de la necesidad de recuperar condiciones mínimas de seguridad para quienes trabajan y producen en el campo. Aseguró que no han encontrado un acompañamiento institucional sostenido y que el desgaste provocado por los reiterados ataques lleva a algunos vecinos a perder las esperanzas de que las denuncias tengan consecuencias.

La situación, además, afecta la actividad cotidiana de los establecimientos: los productores deben afrontar la pérdida de hacienda, reparar alambrados y convivir con la incertidumbre de nuevos ingresos ilegales.
Mientras reclaman una respuesta coordinada entre el municipio y las fuerzas de seguridad, la colocación de montículos de tierra en un acceso rural se convirtió en un nuevo foco de controversia.
“Estamos muy complicados”, resumió Mancusi, quien insistió en que la solución pasa por medidas de prevención, mayor presencia policial e investigaciones capaces de identificar a los responsables y establecer el destino de la carne sustraída.
Federico Aguer





