María Eugenia Vidal: “El cambio no alcanza si no llega al metro cuadrado de cada argentino”
La titular de la Fundación Pensar del PRO defendió en Cadena 3 el rumbo económico, reclamó medidas para aliviar a los sectores afectados y planteó diferencias con los libertarios sobre el modelo productivo y el futuro del país.
12/10/2026 | 20:07Redacción Cadena 3
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La Argentina Hoy
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La exgobernadora de Buenos Aires y exdiputada nacional del PRO María Eugenia Vidal, quien hoy preside la Fundación Pensar de ese partido político, habló con Sergio Suppo en una nueva edición de "La Argentina, hoy" sobre el panorama político del país y otros temas de coyuntura.
Sergio Suppo: En el PRO tenés dos papeles importantes en la vida partidaria: estás trabajando en la Fundación Pensar, con aportes interesantes para la discusión pública, en momentos en que parece haber un discurso único, el del Gobierno, y otro opositor. Por otro lado, sos una voz que marca diferencias con el Gobierno y plantea la posibilidad de una alternativa de poder entre el kirchnerismo y La Libertad Avanza. ¿Cómo está resultando ese trabajo que hacés junto con Hernán Lacunza, quien aparece como precandidato presidencial? ¿Es un globo de ensayo o un intento serio?
María Eugenia Vidal: En el PRO conviven dos posturas. Todos estamos de acuerdo en que no queremos volver atrás al kirchnerismo y en que hay que defender el cambio profundo, en sentido amplio. El Gobierno hizo una parte, pero falta mucho: el famoso próximo paso del que habla Mauricio Macri. Está bien lo que se logró, pero no alcanza.
En la realidad de las provincias, la experiencia del modelo económico de Milei depende del lugar donde uno vive. Si una persona vive en Neuquén y trabaja para una empresa de energía, gana seis veces más que un obrero del conurbano. Esa heterogeneidad, esas diferencias y la falta de infraestructura relevante, así como los temas vinculados con la educación y la discapacidad, forman parte de los debates pendientes para defender el cambio de verdad.
Hay quienes piensan que hay que apoyar al Gobierno aunque no estén de acuerdo, para no volver atrás, y otros creemos que es una elección de tercios, en la que el kirchnerismo quede tercero y quienes tienen dudas sepan que hay dos fuerzas racionales.
La alternativa que lidera Hernán Lacunza fue apoyada por gobernadores. No es una posición individual. Hernán fue avalado por Mauricio. Esto terminará en un debate interno y creo que todos trabajamos con la mejor intención, para defender a los argentinos y hacer lo mejor para el país. El PRO siempre creyó que hizo lo mejor para Argentina. Tenemos un debate pendiente.
¿Sería estar de acuerdo con el rumbo, pero no con las formas y las velocidades con que se lleva adelante? ¿Es una síntesis posible?
Sí, y también creemos que ese cambio no se consolida cuando no llega al metro cuadrado de cada argentino. Nos preocupa que haya argentinos que votaron a este Gobierno y sienten que el cambio no llega a su realidad cotidiana. Hay personas que no llegan a fin de mes, tienen que buscar un segundo trabajo o pasaron de un empleo formal a uno informal. Esa es una realidad. También hay rutas sin mantenimiento, que forman parte de un déficit oculto y constituyen una deuda.
Eso genera costos de traslado para la producción, que no puede llegar en tiempo y forma, además de autos que se rompen y camiones que no pueden transitar.
Alguien lo paga: la logística es más cara. Se bajaron impuestos, pero no de la misma manera para todos. Vale la pena discutir un RIGI para la construcción, que está atravesando un momento recesivo. Si hay un RIGI para la energía y la minería, ¿por qué no para la construcción? Nos debemos esos debates.
Hay quienes plantean que esto no es posible porque todavía no terminó la reforma estructural macroeconómica y que se pondría en riesgo la idea de mantener el superávit fiscal como condición para bajar la inflación. ¿Creés que hay puntos intermedios?
Nadie quiere volver al plan platita, que les cuesta caro a todos los argentinos. Nadie propone eso: todo debe hacerse manteniendo el equilibrio fiscal. Hay más empresas para privatizar y la discusión presupuestaria en el Congreso es muy relevante. Es momento de definir prioridades: ¿mantener empresas públicas o invertir en rutas?
Hay un 30% de la cuota de un moroso que corresponde a impuestos, y no solo nacionales, sino también provinciales y locales. ¿Qué esfuerzo hará la política para que a esa persona, a la que le cuesta pagar su deuda, le resulte más barato? Y eso no es un plan platita: es bajar impuestos. Se puede hacer más de lo que se está haciendo.
¿No ves al Gobierno interesado en garantizar la subsistencia de sectores industriales que generan empleo, sin volver al proteccionismo?
No creo que la industria sea sinónimo de proteccionismo. La industria estuvo asociada históricamente al trabajo: lo primero que se nos ocurre es alguien en una fábrica. Pero hay muchos sectores dentro de la industria, desde empresas que exportan hasta las que generan obras en el país y desarrollan ingeniería.
Pensar solamente en una industria minoritaria y englobar a toda la actividad en esa categoría me parece injusto. Además, no está en igualdad de condiciones para competir con otros sectores. Muchas pymes argentinas son industrias, como las autopartistas de Córdoba. No metamos a toda la industria en una misma bolsa como si solamente pidiera protección. También reclama que bajen los derechos de exportación y los impuestos.
