Japón abre sus puertas a la carne argentina: una oportunidad que llega después de 20 años
Después de dos décadas de negociaciones, Japón habilitó el ingreso de carne bovina y lengua proveniente de todo el territorio argentino. El paso completa la apertura sanitaria iniciada en 2006 y amplía el horizonte exportador de la ganadería nacional. Ahora comienza el desafío comercial.
01/10/2026 | 07:17Redacción Cadena 3
La ganadería argentina acaba de atravesar una de esas puertas que durante años permanecieron entreabiertas. Japón acordó los requisitos sanitarios para importar carne bovina y lengua desde la zona argentina libre de fiebre aftosa con vacunación, completando así el proceso que permitirá el acceso de la producción de todo el territorio nacional a uno de los mercados más exigentes del mundo.
El logro tiene una dimensión que excede el anuncio sanitario: la negociación comenzó formalmente hace 20 años y cobró un nuevo impulso a partir de 2024, cuando el acceso al mercado japonés fue establecido como una prioridad para la política de inserción internacional argentina.
Japón importa alrededor de USD 3.000 millones en carne bovina por año y constituye un mercado de alto poder adquisitivo, con exigencias particularmente estrictas en materia sanitaria, trazabilidad y calidad.
Desde 2018, el país asiático permitía el ingreso de carne argentina proveniente de la Patagonia, reconocida como zona libre de aftosa sin vacunación. Sin embargo, esa región representa una proporción reducida de la producción y de la oferta exportable nacional. La nueva habilitación extiende el acceso al resto del país.
Un proceso que llevó dos décadas
El camino hacia esta apertura estuvo marcado por negociaciones técnicas y políticas que involucraron al Ministerio de Economía, la Cancillería y el SENASA.
Durante los últimos años se sucedieron misiones oficiales a Tokio, reuniones bilaterales, encuentros técnicos y visitas de funcionarios y parlamentarios japoneses a la Argentina.
Un punto de inflexión se produjo en febrero de 2026, cuando el Comité de Sanidad Animal de Japón concluyó que el riesgo de introducción de fiebre aftosa a través de carne bovina deshuesada proveniente del norte argentino era extremadamente bajo, siempre que se aplicaran las medidas sanitarias correspondientes.
El último paso se concretó durante una misión oficial de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y el SENASA a Japón. La agenda incluyó reuniones con el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca japonés (MAFF), autoridades sanitarias, importadores y una actividad de promoción de la carne argentina organizada por la Embajada Argentina en Japón junto con el IPCVA.
Una validación al sistema sanitario
Para Georges Breschmitt, del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), se trata además de una validación del sistema sanitario argentino.
“La noticia de que se abre el mercado para la carne y, en concreto, para la lengua implica para adelante un paso más que es una validación de los sistemas sanitarios de Argentina”.
Breschmitt destacó que el IPCVA acompañó las gestiones realizadas por funcionarios de Agricultura y SENASA durante la misión por Asia y anticipó que, una vez cumplidas las etapas pendientes, los primeros embarques podrían concretarse durante el primer trimestre de 2027.
Abrir la puerta no significa vender mañana
El anuncio representa una apertura sanitaria, pero todavía queda camino por recorrer hasta que la carne argentina llegue efectivamente a las góndolas y restaurantes japoneses.
Las autoridades japonesas tienen prevista una auditoría del sistema argentino, que incluirá inspecciones de los establecimientos interesados en exportar. Recién después de ese proceso podrán definirse las plantas habilitadas.
La analista del mercado de carnes Paola Carreño puso el foco precisamente en esa diferencia entre la apertura sanitaria y la operación comercial.
“Es sin duda una muy buena noticia para la carne argentina, ya que Japón es un mercado de alto valor y sofisticado, con elevados estándares sanitarios y de calidad”, señaló.
Pero advirtió que la habilitación “no es automática”: ahora comienza una segunda etapa operativa, que contempla las inspecciones in situ y la posterior habilitación de frigoríficos.
Y una vez superada esa instancia aparecerá otro desafío: competir en precio. Argentina parte con una desventaja arancelaria significativa frente a sus principales competidores. Según Carreño, actualmente la carne argentina enfrenta un arancel del 38,5%, mientras que Estados Unidos ingresa con alrededor del 20,8% y Australia cuenta con condiciones similares, además de un acuerdo comercial con Japón que permite una reducción progresiva de sus aranceles.
“Buena noticia, a seguir trabajando”, resumió la especialista a Cadena 3 Campo, al señalar la importancia de avanzar también en acuerdos comerciales que permitan que la carne argentina pueda competir en mejores condiciones.
Japón compra volumen, pero no necesariamente cortes premium
La apertura despierta expectativas, aunque el verdadero impacto sobre las exportaciones argentinas dependerá de qué tipo de carne demande Japón y de la capacidad argentina para construir una oferta competitiva.
Carlos Kohn aporta una mirada particularmente concreta sobre ese punto. Japón compra aproximadamente 450.000 toneladas de carne bovina al año, principalmente a Australia, Estados Unidos y, en menor medida, Nueva Zelanda.
Pero, contra lo que podría suponerse al pensar en el mercado japonés, la mayor parte de esas compras no corresponde a los cortes de mayor valor.
“Esencialmente compra cortes de menor valor”, explicó Kohn. Según su referencia, los productos que componen buena parte de la demanda japonesa se ubican en torno a USD 5.700 a USD 6.000 por tonelada, lejos de los valores de segmentos premium como la cuota Hilton o determinados mercados de carne kosher.
Eso no significa que la Argentina no tenga oportunidades de mayor valor. Al contrario: allí aparece uno de los nichos que podrían resultar más interesantes para la ganadería nacional.
La oportunidad está también en el nicho
Japón es mundialmente reconocido por su producción de carne Wagyu y por un mercado sofisticado que distingue fuertemente entre calidades, atributos y sistemas de producción.
Para Kohn, Argentina podría encontrar oportunidades precisamente en esos segmentos de nicho.
“Se abre la posibilidad de ir con nuestro producto, con trazabilidad, con calidad, con buen marmoleo, en determinados nichos”, explicó.
La oportunidad podría alcanzar incluso a productores que trabajan con sistemas de integración vertical y construyen una identidad propia para su carne.
“Sería interesante poder entrar con más marca, trazabilidad, inclusive marcas de productores directamente que producen y se integran verticalmente y venden su carne con buen marbling a mercados de nicho”, planteó.
En otras palabras, Japón no necesariamente representa una revolución inmediata en volumen para las exportaciones argentinas, pero sí puede convertirse en una vidriera para determinados productos de alto valor agregado.
De la habilitación sanitaria al negocio
La apertura japonesa llega en un momento en el que la Argentina busca ampliar y diversificar sus destinos para la carne vacuna.
El primer desafío será completar las auditorías y habilitar los frigoríficos. El segundo, conseguir compradores y construir relaciones comerciales. Y el tercero, hacerlo con una estructura de costos y aranceles que permita competir con proveedores que ya tienen una fuerte presencia en ese mercado.
Por eso, la llegada de la carne argentina a Japón no será resultado de un único anuncio, sino de una secuencia de pasos que comenzó hace dos décadas y que ahora ingresa en una nueva etapa.
Federico Aguer






