La sordera en la vejez: un problema de salud que afecta el bienestar social y cognitivo
Un especialista argentino advierte que la sordera puede llevar al aislamiento social y a problemas cognitivos. La detección temprana es clave para el tratamiento.
Buenos Aires, 29 de agosto (NA) -- En muchos hogares, es común observar situaciones como subir el volumen del televisor, pedir que repitan lo que se dice o responder sin haber escuchado claramente. Sin embargo, estos comportamientos no suelen relacionarse con la sordera, y son frecuentemente atribuidos a la edad, el ruido ambiental o la distracción.
"El paciente llega a la consulta cuando ya lleva años escuchando mal, casi siempre traído por un hijo o por la pareja, y en ese tiempo ha perdido mucho más que audición", explicó Fernando Diamante, un otorrinolaringólogo argentino (M.N. 93.626) en un informe al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas.
Desde un enfoque más técnico, se entiende que cuando el oído no transmite información completa, el cerebro comienza a adivinar lo que falta, lo que consume energía de la memoria y la atención.
Adicionalmente, un cerebro que no recibe suficientes sonidos se desentrena, similar a un músculo que no se ejercita. Esto genera un tercer efecto, quizás el más sutil: la persona comienza a alejarse de las conversaciones, asiste menos a reuniones y participa menos. La vida social es crucial para mantener la mente activa.
"La mayoría se da cuenta fácilmente cuando alguien tiene problemas de visión. Sin embargo, una persona con pérdida auditiva puede estar presente en una reunión, escuchar poco y quedarse en silencio, sintiéndose aislada", describió el especialista.
La evidencia respalda esta observación, ya que un informe de la comisión de The Lancet publicado en 2020 identificó a la hipoacusia como uno de los principales factores de riesgo modificables para la demencia, estimando que representa el 8% de los casos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta casi 10 millones de nuevos diagnósticos anuales a nivel mundial.
Lo que se confunde con carácter o con olvido
"Al principio, quienes experimentan una pérdida auditiva gradual pueden dejar de comprender dobles sentidos y el significado implícito de ciertas frases", destacó Diamante.
El aspecto técnico también es relevante: las primeras frecuencias que se pierden son las agudas, aquellas que permiten distinguir las consonantes. Esto provoca que la persona escuche palabras similares y responda inadecuadamente, llevando a que el entorno interprete su comportamiento como olvido o mal carácter, cuando en realidad se trata de un problema auditivo.
El impacto no es solo mental: la pérdida de audición puede conducir a depresión, aislamiento y mayor riesgo de caídas, además de comprometer la seguridad al conducir, cuando no se percibe una bocina o sirena.
Según Diamante, hay señales que no deberían ser atribuidas sin más al envejecimiento:
Frente a cualquiera de estos síntomas, el primer paso es realizar un examen audiológico, que permite evaluar el nivel de audición y el tamaño del canal auditivo de cada oído para determinar el dispositivo más adecuado.
En la actualidad, los audífonos son la opción más común, que se pueden obtener con o sin receta. En casos de sordera severa, existen implantes cocleares, y dependiendo del diagnóstico, pueden ser necesarias terapias específicas o cirugía. Hasta ahora, no hay medicamentos efectivos para tratar la pérdida auditiva.
La rehabilitación es urgente, sostiene el especialista, ya que ayuda a mantener la independencia en las actividades diarias y permite seguir participando en la vida laboral, familiar y recreativa. Investigaciones indican que quienes utilizan audífonos o implantes experimentan un menor deterioro cognitivo en comparación con quienes no reciben ayuda.
"Un audífono no es una prótesis de la vejez ni una rendición. Es un tratamiento, y cuanto antes se indique, mejor se adaptará el paciente", concluyó Diamante.
Lectura rápida
¿Cuál es el problema principal abordado?
La sordera en la vejez y su impacto en la calidad de vida de las personas mayores.
¿Quién es el especialista mencionado?
El otorrinolaringólogo argentino Fernando Diamante.
¿Qué consecuencias tiene la pérdida auditiva?
Puede llevar a depresión, aislamiento social, mayor riesgo de caídas y problemas cognitivos.
¿Qué se recomienda hacer ante síntomas de pérdida auditiva?
Realizar un examen audiológico para evaluar el nivel de audición y determinar el tratamiento adecuado.
¿Qué dispositivos se utilizan para tratar la sordera?
Los audífonos son la opción más común; en casos severos, se pueden utilizar implantes cocleares.
[Fuente: Noticias Argentinas]





