En vivo

Juntos

Fernando Genesir

Argentina

En vivo

Siempre Juntos

Alberto Lotuf

Rosario

En vivo

Despabilate... amor

Flavia y Fer

En vivo

Para Todos

Titi Ciabattoni

En vivo

INrockXIDABLE

Radio

Podcast

Amamos Argentina

Podcast

La mesa de café

Podcast

La otra mirada

Podcast

El dato confiable

Podcast

3x1=4

Podcast

La quinta pata del gato

Podcast

Cuadro de Situación

Podcast

80 años del Cuarteto

Podcast

Nazareno Cruz y el Lobo

Podcast

La Chacarera, el latido del monte

Escuchá lo último

Elegí tu emisora

El escenario electoral condiciona los márgenes de maniobra del Gobierno

 

10/08/2026 | 07:16Redacción Cadena 3 Rosario

Perspectiva Rosario

Añadir Cadena 3 a

Agregá Cadena 3 a tus preferidos en Google
El presidente Javier Milei.

FOTO: El presidente Javier Milei.

Google News

Mirá las notas de Cadena 3 en Google News

WhatsApp

Mirá las notas de Cadena 3 en WhatsApp

  1. Audio. El escenario electoral condiciona los márgenes de maniobra del Gobierno

    Radioinforme 3 Rosario

    Episodios

Falta todavía más de un año para las elecciones, pero el escenario electoral ya está condicionando los márgenes de maniobra del Gobierno. La paradoja es evidente: mientras todavía no sabemos con certeza cuáles serán las reglas con las que vamos a votar, la política, los empresarios y los inversores ya están tomando decisiones como si el resultado estuviera a la vuelta de la esquina. Y eso, para mí, es una señal preocupante de la fragilidad de nuestro sistema.

El Gobierno pretende modificar las reglas electorales, entre otras cosas con la discusión sobre las PASO, pero al mismo tiempo empieza a quedar atrapado por las consecuencias de esa incertidumbre. La política entra en modo electoral demasiado temprano y todos empiezan a especular. Hernán Lacunza anunció que quiere competir dentro del PRO y dijo que Mauricio Macri lo alentó. Victoria Villarruel, por su parte, tuvo que salir públicamente a aclarar que no busca desestabilizar al Gobierno. Son apenas dos ejemplos de un escenario que empieza a moverse mucho antes de lo razonable.

No es que las elecciones no sean importantes. Naturalmente que lo son. Pero una economía normal, una sociedad que funciona con reglas previsibles, no debería depender de una elección que ocurrirá dentro de más de un año para decidir si invierte, produce, contrata o desarrolla un proyecto. Ninguna inversión de largo plazo debería quedar atada exclusivamente a quién gane una elección. Cuando eso ocurre, el problema no está solamente en la elección: está en los fundamentos del país.

La Argentina tiene una experiencia demasiado larga de cambios bruscos, de gobiernos que modifican las reglas, de ciclos que empiezan y terminan en sentidos completamente opuestos. Por eso los actores económicos se volvieron extremadamente defensivos. Se quemaron con leche tantas veces que ahora ven una vaca y lloran. Y lloran mucho, porque perdieron mucho y, además, lo perdieron recientemente.

Eso explica por qué muchas empresas avanzan con extrema cautela. Invierten poco, prueban, esperan, observan. Incluso instrumentos como el RIGI, que deberían generar un shock de inversiones, todavía no producen el boom que muchos esperaban. En sectores como la minería hay proyectos importantes, especialmente en litio, oro y cobre, pero todavía estamos lejos de la dinámica que observamos en países como Chile o Perú.

Vaca Muerta tiene otra lógica y hoy cuenta además con condiciones internacionales que favorecen su desarrollo. Pero en minería todavía falta muchísimo. Tenemos recursos extraordinarios, tenemos oportunidades enormes y tenemos un mundo que demanda esos productos. Lo que falta es algo mucho más básico: confianza. Una cosa es anunciar un régimen de incentivos y otra muy distinta es enterrar miles de millones de dólares durante décadas en un país donde las reglas pueden cambiar después de una elección.

El problema se observa todavía con mayor claridad en el mercado financiero. Allí ya hay un rápido proceso de adaptación a la incertidumbre electoral. Aumenta la dolarización de carteras, crece la búsqueda de liquidez y los bancos prefieren instrumentos que puedan transformar rápidamente en efectivo si las condiciones cambian. Es decir, los actores económicos se preparan para cualquier escenario porque no confían plenamente en que las reglas vayan a permanecer.

