Cooperantes en Nepal enfrentan la difícil elección entre trabajo sexual y hambre tras recortes de USAID
Los recortes de financiación de USAID han dejado a más de 280.000 cooperantes sin empleo. En Nepal, muchos se ven forzados a la prostitución para sobrevivir, enfrentando graves riesgos de salud y violencia.
HETAUDA, Nepal — En la penumbra de una carretera en el centro de Nepal, Rubi Lama camina entre los vehículos que pasan, ofreciendo su cuerpo a extraños. Ella sabe que cada cliente puede poner en riesgo su vida, pero también es consciente de que ese dinero es vital para su supervivencia.
Este lugar, lleno de preservativos desechados y rodeado de vegetación, le resulta familiar. Lama llegó aquí no como trabajadora sexual, sino como activista humanitaria, dedicada a ayudar a mujeres en situaciones vulnerables.
Durante casi una década, Lama, que es transgénero, se dedicó a la divulgación del VIH entre comunidades marginadas, incluyendo a trabajadoras sexuales LGBTQ+. Sin embargo, tras los recortes de financiamiento por parte de Estados Unidos el año pasado, ella y más de 280.000 cooperantes a nivel mundial se encontraron sin empleo.
Los efectos de esta decisión han sido devastadores, especialmente en un país como Nepal, donde las oportunidades laborales para personas trans son escasas. Lama y alrededor de 100 trabajadores humanitarios LGBTQ+ que perdieron sus empleos han sido forzados a la prostitución para sobrevivir, caminando por las mismas calles donde antes brindaban asistencia.
Las implicaciones para la salud pública son preocupantes. Los recortes también han eliminado el acceso a medicamentos para la prevención del VIH, lo que podría aumentar la prevalencia de la enfermedad entre trabajadoras sexuales y miembros de la comunidad LGBTQ+.
La noche es ruidosa, con hombres ebrios gritando y bocinas sonando. Lama, de 28 años, camina entre ellos, sintiendo una mezcla de miedo y desesperación. Más allá de su temor al VIH, el miedo a la violencia es inminente; ella y sus colegas han sido víctimas de agresiones.
El cierre de organizaciones como Friends Hetauda, que anteriormente recibía financiamiento de USAID y ofrecía servicios de salud, ha dejado a más de 1.200 usuarios sin acceso a medicamentos esenciales. De los 350 empleados de esta ONG, 262 se quedaron sin trabajo, muchos de ellos pertenecientes a minorías de género y sexuales.
Las consecuencias del recorte son alarmantes. Solo en Nepal, se estima que 35.000 trabajadores humanitarios perdieron sus empleos, exacerbando una situación de desempleo ya crítica. La Blue Diamond Society, una de las principales organizaciones que apoyaban a estas comunidades, dependía en un 85% de financiamiento estadounidense.
Las trabajadoras sexuales enfrentan riesgos extremos; muchas han sido agredidas o han tenido que mantener relaciones sexuales sin protección. La disminución del acceso a la medicación antirretroviral y la escasez de preservativos han incrementado la vulnerabilidad de estas mujeres.
La realidad es que, tras los recortes, muchas de las excooperantes que solían ayudar a otros ahora se encuentran en situaciones de extrema precariedad, obligadas a elegir entre el trabajo sexual y la posibilidad de morir de hambre.
La preocupación por el aumento de infecciones por VIH es palpable. El doctor Sarbesh Sharma, director del Centro Nacional de Control del SIDA y las ETS de Nepal, advierte que la situación no solo afecta a Nepal, sino que puede tener repercusiones globales.
Lectura rápida
¿Qué ha ocurrido en Nepal?
Recortes de USAID han dejado a miles de cooperantes sin empleo, forzando a muchos a la prostitución.
¿Quién es Rubi Lama?
Una excooperante transgénero que ahora trabaja como prostituta tras perder su empleo en una ONG.
¿Cuándo se implementaron los recortes?
Los recortes de USAID se implementaron en enero de 2025.
¿Dónde se encuentra Rubi Lama?
En Hetauda, Nepal, donde trabaja en la calle ofreciendo servicios sexuales.
¿Por qué son preocupantes estos recortes?
Porque eliminan el acceso a servicios de salud y aumentan el riesgo de infecciones por VIH.
[Fuente: AP]






