La antropóloga Vardé critica el uso de prejuicios en la causa Rudnev y cuestiona al fiscal Arrigo
La especialista María Vardé sostiene que algunos fiscales interpretan el rechazo de mujeres a considerarse víctimas como una confirmación de su condición de víctimas, sin pruebas que lo respalden.
Buenos Aires, 16 agosto (NA) -- La antropóloga María Vardé, del Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires, realizó un análisis en la web "Diversidad Religiosa" sobre el uso de la categoría "organización coercitiva" en el ámbito judicial, enfocándose en la causa que se sigue en Bariloche contra Konstantin Rudnev, acusado de trata de personas. En su estudio, Vardé destacó que algunos fiscales "convierten, sin pruebas, el rechazo de mujeres a considerarse víctimas en la confirmación de que lo son".
La antropóloga observó una regularidad en las causas analizadas: "La caracterización como 'secta' u 'organización coercitiva' y la hipótesis de persuasión coercitiva se presentan desde las etapas iniciales, antes de que se conviertan en conclusiones de la investigación".
Esto se alinea con las declaraciones iniciales del fiscal federal Oscar Fernando Arrigo, quien desde el comienzo de la causa Rudnev afirmó que había "persuasión coercitiva, es decir, reducir a la víctima a una situación de explotación que se materializa en un dominio por parte del líder".
Arrigo también mencionó que "la víctima tiene viciada su voluntad, por esa razón, accede".
En un informe al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, Vardé aseguró que este tipo de acusaciones del fiscal Arrigo se repiten en varias causas judiciales: "Esta combinación entre vulnerabilidad y persuasión coercitiva terminaba atribuyendo incapacidad para tomar decisiones autónomas a las personas cuya condición de víctimas debía demostrarse".
Según la especialista, esta postura plantea un problema en la "lectura de las pruebas".
"Si se presume que una persona ha perdido la capacidad de reconocer qué desea, su negativa a considerarse víctima deja de debilitar la hipótesis acusatoria. De hecho, la refuerza: 'No sabe que es víctima precisamente porque ha sido manipulada'. La teoría adquiere así una estructura difícil de someter a refutación empírica", explicó.
En el expediente federal de Bariloche, donde Rudnev está imputado por presunta trata de personas, se encuentra la declaración en Cámara Gesell de Elena Makarova, identificada como presunta víctima. En su declaración, Makarova respondió: "No, no lo conozco". Detalló que en Bariloche vivió con una amiga y que se movió sin restricciones, negando haber sido manipulada, explotada o privada de su libertad.
Sin embargo, la fiscalía continuó considerándola víctima a pesar de su declaración.
El primer cuestionamiento que hace la antropóloga es normativo: "La legislación argentina define la trata mediante conductas -captar, trasladar, recibir o acoger- realizadas con fines de explotación. La ley contempla esclavitud o servidumbre, trabajos forzados, explotación de la prostitución ajena. El Código Penal incluye como agravantes la violencia, las amenazas, el engaño, la coerción o abuso de una situación de vulnerabilidad. No contiene, en cambio, las categorías 'organización coercitiva' ni 'persuasión coercitiva'".
En un trabajo previo, Vardé había documentado que desde 2018 comenzaron a incorporarse en los discursos antitrata argentinos expresiones tomadas del repertorio antisectas: "secta", "lavado de cerebro", "organización coercitiva" y "persuasión coercitiva".
El análisis de documentos y causas mostró que estas categorías operan como sinónimos: "'Organización coercitiva' reemplazaba a 'secta', mientras que 'persuasión coercitiva' a 'lavado de cerebro'".
La investigadora dejó en claro que su crítica no implica pedir impunidad. "Investigar explotación laboral, sexual, patrimonial o cualquier otro delito cometido dentro de una comunidad religiosa es indispensable cuando existen indicios", enfatizó, añadiendo que ninguna organización espiritual debe quedar al margen de la ley.
Sin embargo, Vardé subrayó que las creencias, la disciplina comunitaria y otros aspectos no pueden ser considerados como prueba de explotación que la ley exige demostrar.
Su conclusión indica un trayecto completo: "Una teoría cuestionada sobre la transformación de la voluntad pasó del movimiento antisectas al lenguaje antitrata, del lenguaje antitrata a documentos estatales, de esos documentos a expedientes judiciales y, finalmente, a informes que la presentan como una modalidad emergente de criminalidad".
La descripción de Vardé refleja la contradicción entre la hipótesis de la Fiscalía de Bariloche y lo que sostiene la mujer identificada como víctima. Recientemente, en una entrevista con el programa "Tiempo de Policiales", Makarova fue clara: "Yo no soy víctima de los ciudadanos rusos que fueron detenidos en Argentina en aquel momento. No los conozco, nunca los he visto y no tengo la menor idea de cómo podría ser su víctima".
Makarova explicó que su llegada a Argentina no fue por ninguna organización, sino por una situación personal crítica. "Fui a la Argentina para descansar, pero en realidad mi propósito inicial era algo más complejo. En Rusia tenía una relación difícil, tóxica, y eso me hacía preocuparme mucho por mi bebé", relató.
Su testimonio sobre su vida en Bariloche contrasta con la hipótesis acusatoria: "Mi vida cotidiana en Bariloche era simplemente maravillosa. No tenía ninguna restricción de movimiento, era libre en mis acciones y decisiones".
El punto de quiebre, según su relato, llegó tras el nacimiento de su hijo, cuando la policía y los fiscales comenzaron a interrogarla. "Nunca me dieron una explicación. Me llamaron víctima de las circunstancias, pero no me dijeron de quién ni por qué. No sabía qué estaba pasando".
Makarova denunció condiciones extremas tras su detención: "A veces no tenía agua caliente, no tenía una alimentación adecuada, no me permitían salir con mi bebé a tomar aire fresco. Los primeros tres meses de vida de mi hijo transcurrieron en cautiverio".
El horror que vivió la dejó marcada: "El horror que soporté durante esos tres meses todavía se me aparece en pesadillas. No entendía cómo cuidar a mi hijo ni qué hacer".
Finalmente, cuestionó el accionar judicial: "Considero que la fiscalía actuó de manera injusta con todos nosotros y especialmente conmigo. No entiendo por qué tuvimos que pasar por todo esto".
Lectura rápida
¿Quién es María Vardé?
Es una antropóloga del Instituto de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Buenos Aires.
¿Qué denuncia Vardé?
Critica el uso de prejuicios en la causa Rudnev y cómo algunos fiscales invalidan declaraciones de mujeres.
¿Qué sostiene el fiscal Arrigo?
Arrigo afirma que hay persuasión coercitiva en la causa Rudnev, afectando la voluntad de las víctimas.
¿Cuál es el testimonio de Elena Makarova?
Makarova niega ser víctima y relata que vivió libremente en Bariloche, sin restricciones.
¿Qué cuestiona Vardé sobre la legislación?
La legislación argentina no contempla categorías como 'organización coercitiva' ni 'persuasión coercitiva'.
[Fuente: Noticias Argentinas]





