Conflictos y crisis energéticas ponen en riesgo la lucha contra el hambre a nivel global
El jefe del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola advierte que las guerras y los choques energéticos podrían incrementar el hambre en el mundo, afectando a más de 500 millones de personas para 2030, especialmente en África.
ROMA — La inestabilidad provocada por conflictos y la crisis en los mercados energéticos podría llevar a millones de personas a enfrentar el hambre, encareciendo el combustible, los fertilizantes y los alimentos. Esta advertencia proviene del director del Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), mientras se presenta un nuevo informe de la ONU que indica que los avances en la lucha contra el hambre global son aún frágiles.
El informe, publicado el martes, muestra que la reducción del hambre mundial ha sido modesta en los últimos años, pero proyecta que más de 500 millones de personas podrían enfrentar hambre crónica para 2030, con Africa como la región más afectada.
En una entrevista con The Associated Press el 10 de julio, el presidente del FIDA, Álvaro Lario, destacó que las tensiones geopolíticas y las interrupciones en el transporte marítimo, junto con la incertidumbre en torno al estrecho de Ormuz en el contexto del conflicto con Irán, podrían dejar a entre 9 y 18 millones de personas adicionales en situación de hambre si estas crisis persisten.
"Estamos en una era donde el número de conflictos está en aumento", afirmó Lario. "Cada vez que se produce un conflicto, el hambre, el desplazamiento y el número de refugiados también aumentan".
El conflicto alimenta la inseguridad alimentaria
El conflicto sigue siendo uno de los principales obstáculos para la reducción del hambre, agregó Lario. Las guerras y las tensiones geopolíticas interrumpen el transporte marítimo y los insumos agrícolas, lo que incrementa los costos en sistemas alimentarios ya afectados por la inflación. El hambre y el conflicto suelen reforzarse mutuamente, creando un ciclo difícil de romper sin mayor estabilidad.
Los precios elevados de la energía impactan directamente en los fertilizantes y en la producción agrícola. Este efecto es especialmente significativo para los pequeños agricultores, que dependen del diésel para bombear agua, cosechar cultivos y transportar productos al mercado. El aumento en los costos del combustible incrementa los gastos de producción, lo que se traduce en precios más altos de los alimentos.
El impacto climático añade presión
El nuevo informe identifica la asequibilidad como uno de los mayores desafíos en la seguridad alimentaria mundial. Aunque la producción de alimentos sigue en aumento, aproximadamente un tercio de la población global no puede permitirse una dieta saludable, cifra que asciende al 77% en países de bajos ingresos.
"El mayor desafío ya no es simplemente producir suficientes alimentos, sino hacer que las dietas saludables sean asequibles", enfatizó Lario. El cambio climático está añadiendo presión a los sistemas alimentarios y a los medios de vida rurales.
Lario indicó que las inundaciones, las sequías prolongadas y el calor extremo están alterando cada vez más la agricultura en todo el mundo, convirtiéndose en una realidad común para muchas comunidades. Los gobiernos deben enfocarse en la resiliencia y la adaptación antes de que ocurran desastres, en lugar de depender únicamente de respuestas de emergencia.
"Esto simplemente se está convirtiendo en la nueva normalidad", expresó Lario. "Estamos viendo inundaciones en muchos países. Seguimos viendo sequías que se han ido expandiendo durante cuatro o cinco años".
El fondo ha incrementado sus inversiones en programas de adaptación climática para ayudar a las comunidades rurales a enfrentar inundaciones, sequías y calor extremo, y se necesita apoyo urgente para los millones de pequeños agricultores que producen gran parte de los alimentos del mundo.
África surge como el epicentro
El informe señala a Africa como el principal desafío de seguridad alimentaria del mundo. Por primera vez, el continente ha superado a Asia como la región con el mayor número de personas que pasan hambre, y casi el 60% de las personas con desnutrición crónica a nivel global podría vivir allí para 2030.
Lario atribuyó este cambio en parte al rápido crecimiento poblacional y a avances económicos más lentos en comparación con partes de Asia, y pidió una mayor inversión en agricultura, infraestructura y sistemas alimentarios. Los países africanos importan alimentos por un valor cercano a 100.000 millones de dólares anuales, lo que subraya la necesidad de fortalecer la producción local, el almacenamiento, la distribución y las redes regionales de comercio.
Los conflictos, las perturbaciones en los mercados energéticos y los extremos climáticos amenazan con descarrilar los avances a menos que los gobiernos inviertan en sistemas alimentarios más resilientes, advirtió Lario.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
Lectura rápida
¿Qué advirtió el jefe del FIDA?
Que los conflictos y la inestabilidad en los mercados energéticos podrían aumentar el hambre en el mundo.
¿Cuántas personas podrían enfrentar hambre crónica para 2030?
Más de 500 millones de personas, según las proyecciones de la ONU.
¿Cuál es la región más afectada?
Africa, que ha superado a Asia en cuanto al número de personas con hambre.
¿Qué impacto tiene el cambio climático en la agricultura?
Está generando inundaciones, sequías y calor extremo, afectando la producción agrícola.
¿Qué se necesita para abordar esta crisis?
Una mayor inversión en agricultura, infraestructura y sistemas alimentarios resilientes.
[Fuente: AP]






