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Causas domésticas e internacionales del giro de Milei en torno a Malvinas

 

04/09/2026 | 07:38Redacción Cadena 3 Rosario

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La causa Malvinas, otra vez en agenda por la cadena nacional de Milei.

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  1. Audio. Causas domésticas e internacionales del giro de Milei en torno a Malvinas

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La cuestión Malvinas vuelve a ocupar el centro de la escena política argentina, y creo que vale la pena analizarla más allá de la coyuntura y de cualquier interpretación exclusivamente electoral. El presidente Javier Milei anunció una cadena nacional para hablar de soberanía y presentó un proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional que endurece las sanciones contra empresas extranjeras vinculadas con operaciones no autorizadas de explotación petrolera en las islas. También planteó que quienes colaboren con esas compañías tendrán las mismas restricciones y que los infractores no podrán contratar en territorio argentino. Es una decisión fuerte, pero para comprenderla hay que mirar qué está pasando dentro y fuera de Argentina.

Comencemos por el mundo. Estamos atravesando un cambio muy profundo en el peso relativo de las grandes potencias, con el ascenso de China y su disputa con Estados Unidos por los mares, la tecnología, la información, las comunicaciones, las monedas y, naturalmente, el comercio internacional. Hay una paradoja interesante: existe una guerra comercial, pero al mismo tiempo el comercio mundial continúa creciendo y los flujos de bienes son cada vez más importantes. En este escenario, quien controle las rutas marítimas y la circulación de mercancías dispone de un poder extraordinario.

Por eso el Atlántico Sur adquiere una relevancia que va mucho más allá de Malvinas. El eje económico y comercial del planeta se está desplazando progresivamente hacia el Pacífico, que puede adquirir una importancia comparable a la que tuvo el Mediterráneo en otros momentos de la historia. Y para conectar el Pacífico con el Atlántico existen determinados puntos estratégicos: el sur de Argentina, el sur de Chile, el pasaje de Drake, el estrecho de Magallanes y, por supuesto, la Antártida. Allí aparece otro elemento fundamental: los recursos energéticos y minerales de una zona del planeta cuyos límites de soberanía continúan siendo objeto de disputa y cuyo régimen deberá ser nuevamente discutido en las próximas décadas.

A este cambio geopolítico se suman dos conflictos que han desgastado relaciones entre aliados históricos. Por un lado, la guerra entre Rusia y Ucrania mantiene a Europa bajo tensión y plantea incluso el riesgo de una expansión del conflicto. El Reino Unido es uno de los principales respaldos de Kiev y participa activamente en el suministro de tecnología y equipamiento militar. Por otro lado, la guerra en Medio Oriente y la confrontación entre Estados Unidos e Irán también generaron tensiones dentro del bloque occidental. Washington encontró poco acompañamiento de algunos de sus aliados históricos, y particularmente la relación entre Estados Unidos y el Reino Unido quedó sometida a nuevas tensiones.

En ese contexto hay que leer las declaraciones de Donald Trump sobre Malvinas. El presidente estadounidense sorprendió y sus comentarios generaron repercusiones incluso en los medios conservadores británicos. Trump fue consultado varias veces durante esta semana y mantuvo esa posición. Naturalmente, hay que tomar en serio las palabras de un presidente de Estados Unidos, pero también hay que interpretarlas con cautela porque Trump muchas veces utiliza declaraciones públicas como instrumentos de negociación. Una frase sobre Malvinas puede tener que ver con la relación entre Washington y Londres, con una negociación determinada o con una posición coyuntural, y no necesariamente significa que Estados Unidos haya modificado de manera estructural su política sobre la soberanía de las islas.

Hay además otro dato internacional muy importante. Estados Unidos acaba de anunciar sanciones económicas sin precedentes contra Irán, y algunas de esas herramientas fueron prácticamente trasladadas por el Gobierno argentino al terreno de Malvinas. La lógica es bastante sencilla: si una empresa participa de la explotación petrolera en las islas, podría quedar impedida de operar en determinados sectores de la economía argentina. Esto adquiere especial relevancia porque el proyecto Sea Lion, destinado a la explotación petrolera en Malvinas, está próximo a comenzar. Por ahora hablamos de una operación relativamente pequeña, pero si crece puede generar una industria de servicios petroleros con un efecto multiplicador considerable.

Y ahí aparece la conexión entre lo internacional y lo local. La Argentina se está convirtiendo en un potencial proveedor relevante de hidrocarburos y también empieza a ocupar un lugar en el mapa de los minerales y metales estratégicos. Hay un interés creciente de Estados Unidos en que nuestro país pueda producir cobre, tierras raras y otros minerales fundamentales para la transición tecnológica. Esto no es menor porque el mundo que viene va a demandar enormes cantidades de energía y de recursos naturales. Los centros de datos, la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías tienen justamente en la energía uno de sus principales cuellos de botella.

