El auge de los centros de datos de IA enfrenta a ciudades con un pasado industrial complicado
La construcción de centros de datos en EE.UU. genera controversia. En Filadelfia, la comunidad se opone a proyectos que podrían repetir los errores del pasado industrial.
En todo Estados Unidos, la construcción de centros de datos de inteligencia artificial (IA) ha desatado un fuerte debate sobre sus implicancias para las comunidades locales. En Filadelfia, la oposición a estos proyectos se intensificó, especialmente en vecindarios que aún llevan la carga de un pasado industrial problemático.
Shawmar Pitts, activista y director de Philly Thrive, es uno de los líderes del movimiento que exige una moratoria sobre la construcción de nuevos centros de datos en la ciudad. Residente de Grays Ferry, un barrio que anteriormente albergó la mayor refinería de petróleo de la costa este, Pitts ha sido testigo de las consecuencias de vivir cerca de instalaciones industriales contaminantes.
"Desde que descubrí cómo la refinería afectó la salud de mi familia y mis vecinos, me involucré completamente en la lucha por la justicia ambiental", explicó Pitts. Durante una reciente manifestación, los residentes expresaron su preocupación por la posible construcción de centros de datos en áreas que ya sufrieron las consecuencias de la industrialización.
La inquietud de los ciudadanos no es infundada. En el pasado, la refinería de Filadelfia, que cerró tras una explosión en 2019, dejó a muchos residentes con problemas de salud crónicos. Según Pitts, "cada casa, alguien tiene algo en esa lista de enfermedades relacionadas con la contaminación".
Los centros de datos, aunque prometen empleo y desarrollo económico, han generado una oposición considerable. Una encuesta reciente indicó que la mayoría de los estadounidenses se opone a la construcción de estos centros en sus comunidades, citando preocupaciones sobre el impacto ambiental y el consumo de recursos energéticos.
La proyección de BloombergNEF sugiere que para 2035, los centros de datos en EE.UU. podrían consumir más gas natural que Alemania y Japón juntos, lo que genera aún más alarma entre los defensores del medio ambiente. "Los centros de datos típicos están equipados con motores diésel que emiten contaminación. Se prevé que esta demanda adicional de energía genere un millón de toneladas métricas de contaminación por gases de efecto invernadero cada día", advirtió Annie Fox, abogada del Clean Air Council.
En respuesta a estas preocupaciones, varios estados, incluido Nueva York, han comenzado a implementar moratorias temporales sobre la construcción de nuevos centros de datos. La gobernadora Kathy Hochul firmó una orden ejecutiva que impide la aprobación de nuevos permisos para grandes proyectos, enfatizando que "el progreso no debería llegar con una factura de servicios públicos más alta o contaminación".
La situación en Filadelfia refleja un patrón más amplio en el país, donde las comunidades están luchando por proteger su salud y medio ambiente frente a la expansión de la infraestructura tecnológica. "No queremos centros de datos. No queremos la contaminación, no queremos el ruido, y sabemos que no traerán más empleos", afirmó Sonya Sanders, presidenta de la junta de Philly Thrive.
Con más de 100 asistentes en la manifestación del lunes, el mensaje fue claro: las comunidades están decididas a luchar contra proyectos que consideran perjudiciales para su bienestar y calidad de vida.
Lectura rápida
¿Qué está ocurriendo en Filadelfia?
Se está debatiendo la construcción de centros de datos de IA, generando oposición en la comunidad.
¿Quiénes son los principales opositores?
Activistas como Shawmar Pitts y Sonya Sanders lideran el movimiento contra estos proyectos.
¿Cuándo se intensificó la oposición?
Recientemente, con manifestaciones y encuestas que muestran un fuerte rechazo a la construcción.
¿Dónde se proponen construir estos centros?
En Filadelfia, especialmente en el barrio de Grays Ferry y en el noreste de la ciudad.
¿Por qué es preocupante esta construcción?
Se teme que los centros de datos repitan los problemas de salud y contaminación del pasado industrial.





