Trump implementa presión económica y militar sobre Irán en medio de tensiones crecientes
El presidente Donald Trump opta por una estrategia dual que combina sanciones económicas y ataques militares para presionar a Irán, en un contexto de creciente tensión regional y desafíos internos en ambos países.
WASHINGTON — Ante un gobierno iraní que se mantiene firme, el presidente estadounidense Donald Trump ha decidido adoptar un enfoque de doble vía que mezcla la presión económica con la posibilidad de una escalada militar. Esta estrategia busca obligar a Irán a cambiar su postura ante la intensa campaña militar lanzada por Estados Unidos.
La semana pasada, el gobierno de Trump lanzó la "Operación Paria Económico" con el objetivo de aislar a Irán de sus pocos socios comerciales, mientras que simultáneamente reanudó los ataques aéreos, lo que ha llevado a represalias por parte de Teherán y ha incrementado las inquietudes sobre un conflicto regional a gran escala.
A pesar de las severas sanciones económicas y los bombardeos intermitentes que han ocurrido durante más de seis meses, el liderazgo iraní no ha cedido, y el gobierno estadounidense enfrenta el desafío de encontrar una solución al conflicto. Teherán se ha atrincherado, mientras los precios de la energía continúan en aumento y la economía global se ve afectada. Además, las encuestas sobre la gestión de la guerra por parte del gobierno estadounidense están disminuyendo, lo que se suma a la presión en vísperas de las elecciones legislativas de noviembre.
Trump afirmó que no cree que el conflicto se prolongue mucho más y minimizó las preocupaciones sobre su impopularidad y los altos precios de la gasolina, que son consecuencia del control de Irán sobre el estrecho de Ormuz. "No me afecta la elección", declaró a los periodistas, asegurando que su partido, los republicanos, respeta el hecho de que no se permitirá que Irán obtenga un arma nuclear.
Un diplomático regional que está al tanto de la situación describió el estancamiento actual entre Teherán y Washington como un reflejo de las prioridades internas de ambos países: las elecciones de medio término para Trump y los republicanos, y las crisis internas en Irán. El diplomático expresó que las negociaciones no avanzarán sin abordar el detonante inicial del conflicto: Israel. También mostró escepticismo respecto al nuevo plan de sanciones del gobierno de Trump, sugiriendo que las amenazas necesitan más claridad de la que se ha proporcionado hasta ahora.
El gobierno de Trump ha anunciado con gran pompa su nueva campaña para aislar económicamente a Irán, instando a todos los países a cortar vínculos financieros con el régimen o enfrentar represalias, aunque los resultados han sido limitados hasta ahora. Hasta el momento, solo se ha sancionado a una sucursal de un banco egipcio en los Emiratos Árabes Unidos, y para que las sanciones sean efectivas, los expertos coinciden en que deben dirigirse a los principales socios comerciales de Irán, como China, India y Rusia. Sin embargo, Trump es reacio a sancionar a China, ya que se prepara para recibir al presidente Xi Jinping.
Trump ha destacado que Estados Unidos tiene el control del estrecho de Ormuz, una vía clave por donde transitaba una quinta parte del petróleo mundial antes de que comenzara la guerra. Esta situación ha sido un punto focal de presión sobre Irán, y restaurar el tráfico marítimo se ha convertido en un objetivo crucial del gobierno estadounidense.
Sin embargo, el tráfico de barcos ha disminuido drásticamente desde el inicio del conflicto, con solo 102 tránsitos la semana pasada, en comparación con más de 130 por día antes de la guerra. "Como dijo el presidente Trump, el estrecho está abierto y se han despejado todas las minas", afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly. "El bloqueo naval sigue plenamente vigente, y la Operación Paria Económico está en marcha para cortar cada línea de vida económica que sostiene al régimen".
La Casa Blanca ha subrayado repetidamente el impacto de las sanciones en la economía iraní, citando la inflación descontrolada y la drástica depreciación de su moneda. Funcionarios estadounidenses han descrito el sistema financiero iraní como "un gran castillo de naipes".
El futuro es incierto. El secretario de Estado Marco Rubio advirtió que el costo que pagará Irán será principalmente económico, pero también se reservan el derecho de tomar acciones militares para protegerse y evitar que el régimen iraní amenace a otros. "Van a seguir sintiendo el apretón", afirmó en una entrevista.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, comparó a Irán con una serpiente decapitada que aún se retuerce, afirmando: "Estamos enterrando la cabeza de la serpiente iraní".
El contexto se complica por las divisiones dentro del liderazgo iraní, entre moderados que buscan una solución negociada y sectores duros que abogan por un enfoque más agresivo. El presidente Masoud Pezeshkian es una de las voces que clama por el diálogo, pero los sectores más beligerantes parecen haber tomado el control.
En este clima, analistas como Hamidreza Azizi del International Crisis Group, sostienen que la combinación de fuerza militar, bloqueo y presión económica es la única opción viable para Estados Unidos en este momento. "Es una batalla de resistencia entre las dos partes", concluyó.
Lectura rápida
¿Qué está haciendo Trump respecto a Irán?
El presidente Trump está aplicando sanciones económicas y reanudando ataques militares para presionar a Irán.
¿Cuál es la estrategia de EE. UU.?
La estrategia combina presión económica y militar para forzar a Irán a cambiar su postura.
¿Qué efectos están teniendo las sanciones?
Las sanciones han generado inflación y devaluación de la moneda en Irán, pero no han logrado doblegar su liderazgo.
¿Qué papel tiene el estrecho de Ormuz?
El estrecho es clave para el tránsito de petróleo y un punto estratégico de presión sobre Irán.
¿Cómo se perciben las elecciones en EE. UU.?
Las elecciones de medio término son una preocupación para Trump, quien busca evitar una imagen de fracaso militar.
[Fuente: AP]





