Boca-River: una religión sin ateos, una pasión de multitudes
01/11/2026 | 08:27Redacción Cadena 3
El uruguayo Eduardo Galeano escribió en su libro “El Fútbol a Sol y Sombra” una frase célebre: EL FÚTBOL ES LA ÚNICA RELIGIÓN QUE NO TIENE ATEOS.
El inolvidable José María Muñoz, conocido como el "Relator de América", anunciaba sus transmisiones deportivas, las más escuchadas en la Argentina durante décadas, diciendo: "Fútbollll, pasión de multitudes!!!!".
Ambas expresiones ayudan a definir lo que significa un Boca-River o un River-Boca (el orden de los factores no altera la pasión).
Se trata de un partido que paraliza durante 90 minutos a todo un país, del que se habla en cada rincón de la Argentina, antes, durante y después del encuentro, sin distinguir clases sociales, edades, ni religiones.
Diferentes publicaciones internacionales de gran prestigio han incluido al superclásico en el primer puesto de los espectáculos que toda persona en el mundo que ame al deporte debería presenciar al menos una vez en la vida, sobre todo en la Bombonera.
Con más de tres años sin ganar ningún torneo, Boca atraviesa un presente inmejorable, peleando por cuatro títulos al mismo tiempo.
River, por su parte, no termina de convencer y necesita maquillar un muy mal año, pero tiene con qué: un plantel con varios campeones del mundo y jerarquía.
La experiencia indica que poco importa como llegan los equipos: lo que vale es como se irán tras el pitazo final.
Boca y River son dos maneras distintas de vivir y de sentir el fútbol.
Es el partido soñado. El de los colores del metegol, el de los "xeneizes" y los "millonarios".
El de los "bosteros" y las "gallinas", el de los que murieron en el Bernabeó contra los fantasmas que se fueron a la B.
Es un duelo de magos entre Román Riquelme y el Beto Alonso, son las banderas azul y oro y la de la banda roja que se cruzan en las imágenes de emblemas con nombres de ángeles: Ángel Clemente Rojas y Angelito Labruna.
Boca-River es la pulseada imaginaria de dos estatuas eternas entre el pelado Bianchi y el Muñeco Gallardo.
Es el fútbol de potrero de Carlitos Tevez contra el andar principesco de Enzo Francescoli.
Es una lucha de gladiadores entre Blas Armando Giunta y Mostaza Merlo. Es la vincha y el carisma del Loco Gatti, contra los reflejos de felino del Pato Fillol.
Boca y River son el orgullo de pasados gloriosos y la expectativa de un presente incierto.
River y Boca son los latidos frenéticos del corazón en un domingo de superclásico y las cargada infaltable en el trabajo o en la escuela del día después.
En definitiva, como decían Eduardo Galeano y José María Muñoz, Boca y River es una religión sin ateos, una pasión de multitudes.





