Neuquén: recuerdos del futuro que soñamos
El crecimiento energético expone las deudas en rutas, escuelas y servicios. Convertir la riqueza del subsuelo en desarrollo productivo y bienestar social es el desafío que la Argentina tiene por delante | Por Sergio Suppo.
21/10/2026 | 13:05Redacción Cadena 3
En Neuquén estamos viendo, en tiempo real, una parte del futuro de la Argentina. Un futuro que puede ser extraordinariamente importante para el país, pero que todavía debemos construir. La riqueza está bajo nuestros pies. La tarea es convertirla en desarrollo y en mejores condiciones de vida.
La literatura fantástica, la ciencia ficción y el cine nos acostumbraron a imaginar lo que vendrá. A veces, esos relatos muestran mundos maravillosos; otras, futuros distópicos, atravesados por la destrucción. Lo que aparece aquí, frente a nuestros ojos, tiene una dimensión mucho más concreta: es la posibilidad de un país que empieza a salir del subsuelo.
Literalmente, porque extrae petróleo y gas. Y también en sentido figurado, porque busca emerger de una larga decadencia.
La cobertura que compartimos con el equipo de Cadena 3 en Neuquén, nos permitió observar esa transformación y sus dificultades. Las rutas de Neuquén y Río Negro, saturadas de vehículos, muestran al mismo tiempo el crecimiento de la actividad energética y los años de desatención de una infraestructura indispensable para acompañarlo.
En esa imagen conviven la oportunidad y la deuda. La producción avanza, mientras las obras necesarias para sostenerla llegan con retraso.
Aquí falta de todo. También está casi todo por hacer. Son dos maneras de mirar una misma realidad. Hacen falta escuelas, caminos, trenes, puertos, gasoductos y oleoductos. Hacen falta servicios capaces de responder a una población que crece con rapidez. Y hacen falta empresas y actividades productivas que amplíen las posibilidades de esta transformación.
Porque el alcance de Vaca Muerta va mucho más allá de extraer petróleo y gas y enviarlos al mundo. Esa riqueza puede impulsar una trama de industrias, servicios y emprendimientos que todavía estamos empezando a vislumbrar.
Entre las posibilidades aparecen proyectos agrícolas con riego y centros de datos vinculados con la inteligencia artificial, capaces de aprovechar la energía disponible en la región. Cada iniciativa tendrá que demostrar su viabilidad. Lo relevante es la amplitud de un horizonte productivo que excede a los pozos y a los barcos.
Neuquén es, en ese sentido, el espejo anticipado de un país posible. Lo que vemos hoy es apenas su umbral. Y estar frente a esa puerta no garantiza que sepamos atravesarla bien.
Sueño con que esta provincia alcance la dimensión que promete su potencial. Que crezca en términos productivos y económicos, y que ese crecimiento tenga una expresión social. Que quienes llegan en busca de oportunidades encuentren también escuelas y servicios a la altura de sus necesidades.
Hoy, Neuquén está bajo el efecto de un shock de crecimiento. Mucha gente llega al mismo tiempo, los servicios no dan abasto y las respuestas se vuelven urgentes. El ritmo de la producción petrolera y gasífera agrega presión: las ventanas de oportunidad, los precios y las condiciones para invertir tienen sus propios tiempos.
Esa urgencia exige una enorme capacidad para construir y coordinar. De esas decisiones depende que el crecimiento pueda sostenerse y que sus beneficios alcancen a la sociedad.
Ha sido fascinante volver a Neuquén. Cadena 3 seguirá aquí, acompañando una transformación que resulta esencial para entender hacia dónde puede ir la Argentina. Hay gente que ya está construyendo ese futuro y hay una tarea inmensa por delante.
No puedo anticipar si haremos todo bien. Puedo expresar un deseo: que estemos a la altura de esta oportunidad. Que la riqueza enterrada en Vaca Muerta se convierta en desarrollo productivo, económico y social. Y que ningún gobierno venga a robarse la esperanza y la ilusión que hoy empiezan a tomar forma.





