Olvidate: la nafta no va a bajar por ahora
La escalada bélica en Medio Oriente volvió a alterar las principales rutas energéticas y encareció el transporte. En el mercado local, las petroleras todavía no terminaron de recuperar el aumento que habían postergado | Por Adrián Simioni.
23/07/2026 | 14:37Redacción Cadena 3
Quienes esperaban una reducción en los precios de la nafta y el gasoil deberán armarse de paciencia. El crudo internacional volvió a la zona de los 100 dólares por barril y prácticamente sepultó, al menos por ahora, cualquier posibilidad de alivio en los surtidores argentinos.
La causa inmediata es el agravamiento del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán. Pero el impacto no se explica solamente por la producción petrolera de la región. El problema central está en las rutas por las que esa energía llega al resto del mundo.
El estrecho de Ormuz, ubicado a la salida del Golfo Pérsico, concentra alrededor del 20% del suministro mundial de petróleo. Las restricciones a la navegación y el riesgo de un cierre más amplio dispararon nuevamente la preocupación en los mercados.
A ese escenario se suma la situación en Bab el-Mandeb, el paso que separa África de la península arábiga y conecta el océano Índico con el mar Rojo. Por allí circula cerca del 10% del crudo mundial, que luego puede continuar hacia el Mediterráneo mediante el canal de Suez.
No hace falta que estos corredores queden completamente bloqueados para que el precio aumente. La amenaza de nuevos ataques eleva los costos de los seguros, obliga a reforzar la seguridad de los barcos y lleva a algunas compañías a modificar sus recorridos.
Si los buques no pueden atravesar el mar Rojo, deben rodear África por el cabo de Buena Esperanza. Ese desvío agrega días de navegación, combustible, personal y gastos logísticos. En definitiva, cada barril se vuelve más caro antes incluso de llegar a destino.
Arabia Saudita cuenta con oleoductos que permiten trasladar parte de su producción desde el Golfo Pérsico hasta el mar Rojo. Sin embargo, las dificultades en Bab el-Mandeb reducen la utilidad de esa alternativa. Cuando dos de las principales vías petroleras están amenazadas al mismo tiempo, el mercado incorpora rápidamente una prima de riesgo.
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Guerra en Medio Oriente. El petróleo superó los US$100 y crece la presión sobre el precio de las naftas
El Brent alcanzó su valor más alto desde principios de junio ante la escalada de tensión en Medio Oriente. El presidente de YPF, Horacio Marín, advirtió que una eventual reducción en los surtidores "se dilata más".
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Para la Argentina, la nueva suba llegó en el peor momento. La expectativa era que el retroceso que venía mostrando el crudo permitiera comenzar a reducir los precios internos de los combustibles. Esa posibilidad ya había sido relativizada por el presidente de YPF, Horacio Marín.
El titular de la petrolera explicó que las empresas no habían trasladado a los surtidores toda la suba internacional registrada durante los momentos más críticos del conflicto. Ese aumento contenido debía ser recuperado manteniendo los precios internos estables durante más tiempo, incluso si posteriormente bajaba el crudo.
Según un cálculo realizado por el economista Hernán Letcher, del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), antes de este nuevo salto internacional todavía faltaba recuperar aproximadamente una cuarta parte de ese "colchón". Es decir, las petroleras todavía no habían llegado al punto de equilibrio necesario para evaluar una reducción.
El regreso del barril a los 100 dólares altera nuevamente esa cuenta. La recuperación pendiente deja de completarse con un crudo en baja y vuelve a convivir con mayores costos internacionales.
También existen otros elementos que presionan sobre los precios. Estados Unidos, China y otras potencias ya utilizaron parte de sus reservas estratégicas para contener episodios anteriores, mientras que Rusia tiene una porción mayor de su infraestructura energética dañada como consecuencia de la guerra con Ucrania.
En el plano local, el Gobierno argentino postergó parcialmente la actualización de los impuestos que gravan los combustibles. Esa decisión permitió amortiguar aumentos anteriores, pero también redujo el margen disponible para seguir evitando nuevos ajustes.
Esto no significa necesariamente que la nafta vaya a subir de manera inmediata. El valor final dependerá de cuánto dure la escalada internacional, de la cotización del dólar, de la evolución de los impuestos y de las decisiones comerciales de las petroleras.
Lo que sí parece descartado es una reducción cercana. La oportunidad que comenzaba a abrirse con la baja del crudo volvió a cerrarse. Para quienes aguardaban un alivio en los surtidores, la conclusión es poco alentadora: habrá que seguir esperando.






