Rodolfo Ardenghi: “Argentina tiene un déficit en hacer llegar la investigación a la industria”
El presidente del Centro de Investigación y Asistencia Técnica a la Industria (CIATI) dijo a Cadena 3 que “sólo el 15% de pymes han consultado al sistema de ciencia”. Habló del concurso sobre alimentación del futuro que organizan.
06/11/2026 | 21:05Redacción Cadena 3
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La Argentina Hoy
¿Cómo fue la experiencia del concurso "Alimentación del Futuro" y qué objetivo persiguen con esta iniciativa?
Esta fue la segunda edición del concurso "Alimentación del Futuro", un certamen que organizamos cada dos años junto a la Fundación Ciencia para el Ser. En CIATI somos 140 personas —con un 80% de profesionales y técnicos de 20 disciplinas académicas— dedicadas a alimentos, ambiente y geoquímica. Esta iniciativa nos permite sintonizar con la vanguardia de la innovación y cumplir con nuestra razón de ser: construir un puente imprescindible entre la investigación científica y la industria. Al unirnos con la Fundación Ciencia para el Ser, que promueve el desarrollo humano, buscamos identificar a científicos de alto nivel que necesitan apoyo y conectar sus conocimientos directamente con las demandas del aparato productivo.
¿Qué proyecto resultó ganador del premio este año y cuáles son sus aplicaciones en la industria?
El primer premio lo obtuvo un equipo del INTA por el proyecto Ovoprotec, consistente en un huevo enriquecido diseñado para proteger a los adultos mayores internados contra infecciones intestinales causadas por microorganismos patógenos. Es una investigación muy innovadora enfocada en alimentos saludables, que genera un ingrediente con un abanico de aplicaciones enorme, desde suplementos dietarios hasta preparaciones culinarias como una mousse.
¿Por qué decidieron asumir el trabajo de organizar este concurso para conectar la investigación científica con el sector industrial?
Porque desde hace años percibimos una profunda desconexión entre la investigación científica y la industria, lo cual representa un gran déficit para Argentina. Realizamos un diagnóstico que reveló que, a pesar de contar con un sistema científico-tecnológico excelente y reconocido internacionalmente, los resultados de esas investigaciones casi no llegan al aparato productivo.
¿Qué datos arrojó ese diagnóstico sobre la transferencia del trabajo científico a la industria?
El diagnóstico arrojó que en los últimos 15 años se generaron aproximadamente 850 trabajos de investigación (papers) por año en el país. De ese total, sólo el 2,5% llega a una instancia de patentamiento —lo que representa un sexto del promedio de los países de la OCDE— y apenas el 3,8% corresponde a investigaciones con aplicación potencial en la industria. Esto demuestra una escasa gestión en patentes y una desconexión estructural: el sistema evalúa al científico en función del paper y del subsidio, mientras la industria está enfocada en su rentabilidad diaria, sin que exista una articulación real entre ambos mundos.
Frente a la baja consulta de las pymes al sistema de ciencia y tecnología y a los desincentivos para patentar, ¿cuál es el rol específico que adopta el CIATI?
Sólo el 15% de las pymes argentinas ha consultado alguna vez al INTA, al INTI o al CONICET, y existen desincentivos elevados para las empresas al momento de patentar. Ante esto, el CIATI se pone el mameluco para ser el vínculo directo entre la investigación y la industria alimentaria. Al ser un centro tecnológico inserto en el sector productivo, con más de mil clientes y una plantilla profesional calificada, identificamos las demandas de las empresas y buscamos proyectos científicos de alto nivel que requieren respaldo económico para concretarse.
¿Cómo debería orientarse la investigación científica para lograr un agregado de valor efectivo en la producción alimentaria del país?
La aplicación de la investigación debe estar predeterminada desde el inicio. Los científicos argentinos son muy buenos aplicando el método científico para probar hipótesis, pero esa fuerza debe encauzarse hacia la investigación aplicada. La responsabilidad es llevar los requerimientos reales de la industria al sistema de ciencia y técnica para que los proyectos tengan un desenlace productivo. Si usamos el conocimiento científico para agregarle valor local a la enorme producción alimentaria del país en lugar de exportar solo commodities, la economía argentina se multiplicaría exponencialmente.
Al recordar los orígenes del CIATI en Villa Regina, ¿cómo evolucionó la institución desde su foco inicial en la fruticultura hacia otras economías regionales?
Nacimos en el Alto Valle del Río Negro por una necesidad concreta del sector privado frente a reclamos comerciales en Europa y Estados Unidos por agroquímicos y contaminantes en peras, manzanas y jugos concentrados. Armamos un modelo de trabajo eficiente para resolver esa problemática técnica y luego lo exportamos a todo el país. Hoy la fruticultura representa menos del 7% de los ingresos del CIATI, mientras prestamos servicios analíticos y de asistencia técnica a todas las economías regionales: vitivinicultura en Cuyo, cítricos y berries en el NOA, yerba mate en el NEA, además de los sectores ganadero, avícola, porcino, lácteo, cerealero y de alimentos procesados.
Dada la proximidad de sus instalaciones con Vaca Muerta, ¿cómo participan de la demanda de servicios generada por el sector energético?
Hace 15 años el gobierno de Neuquén nos pidió asumir los análisis de control ambiental. Hoy contamos con la sede central en Villa Regina, con más de 90 personas, y una sede en Centenario, Neuquén, con unas 50 personas enfocadas en microbiología, ambiente y geoquímica. El área ambiental representa actualmente el 20% de los ingresos del CIATI y experimenta un crecimiento constante impulsado por el desarrollo de Vaca Muerta.
Para finalizar la entrevista, ¿podría recomendarnos un libro, una película o una serie?
Recomiendo un libro al que siempre hay que volver a leer: "El Aleph", de Jorge Luis Borges.
Entrevista de Sergio Suppo.
Lectura rápida
¿Cuál es el objetivo del concurso "Alimentación del Futuro"? Busca conectar la investigación científica con la industria alimentaria, promoviendo la innovación y el desarrollo humano.
¿Quién ganó el premio este año? El primer premio lo obtuvo un equipo del INTA por el proyecto Ovoprotec.
¿Qué revela el diagnóstico sobre la investigación en Argentina? Solo el 2,5% de los trabajos de investigación logra patentarse, evidenciando una desconexión entre la ciencia y la industria.
¿Qué rol tiene el CIATI en la conexión entre ciencia e industria? El CIATI actúa como vínculo entre la investigación y las empresas, identificando demandas y buscando proyectos científicos.
¿Cómo debería orientarse la investigación en Argentina? Debe enfocarse en la investigación aplicada para agregar valor a la producción alimentaria y no solo exportar commodities.