Estoy de acuerdo con la competencia y la apertura de mercados, y estoy en contra del proteccionismo, pero hay que garantizar reglas.
Milei dijo que no se ocupa del diseño del sistema productivo y que el mercado tiene que hacerse cargo. Sin embargo, impulsa fuertemente la minería, el petróleo y la economía del conocimiento, pero no plantea una política para la industria o el comercio. Uno piensa que tiene un modelo de país distinto y que quizás varios sectores quedan afuera. ¿Creés que el modelo de Milei exigirá una transición larga y costosa en términos sociales?
Sí si nos quedamos de brazos cruzados, pero no si hacemos más cosas. La decisión del presidente de impulsar la Ley de Bases, que apoyamos, permitió que haya dólares que Argentina no tenía. Apostar por esos sectores ayuda a tener superávit y a mejorar la balanza comercial. Que eso sea positivo no quiere decir que alcance. Estoy de acuerdo con esas medidas, pero hay más para hacer. Cuanto más hagamos, menos dolorosa será la transición. Muchos argentinos no pueden quedarse afuera.
Argentina a veces es un poco ombliguista y piensa que estas cosas solo nos pasan a nosotros.
El impacto de China se siente en todo el mundo.
En todos los países. Competimos contra empresas subsidiadas por el Estado chino. Tenemos que fijarnos en las condiciones de competencia y en qué podemos hacer. La educación tiene un papel clave. Hay muchas cosas que hacer para ayudar a los argentinos que atraviesan estos cambios, para que no queden afuera.
Se trata de poner la oferta universitaria al servicio de esa necesidad. Hay una enorme infraestructura universitaria que puede ayudar, pero el Estado tiene un rol.
En tu convivencia en el Congreso, ¿hablás de estas cuestiones con los libertarios? ¿Te escuchan o te ven como una kirchnerista encubierta?
Son aportes para que a Argentina le vaya bien. No soy candidata a nada. Quiero que a mi país le vaya bien y no vivir en una Argentina que te convierte en kirchnerista si no pensás exactamente como el otro.
Apoyamos al Gobierno incluso a costa de perder votos o de que muchos nos criticaran. Pensamos en lo mejor para el país. Hoy no tengo vínculo con el Gobierno libertario porque trabajo para el sector privado y ya no estoy en el Congreso.
A principios de año llevamos nuestra propia agenda parlamentaria. Se la planteamos al Gobierno y al resto de los partidos. Escuchar es un ejercicio importante cuando estás en el poder, porque uno tiende a encerrarse. Desde el PRO lo hacemos de buena fe.
Me contestás que no tenés vínculo con ellos. ¿Sentís que no registran una parte de la realidad?
Hoy no tengo vínculo con ellos. Cuando uno está en el Gobierno tiende a ver las cosas en términos de blanco y negro, y eso le hizo mucho daño a Argentina. Esa lógica rinde electoralmente y sirve para ganar elecciones, pero no para gobernar.
¿En qué están trabajando en la Fundación Pensar? ¿Cuáles son sus objetivos?
Tratamos de aportar evidencia a la discusión: trascender la chicana, los 140 caracteres y la ideología por encima de la realidad. Buscamos salir de esa lógica de la política y aportar evidencia mediante encuestas, estudios y consultas a quienes saben.
Esa evidencia a veces es favorable y otras veces no. No pretendemos adoptar una posición que el Gobierno pueda calificar de kirchnerista, sino aportar seriedad al debate.
Hay pocos institutos partidarios que trabajen en la elaboración de políticas públicas. Otros suelen estar fuera de los partidos, como la Fundación Mediterránea o Cippec. No hay muchos organismos partidarios que desarrollen políticas públicas con ideas asentadas en datos.
Hoy somos la única fundación de un partido político que se dedica a esto y forma a sus dirigentes con universidades. Somos la única fundación con convenios con la Universidad de San Andrés, la Universidad Austral y la Universidad Torcuato Di Tella.
Varios líderes del PRO se formaron de manera virtual, con una propuesta federal. Nos interesan dirigentes que, cuando ocupen un cargo público, estén preparados.
Eso se hace evidente cuando hablan de algo que no saben.
Es vergonzoso. Hay políticos que no saben ni se formaron. Somos la única fundación política del país que genera evidencia y forma dirigentes con universidades serias.
Eso explica la calidad de los gobiernos. Se ve cómo faltan cuadros políticos especializados para tomar decisiones ajustadas a las ideas partidarias, pero basadas en el conocimiento. Es difícil gestionar bien así.
Donde gobierna o ha gobernado el PRO, esa ciudad o provincia está mejor. Lo mostramos con hechos concretos.
Te pido que recomiendes un libro, una película o una serie.
Vidal: Recomiendo Fauda, en Netflix. Hace referencia a lo que pasó el 7 de octubre. Mantener viva la memoria y no olvidar lo que ocurrió es muy relevante.
En cuanto a los libros, estoy leyendo una ficción que se llama "La corresponsal". Habla de una mujer que envía pequeñas cartas a sus seres queridos, excepto a una persona a la que no le manda las cartas, sino que las acumula. Me pareció interesante en esta época.





