Santilli empezó con una señal: Milei 2027
Santilli todavía no asumió formalmente como jefe de Gabinete, pero ya empezó a ejercer. Y lo hizo con una señal política muy concreta: trabaja para la reelección del Presidente.
30/06/2026 | 12:51Redacción Cadena 3
Diego Santilli todavía no asumió formalmente como jefe de Gabinete, pero ya empezó a ejercer. Y lo hizo con una señal política muy concreta: trabaja para la reelección de Javier Milei.
No fue una frase al pasar. Fue una definición de poder.
Santilli puso sobre la mesa aquello que ya venía trabajando como ministro del Interior: la negociación política con los gobernadores, la búsqueda de acuerdos legislativos y la construcción de gobernabilidad para un oficialismo que necesita ordenar su tropa antes de volver a pedirle votos a la sociedad.
Por eso no es casual que, en sus primeras declaraciones, haya elegido hablar de la reelección presidencial. El contexto obliga a leer esa frase como algo más que una muestra de lealtad. Milei va por 2027 y Santilli quiso dejarlo claro desde el minuto uno.
La aclaración no es menor. En los últimos meses apareció Mauricio Macri insinuando la posibilidad de construir un frente electoral alternativo a los libertarios. Patricia Bullrich, por su parte, no oculta sus propias aspiraciones presidenciales dentro del universo libertario. Pero resulta difícil imaginar esa candidatura si el Presidente está dispuesto a buscar su reelección.
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¿Bullrich se subordinará al proyecto de Milei o terminará rompiendo en algún momento? ¿A cambio de qué podría ordenar esa ambición? ¿De la Jefatura de Gobierno porteña? Ese es justamente el lugar que Mauricio Macri quiere preservar para el PRO y, en particular, para Jorge Macri.
Santilli también tiene su propia expectativa: la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Como siempre en política, sobran aspiraciones y faltan lugares para satisfacerlas.
Por eso la frase inaugural del nuevo jefe de Gabinete tiene un valor disciplinador. Santilli debutó diciendo que va a trabajar por la reelección de Milei. Es una definición destinada a ordenar a los aliados transitorios que hoy tiene el Gobierno, incluidos los dirigentes del PRO que trabajan dentro de la administración libertaria.
El propio Santilli es el mejor ejemplo de esa tensión. Ya está incorporado a las filas del oficialismo, pero no desconoce su origen político. No fue casual que Mauricio Macri hiciera público que lo llamó cuando viajaba a la residencia de Olivos para confirmar su llegada a la Jefatura de Gabinete. Más que una simple comunicación, Macri buscó proyectar una imagen de influencia, casi de venia política.
Santilli, en cambio, empieza por despejar esos fantasmas. Su mensaje parece dirigido hacia todos lados: hacia Bullrich, hacia Macri, hacia el PRO y hacia cualquier alternativa que pretenda discutir el liderazgo presidencial antes de tiempo.
Ahora deberá mostrar gestión. Su carta de presentación será la negociación con los gobernadores para avanzar con la reforma electoral que el Gobierno planteó inicialmente como eliminación de las PASO, junto con otros cambios, como la reducción o eliminación de subsidios estatales a los partidos políticos.
Ahí se medirá su verdadera capacidad política. No en la declaración de lealtad, sino en los votos que pueda conseguir.
La primera prueba será simbólica, pero importante: cuántos gobernadores rodearán a Milei en la vigilia del 9 de Julio, en San Miguel de Tucumán.
El año pasado, aquella foto se frustró. Los gobernadores pegaron el faltazo y Milei terminó sin viajar a Tucumán, con el argumento del mal tiempo. Este año, el Presidente anunció que irá al acto en la Casa Histórica, en el filo de la medianoche.
La pregunta es cuántos mandatarios provinciales estarán esta vez a su lado. Esa foto será la primera demostración de fortaleza —o de debilidad— del nuevo jefe de Gabinete.
También será una forma de medir aquello que debió haber hecho el funcionario que se fue. Esa agenda política debía estar sobre la mesa desde antes, pero quedó sepultada detrás del escándalo que envolvió a Manuel Adorni.
El problema, para Adorni, no terminó con su salida del Gobierno. Apenas cambió de escenario. Se fue a su casa, no sabemos si al barrio privado o al nuevo departamento, pero su próximo recorrido parece tener una escala inevitable: los tribunales de Comodoro Py.
Y allí la temperatura será bastante más alta que en cualquier domicilio particular. La silla de Comodoro Py suele ser eléctrica para los funcionarios que llegan con una acumulación de datos, sospechas y pruebas en su contra.
Nada indica, por ahora, que Adorni vaya a pasarla bien en esa circunstancia. La Justicia mostró interés en investigarlo en tiempo real. Y la política, mientras tanto, ya empezó a ordenar la etapa siguiente.
Santilli lo entendió rápido. Por eso arrancó con una señal simple, pero potente: el jefe es Milei, el objetivo es 2027 y todo lo demás deberá acomodarse alrededor de esa definición.