Por eso la Argentina necesita presentarse como un proveedor seguro y confiable de energía y minerales. Tenemos una ventaja geográfica importante: estamos alejados de las principales zonas de conflicto internacional y no tenemos en nuestra región los grandes conflictos religiosos o geopolíticos que existen en otras partes del planeta. En ese sentido también debe interpretarse el viaje de Milei a Chile. La coordinación con un país que históricamente fue considerado, en determinados momentos, un eventual adversario estratégico adquiere ahora una dimensión diferente. La Argentina necesita mostrar estabilidad, cooperación regional y capacidad para garantizar seguridad en el extremo sur del continente.

Ahora bien, hay una dimensión política interna que no quiero desconocer, aunque deliberadamente la dejo para el final porque considero que es secundaria. ¿Existe un componente electoral en esta decisión? Por supuesto que sí. Milei puede buscar recuperar el apoyo de sectores vinculados con el nacionalismo, la defensa y la seguridad. Estamos hablando de un universo electoral que puede rondar el millón de votos, y no es un número menor. Además, si Victoria Villarruel decidiera competir electoralmente el año próximo, el Presidente podría enfrentar una disputa por una parte de ese electorado.

También hay que mirar qué está ocurriendo con las Fuerzas Armadas. Los salarios militares continúan atrasados y hubo problemas importantes vinculados con la obra social. Al mismo tiempo, el Gobierno inició un proceso de recuperación de capacidades militares, con la adquisición de los F-16, vehículos blindados y una mayor participación en ejercicios conjuntos con las Fuerzas Armadas estadounidenses. Todo eso implica entrenamiento, transferencia de capacidades y una progresiva modernización. Pero esta semana también se anunció una recomposición salarial que, aunque representa un avance, resulta todavía muy parcial frente al atraso acumulado.

Entonces sí: Malvinas puede permitirle al Presidente moverse hacia el centro, recuperar una causa nacional y acercarse a sectores que quizás se habían alejado. Pero no creo que esa sea la explicación principal. Sería demasiado sencillo interpretar toda esta decisión como una maniobra electoral. Lo más importante está ocurriendo en otro lugar: en el nuevo mapa geopolítico, en la competencia entre las grandes potencias, en la energía, en los minerales estratégicos y en el papel que la Argentina puede desempeñar como proveedor confiable para el mundo.

Por eso me parece interesante el cambio de tono del Gobierno. Durante buena parte de la gestión de Milei predominó una política exterior fuertemente alineada con determinadas potencias y con una visión ideológica bastante definida. Ahora aparece una dimensión más estratégica: la Argentina endurece su posición sobre Malvinas mientras intenta integrarse a las nuevas cadenas de producción energética y minera. No necesariamente hay una contradicción entre ambas cosas. De hecho, pueden formar parte de una misma estrategia si se las articula correctamente.

Y acá llego al punto que considero fundamental: la Argentina necesita endurecer su posición para negociar. Nadie seriamente piensa que Malvinas pueda resolverse mediante otro episodio bélico. La guerra de 1982 dejó una experiencia demasiado dolorosa como para volver a recorrer ese camino. Pero una negociación tampoco se encara necesariamente desde la debilidad. Tener capacidad de presión, una decisión política clara y herramientas económicas que permitan defender los intereses nacionales puede fortalecer la posición argentina frente al Reino Unido.

Malvinas es una causa nacional que no debería quedar atrapada en una coyuntura electoral ni convertirse simplemente en una herramienta de comunicación presidencial. Recuperar las islas, en términos diplomáticos y estratégicos, requiere algo mucho más difícil: construir una Argentina políticamente relevante, económicamente influyente, energéticamente importante y militarmente respetable. Si el país logra ocupar ese lugar en el nuevo escenario internacional, tendrá mejores condiciones para defender sus intereses. Si no lo consigue, ninguna cadena nacional ni ninguna declaración contundente alcanzará. Malvinas no es solamente nuestro pasado: también puede ser parte de nuestro futuro, pero para eso necesitamos una estrategia de Estado sostenida durante décadas y no solamente una decisión circunstancial de un gobierno.

Lectura rápida

¿Qué tema se aborda en el artículo? Se analiza la cuestión de Malvinas y su relevancia en la política argentina actual.

¿Quién es el presidente mencionado en el texto? El presidente mencionado es Javier Milei.

¿Cuándo se anunció la cadena nacional? La cadena nacional fue anunciada recientemente por Milei en el contexto de la defensa de la soberanía nacional.

¿Dónde se sitúa el conflicto mencionado? El conflicto se sitúa en las islas Malvinas, en el Atlántico Sur.

¿Por qué es importante la postura de Argentina sobre Malvinas? Es importante para fortalecer su posición en el nuevo mapa geopolítico y como proveedor de energía y minerales.

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