Quién dice qué
22/07/2026 | 09:43Redacción Cadena 3
Por algún extraño motivo conseguir un enchufe para cargar el celular en los bares de Nueva York es muy difícil. Ni la cadena más famosa de café los ofrece. Para un argentino que nunca había pisado suelo yanqui es toda una novedad.
Anduve un buen rato pispeando las paredes debajo de las mesas y nada. Hasta que encontré un rinconcito con nombre italiano y zas: ¡una toma de corriente! Compré una gaseosa, me senté y enchufé.
Al ratito cayó un francés que hablaba bastante bien español y estaba en la misma: era su primera vez en Times Square y necesitaba recargar la batería de la cámara de fotos. Pidió permiso, enchufó y se sentó a esperar. No compró nada para tomar ni comer.
Me contó sobre su vida: era de Toulouse, pero pronto se iría a vivir a Cusco con una novia peruana; conocía Argentina, había viajado alguna vez, lo típico: el Obelisco, Caminito, San Telmo, Boca, River… le gustaba el fútbol, aunque prefería el rugby.
Estaba jugando Francia por el tercer puesto, pero parecía que no le importaba demasiado. Hice una broma sobre Mbappé: espero que no meta goles. No me llevó el apunte.
El tema fue inevitable: Messi y la selección argentina. Y ahí sí, el tipo se largó con una catarata de sentencias que traía bien estudiadas. Ganan gracias a los árbitros, dijo. Enumeró una supuesta cantidad de penales mal cobrados a favor de Messi. Quieren que sea campeón de nuevo, argumentó, por eso le armaron el fixture con rivales fáciles.
Yo lo miraba y escuchaba sin intervenir, pensando que la charla venía por el lado de la broma y la chicana. Pero no. El francés, que en el futuro sería un peruano más, la seguía muy seriamente: qué necesidad tenían de mostrar una bandera sobre Malvinas, remató.
Hice un vano intento de contrargumentación. Recordé que el asunto de los penales era discutible y, en todo caso, había sido durante Qatar, pero no hubo forma: el tipo estaba convencido.
Le conté que trabajaba para una radio y había llegado al Mundial con una fecha marcada en el calendario: viernes 3 de julio, Miami. Ese día nos tocaba Uruguay o España y podía ser el final, pero cayó Cabo Verde. ¿Qué culpa tenía Argentina? Me lo tomó. A regañadientes, pero lo tomó.
Su cámara y mi celular seguían cargándose.
Lo de Malvinas fue más complejo, pero lo intenté. Debatimos un buen rato sobre imperialismos, guerras, dictaduras, soberanías y otras yerbas. Seguía en la suya: pasa que los argentinos son esto y lo otro.
No voy a mentir, un poquito me molestó: loco, pedís que te deje usar el cargador, te sentás a la mesa donde estoy, no consumís nada y encima la vas de moralista y juez del universo. Qué sé yo.
Aunque la batería estaba al 30 %, me fui con la excusa de que tenía que salir al aire. Espero que el francés haya sacado lindas fotos.
Lectura rápida
¿Por qué es difícil encontrar enchufes en bares de Nueva York? Porque ni siquiera la cadena de café más famosa los ofrece.
¿Quién se encontró con el narrador en Times Square? Un francés que necesitaba recargar la batería de su cámara.
¿De dónde era el francés y a dónde se mudaría? Era de Toulouse y se mudaría a Cusco.
¿Qué tema generó un debate entre el narrador y el francés? La selección argentina y Messi, así como la cuestión de los penales y Malvinas.
¿Qué excusa utilizó el narrador para irse? Dijo que tenía que salir al aire para su trabajo en la radio.






