La Argentina de plastilina: la obra de 45 metros que llegó a Córdoba
El colectivo Mondongo desembarcó en el Museo Evita Palacio Ferreyra con una instalación monumental que invita a recorrer paisajes, ciclos de muerte y renacimiento.
31/10/2026 | 10:39Redacción Cadena 3
POR PANCHO MARCHIARO.
¿Cómo es eso de que la Argentina llegó a Córdoba? Aunque parezca una afirmación geográficamente disparatada, tiene una explicación artística. Se trata de “Argentina”, una de las obras más extraordinarias del arte contemporáneo nacional, creada por el colectivo Mondongo y que ahora se exhibe en el Museo Superior de Bellas Artes Evita, más conocido como Palacio Ferreyra.
Y cuando decimos extraordinaria, no exageramos: hablamos de una instalación de 45 metros de largo, distribuida en 15 paneles que contienen 250 kilos de plastilina cada uno. Una propuesta tan colosal como inmersiva que, además de impresionar por sus dimensiones, invita a pensar en nuestra identidad, nuestros paisajes y esa particular capacidad argentina de caernos y volver a levantarnos.
La obra llegó a Córdoba después de protagonizar una suerte de gira nacional, casi como si se tratara de una estrella de rock. Partió de ArtHaus, en Buenos Aires, donde se encontraba en el espacio de su coleccionista, y pasó por Rosario y San Juan antes de desembarcar en la capital cordobesa. Después continuará su recorrido hacia la Patagonia.
Por supuesto, trasladar semejante cantidad de plastilina no es precisamente como llevar un cuadro debajo del brazo. El montaje requirió un enorme despliegue logístico, que incluyó un camión especialmente diseñado por Andreani, con el acompañamiento de Zurich, para garantizar que la obra pudiera viajar por el país.
Mondongo: el arte de hacer arte con lo inesperado
Detrás de esta propuesta está Mondongo, un colectivo artístico argentino con un nombre tan curioso como los materiales que utiliza. Actualmente integrado por Juliana Laffitte y Manuel Mendanha, el grupo también contó en sus comienzos con Agustina Picasso.
Pero lo verdaderamente fascinante de Mondongo es su manera de trabajar. Para estos artistas, el material no es simplemente un recurso técnico: es parte fundamental del mensaje. Y vaya si han sabido llevar esa idea hasta lugares insospechados.
En 2004 realizaron un retrato de la familia real española utilizando espejitos de colores. Después llegaron un Diego Maradona construido con cadenitas de oro, un Che Guevara hecho con balas, Jorge Luis Borges representado con hilos, Atahualpa Yupanqui con lana, Carlos Gardel con miles de alfileres y hasta una Eva Perón realizada con panes.
A esta altura del partido, queda bastante claro que Mondongo lleva años hackeando las convenciones del arte, demostrando que prácticamente cualquier material puede convertirse en una herramienta para contar algo, provocar una reacción o construir una mirada diferente sobre personajes que forman parte de nuestra memoria colectiva.
Una Argentina que muere y vuelve a nacer
En el caso de “Argentina”, la plastilina se convierte en un paisaje monumental que propone un recorrido por distintos ciclos de muerte y renacimiento.
La metáfora resulta particularmente atractiva cuando pensamos en nuestro país. Porque, después de todo, ¿cuántas veces la Argentina pareció derrumbarse para volver a empezar? ¿Cuántas veces atravesamos crisis, transformaciones y reconstrucciones que terminaron formando parte de nuestra identidad?
La obra parece dialogar con esas preguntas, aunque sin ofrecer respuestas cerradas. Cada visitante puede encontrar sus propias asociaciones en un paisaje que cambia según la mirada, la distancia y el tiempo que uno le dedique.
Y hay algo más: la experiencia no es solamente visual. La plastilina aporta una dimensión olfativa que también forma parte del recorrido. Esos olores pueden despertar recuerdos, trasladarnos imaginariamente a otros lugares o conectar con paisajes personales.
Quizás por eso algunas personas regresan a la exposición para volver a recorrerla. Porque una obra de semejante escala difícilmente pueda agotarse en una primera visita, y porque el arte contemporáneo también tiene esa capacidad de proponernos experiencias diferentes cada vez que lo encontramos.
Una calavera gigante y un encuentro imposible de personajes
Como si 45 metros de plastilina no fueran suficientes, “Argentina” no llegó sola a Córdoba. La acompaña otra creación de Mondongo: una calavera monumental que guarda en su interior un universo de referencias históricas y culturales.
Allí conviven la tumba del Che Guevara, Tutankamón y distintos íconos populares, entre ellos Kennedy, escondidos en una composición que parece reunir personajes y épocas que difícilmente compartirían un mismo escenario.
Es otra demostración de esa particular manera que tiene Mondongo de mezclar materiales, símbolos e historias aparentemente inconexas para construir algo nuevo.
Y también una invitación a mirar con atención, porque buena parte de la experiencia consiste en descubrir esos pequeños detalles que se esconden dentro de una propuesta monumental.
Una experiencia para descubrir en Córdoba
La llegada de “Argentina” representa una oportunidad para los cordobeses, pero también para los turistas que visitan la provincia y quieran encontrarse con una de las propuestas más singulares del arte contemporáneo argentino.
La exposición puede visitarse en el Museo Superior de Bellas Artes Evita – Palacio Ferreyra, de martes a domingos, de 10 a 17.30. Según la programación difundida para la muestra, permanecerá exhibida hasta el 31 de enero y la entrada es gratuita para estudiantes y jubilados.
Algo capaz de transformar lo cotidiano en extraordinario: Si alguna vez pensaste que el arte contemporáneo era algo difícil de entender, quizás esta sea una buena oportunidad para cambiar de opinión.
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