Coscorrones y chirlos en la crianza de los niños: "La violencia enseña violencia"
El pediatra Enrique Orschanski cuestionó el castigo físico como método educativo y recordó que está prohibido por la legislación argentina desde 2015. Además, planteó la necesidad de recuperar la autoridad de los padres sin recurrir a los golpes y establecer pautas de convivencia en el hogar.
13/10/2026 | 11:35Redacción Cadena 3 Rosario
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Cadena 3 Rosario
El pediatra Enrique Orschanski analizó el uso del castigo físico como método de crianza y planteó la necesidad de recuperar la autoridad de los padres sin recurrir a golpes. En diálogo con Juntos por Cadena 3 Rosario, explicó que la sociedad atraviesa un cambio generacional entre un modelo que naturalizaba los correctivos y otro en el que las familias buscan nuevas herramientas para educar a sus hijos.
“Estamos viviendo en la bisagra entre dos generaciones: la criada con correctivos y esta nueva generación que empieza a hablar más, empieza a hacer circular la palabra. Sabido es que cuando empieza a faltar la palabra, aparece el golpe”, sostuvo el especialista. En ese sentido, recordó que durante mucho tiempo los chirlos, los tirones de orejas y las palmadas formaron parte de un modelo de crianza que incluso tenía respaldo legal.
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Orschanski señaló que la legislación argentina cambió en 2015, cuando el artículo 647 del Código Civil y Comercial de la Nación prohibió el castigo corporal en cualquiera de sus formas. “Los pediatras no podemos admitir ni un chirlo, ni un tirón de orejas, ni un tirón de pelo”, afirmó, y advirtió que el impacto de la violencia no depende solamente de la fuerza con la que se golpea, sino también de la sensibilidad de quien recibe el golpe.
Frente a quienes sostienen que recibieron castigos físicos durante su infancia y que eso no les impidió crecer y desarrollarse, el médico planteó que esas experiencias no deben tomarse como una justificación. “Porque la violencia enseña violencia, no hay otra cosa”, remarcó. También advirtió que, en los hospitales, los pediatras ven casos de golpes y fracturas provocados por adultos que no lograron controlar sus reacciones. “Los chicos aprenden lo que ven, no lo que escuchan”, agregó.
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El especialista también cuestionó los extremos en los modelos de crianza. Consideró que la sociedad pasó de una educación basada en la rigidez y el castigo a otra en la que, en algunos hogares, cuesta establecer pautas claras de convivencia. “Nos fuimos de un extremo de no hablar, de no discutir, de no explicar y pegar un chirlo para meter un límite, al otro extremo: una mal llamada crianza complaciente, una mal llamada crianza respetuosa, de que los chicos hagan lo que sea”, explicó.
Como alternativa, propuso recuperar la autoridad parental a partir de la presencia, el afecto y los acuerdos familiares. En lugar de hablar de límites, planteó el concepto de fronteras: “Soy tu padre, tengo autoridad, te quiero, te cuido; por lo tanto, hasta acá llegaste, y no apelo al golpe”. Para Orschanski, se trata de establecer pautas claras sin recurrir a la violencia ni perder el control frente a las conductas infantiles.
En ese proceso, advirtió que muchos adultos también carecen de herramientas para educar y terminan delegando esa responsabilidad en las instituciones escolares. “Los chicos no solamente son de cristal, son hijos de padres de cristal también, que no tienen un andamio de dónde agarrarse para educar”, señaló. A su entender, la familia debe recuperar su papel en la transmisión de valores y no esperar que la escuela resuelva por sí sola todas las cuestiones de crianza.
Finalmente, Orschanski sostuvo que cada hogar necesita acordar criterios de convivencia que orienten el comportamiento de los chicos. “En esta familia no se miente. En esta familia no se roba. En esta familia tratamos de ayudar a otro. En esta familia nos tratamos bien”, ejemplificó. Y concluyó que el golpe suele aparecer cuando los adultos no encuentran otra manera de intervenir: “La autoridad significa educación cariñosa”, afirmó, al insistir en que es posible criar con firmeza, afecto y presencia, sin recurrir al castigo físico.
Entrevista de Alberto Lotuf.
Lectura rápida
¿Quién analizó el uso del castigo físico en la crianza? El pediatra Enrique Orschanski.
¿Cuándo cambió la legislación argentina sobre castigo corporal? En 2015, con la prohibición del artículo 647 del Código Civil y Comercial de la Nación.
¿Qué propone Orschanski como alternativa al castigo físico? Recuperar la autoridad parental a través de la presencia, el afecto y los acuerdos familiares.
¿Qué observa Orschanski en los hospitales? Casos de golpes y fracturas provocados por adultos que no controlan sus reacciones.
¿Por qué es importante establecer criterios de convivencia en la familia? Para orientar el comportamiento de los chicos y evitar el uso del castigo físico.





