Enviado Especial
Brasil, el domingo y el lunes
Lula y Flávio Bolsonaro llegan al último debate con una disputa ajustada. Los ausentes y los indecisos pueden inclinar una elección que Argentina observa con intereses propios.
23/10/2026 | 10:39Redacción Cadena 3
Carlos, un brasileño mayor que viajaba de Buenos Aires a Río, me dijo con cierto desencanto y seguridad que el lunes todo seguirá igual, gane quien gane. Su comentario dejaba una pregunta para esta cobertura: qué esperan de una elección quienes han dejado de esperar demasiado.
Esta noche, Lula y Flávio Bolsonaro tendrán en los estudios de Globo, en Río de Janeiro, su última oportunidad de discutir frente a frente antes del domingo. Cadena 3 estará allí, acreditada para cubrir el debate y las declaraciones que los candidatos puedan ofrecer después ante la prensa.
Datafolha, el instituto de encuestas del grupo del diario Folha de Sao Paulo, los ubicó este jueves en un 50% de los votos válidos para cada uno. La consultora RealTime Big Data publicó este viernes un 52% para Flávio y un 48% para Lula. Ambos estudios tienen dos puntos de margen de error. La disputa sigue abierta.
El debate anterior dejó una deuda y dudas. La periodista Thais Herédia escribió el lunes en CNN Brasil que ninguno había conseguido una victoria y que los indecisos habían quedado sin respuestas. Describió a un Flávio arrogante, que evitaba preguntas, y a un Lula presionado, más pendiente del pasado que del futuro.
Las preocupaciones de los brasileños son concretas. En el Datafolha de mediados de octubre, la violencia y la seguridad pública encabezaron las menciones, con el 20%. Les siguieron la salud, con el 18%; la economía, incluidos la inflación y los alimentos, con el 15%; la corrupción, con el 7%; la educación, con el 6%, y el desempleo, con el 4%.
Ante esas demandas, los candidatos ofrecen caminos distintos. Lula promete ampliar los programas sociales y la inversión pública en infraestructura, salud y educación; en seguridad, propone un ministerio específico y mayor coordinación contra el crimen organizado. Flávio Bolsonaro promete un tijeretazo al gasto público, con la eliminación de al menos diez ministerios y recortes administrativos, además de retomar privatizaciones y ampliar la participación privada en la economía. Su propuesta de seguridad incluye penas más duras, una reducción de la edad de responsabilidad penal y más cárceles de máxima seguridad.
Mañana, Copacabana tendrá protagonismo en los dos cierres de campaña. Lula prevé una caminata por la mañana, antes de viajar a San Pablo para terminar la jornada en la avenida Paulista. Flávio Bolsonaro tiene previstas actividades en Belo Horizonte y su cierre en Copacabana. Brasil permite caminatas, caravanas y reparto de propaganda hasta las diez de la noche del sábado: la movilización continúa durante buena parte de la víspera electoral. Una diferencia sustancial respecto a nuestra anacrónica veda electoral.
Hay una razón para ese esfuerzo final. De los 158,7 millones de brasileños habilitados, más de 33 millones no votaron en primera vuelta, alrededor del 21%. Para dimensionarlo desde Argentina: los ausentes brasileños equivalen a casi todo nuestro padrón de las presidenciales de 2023, que reunía unos 35,4 millones de electores.
¿A quién podrían favorecer si esta vez concurren? Una encuesta de Quaest, otra consultora brasileña, divulgada el 14 de octubre, encontró un 43% para Lula y un 38% para Flávio entre quienes se abstuvieron, votaron en blanco o anularon su voto. Es una ventaja numérica en un grupo más amplio que el de los ausentes.
También podría favorecer a Flávio el llamado voto vergonzante: electores que lo eligen, pero prefieren no reconocerlo ante un encuestador. Un análisis de AFP publicado después de la primera vuelta recogió esa hipótesis del politólogo Marco Carvalho Teixeira, de la Fundación Getulio Vargas, como posible explicación de parte de la subestimación de la derecha. El especialista también señaló los cambios de preferencia de último momento.
La mirada argentina
Desde Argentina, la elección suele leerse a través de las simpatías presidenciales. Milei quiere que gane Bolsonaro. Lula tuvo afinidad con Alberto Fernández, como Dilma Rousseff con Cristina Kirchner. Sin embargo, en 2025, con Milei y Lula enfrentados, el intercambio comercial alcanzó los 31.195 millones de dólares, su mayor nivel desde 2013. Las empresas siguieron comprando y vendiendo pese a la distancia política.
Una victoria de Bolsonaro podría facilitar el diálogo con Milei. El beneficio para Argentina dependerá de las medidas concretas, de la demanda brasileña y de las condiciones para comerciar. La afinidad presidencial, por sí sola, no garantiza pedidos para una fábrica. La experiencia de más de dos siglos de relaciones bilaterales muestra que, más allá de las afinidades entre sus presidentes, Argentina y Brasil son vecinos que se necesitan y que procuran, ante todo, defender sus propios intereses.
En una elección tan ajustada, convencer a un indeciso o conseguir que un ausente vuelva a votar puede resultar decisivo. Los dos candidatos dedicarán el viernes y el sábado a esa tarea. Entre quienes necesitan convencer están los desencantados como Carlos, que ya imaginan un lunes demasiado parecido a cualquier otro.
Lectura rápida
¿Qué candidatos se enfrentarán en el debate? Lula y Flávio Bolsonaro tendrán su última oportunidad de discutir frente a frente antes de las elecciones.
¿Qué dicen las encuestas sobre la intención de voto? Según Datafolha, ambos candidatos están empatados en un 50% de los votos válidos; RealTime Big Data muestra 52% para Flávio y 48% para Lula.
¿Cuáles son las principales preocupaciones de los brasileños? La violencia y la seguridad pública son las principales preocupaciones, con un 20% según el Datafolha.
¿Qué propuestas ofrecen los candidatos? Lula promete ampliar programas sociales y Flávio Bolsonaro propone recortes en el gasto público y privatizaciones.
¿Cuál es el contexto electoral en Brasil? Más de 33 millones de brasileños no votaron en la primera vuelta, lo que representa alrededor del 21% de los habilitados.