Esta semana conocimos, además, un análisis muy importante del Instituto Peterson, elaborado por Maurice Obstfeld, un economista que conoce profundamente a la Argentina y que fue economista jefe del Fondo Monetario Internacional. El trabajo reconoce algunos logros importantes de la administración de Javier Milei, especialmente el ajuste fiscal y la mejora de la posición externa. Pero también marca debilidades significativas.

Una de ellas es la política monetaria. Y acá hay un punto central: no tenemos una política monetaria que el mercado pueda comprender con claridad. Hubo cambios, modificaciones y decisiones que hacen difícil anticipar qué va a hacer el Gobierno. No se trata simplemente de estar de acuerdo o en desacuerdo con la política monetaria. Se trata de poder entenderla, de conocer sus reglas y de anticipar razonablemente su comportamiento.

Algo similar ocurre con el tipo de cambio. No tenemos una flotación libre. Tenemos bandas, intervenciones y una estrategia destinada a evitar que el dólar se mueva demasiado. El Gobierno teme una corrección cambiaria, especialmente en un contexto en el que existe atraso. Pero los desequilibrios no desaparecen porque un gobierno intente contenerlos. Tarde o temprano se corrigen, y la experiencia argentina demuestra que muchas veces esas correcciones se producen de manera traumática.

Mientras tanto, la actividad económica y el consumo muestran dificultades, la informalidad aumenta y aparecen problemas vinculados con la empleabilidad. Todo esto genera una combinación complicada. Porque aunque existan oportunidades enormes para invertir en la Argentina, los inversores también miran el riesgo y preguntan algo muy sencillo: ¿qué va a pasar después de las elecciones?

Y ahí aparece uno de nuestros principales problemas. Mientras existe un renovado interés internacional por los mercados emergentes, la Argentina permanece relativamente aislada. El riesgo país sigue siendo elevado, alrededor de los 450 puntos básicos, y no conseguimos aprovechar plenamente el interés que existe por otros países de características similares. Una vez más, aparece la política como condicionante de la economía.

Para mí, no puede ser que el futuro económico de un país dependa de una elección. Tampoco puede depender de una sola persona, se llame Javier Milei o quien sea. Un programa económico sólido tiene que ser capaz de sobrevivir a los gobiernos. Si las reformas dependen exclusivamente de quien las implementa, entonces una derrota electoral puede convertirlas en reversibles.

Ese es el verdadero dilema que tenemos por delante. Si queremos que la Argentina vuelva a ser un país previsible, necesitamos acuerdos. Acuerdos básicos, acuerdos que sobrevivan a las elecciones. Porque si cada gobierno llega con la intención de modificar todo lo que hizo el anterior, ningún inversor puede proyectar a diez, quince o veinte años.

Lo que vimos en el Parlamento durante los últimos días debería servir como advertencia. Hay demasiada especulación, demasiada negociación de corto plazo y muy poco consenso estructural. La política argentina sigue atrapada en la lógica de quién gana y quién pierde, cuando lo que necesitamos discutir es qué reglas queremos sostener independientemente de quién gobierne.

La exigencia de la sociedad debería ser muy sencilla: siéntense y pónganse de acuerdo. No importa si son oficialistas u opositores, de izquierda, de derecha o de centro. Necesitamos reglas previsibles, instituciones que funcionen y acuerdos que permitan que la economía se desarrolle sin estar pendiente de cada elección.

Porque es muy difícil vivir, invertir, trabajar y planificar una vida cuando todo está sometido a una incertidumbre permanente. Y si no conseguimos romper con esa lógica, vamos a seguir dependiendo de cada elección, de cada gobierno y de cada persona que ocupe el poder. La Argentina necesita algo mucho más importante que una victoria electoral: necesita previsibilidad.

Lectura rápida

¿Qué está condicionando el margen de maniobra del Gobierno? El escenario electoral, a pesar de que faltan más de un año para las elecciones.

¿Quiénes están tomando decisiones anticipadas en el contexto electoral? La política, los empresarios y los inversores.

¿Cuáles son las debilidades significativas mencionadas en el análisis del Instituto Peterson? La política monetaria y la falta de claridad en las reglas del mercado.

¿Qué se observa en el mercado financiero ante la incertidumbre electoral? Aumento de la dolarización de carteras y búsqueda de liquidez por parte de los bancos.

¿Por qué es importante tener acuerdos básicos en la Argentina? Para garantizar la previsibilidad económica y evitar que el futuro dependa de elecciones o de una sola persona.

Lo más visto

Política y Economía

Opinión

Podcast

La otra mirada

Podcast

La mesa de café

Podcast

La quinta pata del gato

Podcast

3x1=4

Podcast

El dato confiable

Podcast

Política esquina Economía

Podcast

Cuadro de Situación

Podcast

Los editoriales de Alberto Lotuf