Legitimidad de ejercicio: terremotos y autoritarismo
29/06/2026 | 07:27Redacción Cadena 3 Rosario
Cuando observamos una tragedia como la que atraviesa hoy Venezuela, es importante mirar más allá del impacto inmediato. Los terremotos, las catástrofes naturales y los desastres humanitarios no solamente dejan víctimas y destrucción material. También ponen a prueba la capacidad de los gobiernos para responder en los momentos más críticos. Y esa respuesta suele marcar un antes y un después en la historia política de un país.
Antes que nada, quiero destacar algo que habla muy bien de Argentina. La enorme comunidad venezolana que vive entre nosotros hizo que miles de argentinos sintieran esta tragedia como propia. Se organizaron colectas, campañas solidarias y múltiples iniciativas de la sociedad civil para ayudar. Esa capacidad de empatía es uno de los mejores rasgos que conservamos como sociedad.
En ciencia política existen dos conceptos fundamentales que ayudan a comprender este tipo de situaciones: la legitimidad de origen y la legitimidad de ejercicio. La primera responde a la forma en que un gobierno llega al poder; la segunda evalúa qué hace con ese poder una vez que lo obtiene. Son dos dimensiones distintas y ambas resultan indispensables para sostener cualquier régimen político.
La historia demuestra que muchos gobiernos pierden la legitimidad de ejercicio cuando fracasan frente a una crisis extraordinaria. Una guerra, una pandemia o un desastre natural pueden desnudar, de manera brutal, la improvisación, la ineficiencia o la incapacidad del Estado. Cuando eso ocurre, el costo político suele ser enorme.
En Venezuela estamos viendo exactamente ese fenómeno. La respuesta oficial frente al terremoto dejó expuestas enormes falencias de coordinación, de logística y de asistencia a la población. Incluso las Fuerzas Armadas, que constituyen uno de los pilares del régimen, mostraron enormes dificultades para organizar las tareas de rescate y asistencia.
Lo más llamativo es que gran parte de la ayuda internacional depende hoy de Estados Unidos. Los propios rescatistas argentinos viajarán utilizando la logística norteamericana. Es decir, el mismo país al que durante años el chavismo convirtió en enemigo político termina siendo quien sostiene buena parte del operativo humanitario. La paradoja es difícil de ignorar.
Esta situación revela hasta qué punto el Estado venezolano perdió capacidad para cumplir sus funciones básicas. Después de décadas de deterioro económico, institucional y social, el terremoto simplemente aceleró un proceso de desgaste que ya venía golpeando muy fuerte a la población.
La historia ofrece ejemplos muy claros sobre este fenómeno. Uno de los más estudiados es el terremoto que destruyó Managua en 1972. La incapacidad de la dictadura de Anastasio Somoza para administrar la emergencia terminó erosionando todavía más un régimen que pocos años después sería derrocado por la Revolución Sandinista.
Paradójicamente, aquella revolución que prometía democratizar Nicaragua terminó construyendo un sistema todavía más autoritario. Hoy Daniel Ortega y Rosario Murillo concentran un poder prácticamente absoluto, confirmando que la caída de una dictadura no garantiza necesariamente la consolidación de una democracia.
Otro caso emblemático fue el terremoto de México en 1985. La tragedia dejó al descubierto las enormes limitaciones del histórico régimen del PRI. Frente a la ausencia del Estado, fueron los propios ciudadanos quienes organizaron los rescates, la asistencia y la reconstrucción. Esa movilización social terminó fortaleciendo una cultura cívica que años después impulsó la transición democrática.
Los desastres naturales, entonces, no solamente modifican ciudades o paisajes. También alteran la relación entre la sociedad y el poder. Cuando un gobierno demuestra que no puede proteger a sus ciudadanos en el momento más difícil, comienza a perder uno de los pilares esenciales de su legitimidad.
Incluso en democracias consolidadas estos episodios producen cambios importantes. Basta recordar el impacto que tuvo el accidente nuclear de Fukushima en Japón para comprender cómo una tragedia puede modificar políticas públicas enteras, en ese caso respecto del uso de la energía nuclear.
En la propia Argentina encontramos un ejemplo histórico muy singular. El terremoto de San Juan de 1944 dio origen a una campaña solidaria en la que Eva Duarte terminó conociendo mucho más de cerca a Juan Domingo Perón. Aquel encuentro cambió para siempre la historia política argentina. A veces un fenómeno natural desencadena consecuencias completamente inesperadas.
Por eso creo que lo ocurrido en Venezuela tendrá efectos políticos profundos. La tragedia puede acelerar un proceso de desgaste que ya venía afectando al régimen. Figuras opositoras como María Corina Machado intentan reorganizarse y volver a ocupar un lugar central en una sociedad que necesita respuestas mucho más que consignas ideológicas.
Naturalmente, la ayuda internacional será indispensable, pero no alcanzará por sí sola. Lo verdaderamente importante será observar si esta crisis logra despertar una nueva energía participativa dentro de la sociedad venezolana y si aumenta la presión interna para recuperar instituciones democráticas plenamente legítimas.
Tengo la impresión de que este terremoto marcará un punto de inflexión. No porque los cambios políticos sean inmediatos, sino porque las tragedias suelen desnudar aquello que durante mucho tiempo permanecía oculto. Cuando un régimen pierde la legitimidad de ejercicio frente a toda una sociedad, comienza un proceso que muchas veces termina desembocando en una transición democrática. Venezuela enfrenta hoy ese enorme desafío, y lo que ocurra en los próximos meses probablemente tenga consecuencias para toda la región.
Lectura rápida
¿Qué tragedia se está observando en Venezuela? Un terremoto que ha dejado expuestas las falencias del gobierno en su respuesta a la crisis.
¿Quiénes están involucrados en la ayuda internacional? Principalmente Estados Unidos, que proporciona logística para el rescate.
¿Cuándo ocurrió el terremoto mencionado? Recientemente, en el contexto de la crisis que atraviesa Venezuela.
¿Dónde se han visto ejemplos históricos de pérdida de legitimidad de gobiernos? En Nicaragua y México, tras desastres naturales que expusieron falencias gubernamentales.
¿Por qué es importante la respuesta del gobierno ante desastres? Porque afecta su legitimidad y puede desencadenar cambios políticos significativos.






