Soja e inversiones: "Hoy la productividad argentina es inferior a la de Brasil"
El anuncio de la construcción de una planta de cracking en Timbúes reabrió el debate sobre condiciones y viabilidad en la región. Lo analizó el consultor Javier Preciado Patiño en Cadena 3 Rosario.
17/08/2026 | 19:49Redacción Cadena 3
El anuncio de una nueva planta de procesamiento de soja en Timbúes vuelve a poner en el centro de la escena el futuro de la cadena oleaginosa argentina y las condiciones necesarias para atraer inversiones. La última gran inversión de este tipo había sido la de Renova, anunciada en 2014, por lo que el proyecto de Molino Agro aparece, más de una década después, como una señal relevante para uno de los principales polos agroindustriales del país.
Así lo analizó en Radioinforme 3 por Cadena 3 Rosario el consultor en agronegocios Javier Preciado Patiño, quien vinculó el proyecto con el escenario que atraviesa el cultivo de soja, aunque planteó que detrás de la decisión empresarial hay un factor que suele quedar en segundo plano: la diferencia entre los derechos de exportación que pagan la soja y el maíz.
“Llega septiembre, octubre, y el productor dice: bueno, voy a hacer maíz, voy a hacer soja. Y entonces hay una competencia”, explicó Preciado Patiño en una entrevista radial. En ese sentido, consideró que la evolución de las retenciones generó durante los últimos años un “sesgo antisoja” que modificó las decisiones de siembra.
Según detalló, hasta diciembre de 2015 el diferencial entre las retenciones de soja y maíz era de unos 15 puntos porcentuales. A partir de entonces, la brecha llegó a 30 puntos, con el maíz sin derechos de exportación y la soja con una alícuota del 30%. “Hubo un pasaje de unas 4 millones de hectáreas, aproximadamente, que dejan la soja y se van para el maíz”, señaló.
Durante el gobierno de Alberto Fernández, la diferencia se ubicó en torno a los 21 puntos. Actualmente, con una retención del 24% para la soja y del 8,5% para el maíz, el diferencial volvió a ubicarse cerca de los 15 puntos. Para el especialista, ese cambio ayuda a explicar por qué reaparecen proyectos de inversión vinculados al procesamiento de oleaginosas.
“Yo digo, ¿es casualidad que justo en este momento se vuelve a hacer un anuncio que por un lado es este de Molinos, pero también Louis Dreyfus hizo un anuncio para Bahía Blanca para una planta que va a moler girasol y soja?”, planteó.
La planta de Timbúes comenzaría a construirse ahora y tendría como horizonte de puesta en marcha 2029. Preciado Patiño remarcó que se trata de un período extenso y que, por eso, la estabilidad de las reglas de juego aparece como un elemento clave para cualquier decisión de inversión.
“Me parece que hoy en día no sería tan fácil, por ejemplo, para otro gobierno que venga, hacer una variación o cambiar las reglas de juego”, sostuvo. En particular, consideró que una eventual vuelta a niveles elevados de retenciones sería difícil de implementar y recordó que los derechos de exportación no se coparticipan, mientras que una mayor rentabilidad del sector puede traducirse en una mayor recaudación de Ganancias para las provincias.
“Si un productor rural tiene un buen margen y a fin de año tiene que pagar Ganancias, esas ganancias se van a coparticipar con las provincias. Mientras que derechos de exportación no se coparticipan”, explicó.
Pero el futuro de la soja no depende solamente de la estructura tributaria. En la entrevista, el consultor también ubicó entre los principales desafíos del sector el desarrollo de biocombustibles y el acceso a nueva genética.
“La genética es la base de la pirámide de la productividad y la competitividad de un complejo”, afirmó. Y marcó una diferencia entre el desempeño de la soja y el del maíz en Argentina. Mientras el maíz alcanzó niveles de productividad comparables con los de Estados Unidos, la soja quedó rezagada frente a Brasil.
“En el caso de la soja, no. Estamos en las antípodas. Por ejemplo, en el caso de Brasil, en un momento la productividad argentina era superior a la de Brasil. Hoy la productividad argentina es inferior a la de Brasil”, señaló.
A su entender, una de las causas está relacionada con las dificultades para que las empresas recuperen las inversiones que realizan en investigación y desarrollo de nuevas variedades y tecnologías. “El obtentor, el desarrollador de genética, no puede en Argentina recuperar la inversión que hace en conocimiento, en desarrollo. Y si la puede recuperar en Brasil, prefiere ir a Brasil”, explicó.
Como ejemplo, mencionó el caso de Bayer, la compañía que adquirió Monsanto, y las dificultades que tuvo para recuperar la inversión vinculada a determinadas tecnologías. “Cansado de perder plata tratando de controlar, dice: ‘Miren, hago la cuenta, pierdo plata. Mejor me voy, no la vendo’. Y si la vendo, por ejemplo, en Brasil”, relató.
El contraste entre ambos países también aparece en la cantidad de nuevas variedades registradas. “En los últimos tres años, en Brasil se inscribieron 112 variedades nuevas de soja y en Argentina se inscribieron siete”, indicó Preciado Patiño.
En ese contexto, también mencionó el caso de la empresa china DBN, dedicada al desarrollo de biotecnología y asociada en Argentina con la cooperativa santafesina Santa Rosa. Según explicó, la compañía cuenta con productos que podrían llegar al mercado local, pero necesita reglas que le permitan recuperar las inversiones.
“Está esperando que haya unas reglas de juego suficientemente claras como para que, si trae y pone plata en Argentina, pueda recuperar esa plata de los productores”, sostuvo.
Para el consultor, el problema requiere además una actualización de la normativa sobre semillas y propiedad intelectual. “No solamente la nueva genética: tenés que ir a derogar el POG 91 y luego ordenar la ley vieja que tenemos, de 1973, a las condiciones actuales”, planteó.
El anuncio de la planta de Timbúes, de esta manera, aparece como parte de una discusión más amplia sobre el futuro del complejo sojero argentino. Retenciones, inversiones, biocombustibles y acceso a nuevas tecnologías forman parte de un mismo escenario en el que, según Preciado Patiño, la falta de previsibilidad puede terminar condicionando la productividad y la competitividad del sector.
Entrevista de Hernán Funes.
Lectura rápida
¿Qué se anunció en Timbúes? Se anunció una nueva planta de procesamiento de soja.
¿Quién analizó el proyecto? El consultor en agronegocios Javier Preciado Patiño analizó el proyecto en Radioinforme 3 por Cadena 3 Rosario.
¿Cuándo comenzaría la construcción de la planta? La planta comenzaría a construirse ahora y tendría como horizonte de puesta en marcha 2029.
¿Dónde se ubicará la planta? La planta se ubicará en Timbúes.
¿Por qué es importante este proyecto? Es importante porque representa una señal de inversión en la cadena oleaginosa argentina tras más de una década desde la última gran inversión.






