El océano Atlántico puede soportar más calentamiento del esperado, pero con condiciones críticas
Investigadores de la Universidad de Utrecht alertaron que el calentamiento rápido del planeta podría llevar al colapso de la circulación del AMOC a temperaturas mucho más bajas de lo previsto. La velocidad del calentamiento es clave.
Investigadores de la Universidad de Utrecht advirtieron que la circulación del Atlántico Meridional de Inversión (AMOC) podría ser más vulnerable al calentamiento rápido que al aumento de temperatura en sí. Los científicos encontraron que cuando el calentamiento ocurre lentamente, el océano puede adaptarse, pero a tasas más rápidas, como las que se observan actualmente, esta circulación masiva podría alcanzar un punto de inflexión a temperaturas mucho más bajas.
El AMOC es una vasta red de corrientes oceánicas que transporta agua caliente desde los trópicos hacia el norte, influyendo fuertemente en el clima global y ayudando a mantener las condiciones relativamente suaves en Europa Occidental. Los investigadores habían considerado que este "motor de calor" del Atlántico podría cruzar un punto de inflexión, lo que significaría que podría pasar de una circulación fuerte a una mucho más débil en cuestión de décadas. Entre los posibles desencadenantes se encuentran el aumento del agua de deshielo que ingresa al océano desde las regiones polares y el calentamiento global mismo.
Reevaluando el umbral de temperatura del AMOC
Los investigadores habían estimado previamente que el AMOC podría colapsar alrededor de un aumento de +4°C en la temperatura global. Sin embargo, el equipo de investigación de la Institución de Investigación Marina y Atmosférica de Utrecht ahora sostiene que este umbral de temperatura no cuenta toda la historia. "Nuestros resultados muestran que no necesariamente hay una temperatura fija más allá de la cual el AMOC inevitablemente colapsa", indicó el autor principal, René van Westen. "La estabilidad de la circulación depende de la velocidad a la que el clima está cambiando".
Los hallazgos sugieren que dos mundos que alcanzan la misma temperatura eventual podrían experimentar resultados muy diferentes para el AMOC, dependiendo de la rapidez con que ocurra el calentamiento.
Calentamiento lento versus rápido
Para evaluar la importancia de la velocidad del calentamiento, Van Westen y sus colegas ejecutaron dos versiones de un modelo climático. En ambas simulaciones, las concentraciones de CO2 aumentaron gradualmente, pero la tasa de ese aumento fue sustancialmente diferente.
En una simulación, las concentraciones de CO2 aumentaron lentamente (0.5 ppm por año). En la segunda, subieron mucho más rápido (2.5 ppm por año), lo que es comparable a la tasa actual. Este contraste produjo resultados dramáticamente diferentes. Cuando el calentamiento ocurrió lentamente, el AMOC se mantuvo estable mucho más allá de +4°C y no colapsó incluso después de alcanzar +5°C. Sin embargo, bajo el escenario de calentamiento más rápido, el AMOC colapsó alrededor de +2°C.
"Examinamos deliberadamente un escenario que es mucho más lento de lo que estamos experimentando hoy", explicó el coautor Reyk Börner. "Eso nos permitió aislar el efecto de la tasa de calentamiento sola, independientemente de cuán caliente se vuelva eventualmente".
Por qué el océano necesita tiempo para adaptarse
Los investigadores señalaron que la diferencia radica en la capacidad del océano para responder a las condiciones cambiantes. "Bajo un calentamiento lento, todo el océano, desde la superficie hasta sus capas más profundas, tiene tiempo para reorganizarse y adaptarse a las condiciones cambiantes", explicó el coautor Henk Dijkstra, profesor de Oceanografía Dinámica. "Bajo un calentamiento más rápido, el océano simplemente no puede seguir el ritmo".
El cambio climático lento le da al océano más tiempo para ajustarse en toda su profundidad. Cuando las temperaturas aumentan más rápidamente, esos ajustes no pueden ocurrir lo suficientemente rápido, dejando a la circulación más vulnerable a la inestabilidad.
Una tasa crítica de calentamiento global
De acuerdo con los investigadores, la tasa crítica de calentamiento es de aproximadamente 0.3°C por década. El mundo ya se está acercando a ese ritmo. Van Westen compara la situación con conducir un automóvil: "Si estás conduciendo hacia una pared, tiene sentido girar alrededor de ella. Para hacer eso, necesitas frenar; de lo contrario, saldrás de la carretera. En lo que respecta al calentamiento global, el mundo todavía está presionando demasiado el acelerador en este momento".
Esta analogía resalta una distinción importante. Evitar cambios climáticos peligrosos podría depender no solo de limitar cuán caliente se vuelve el planeta eventualmente, sino también de desacelerar cuán rápido se llega a esa temperatura.
Investigaciones previas sobre la estabilidad del AMOC
El mismo grupo de investigación ha investigado la estabilidad del AMOC desde varias perspectivas en los últimos años. En 2024, los investigadores encontraron que el aumento de la cantidad de agua de deshielo que ingresa al Atlántico Norte hace que el AMOC sea menos estable. Los científicos habían sospechado de este mecanismo durante años, pero la investigación fue la primera en demostrarlo utilizando un modelo climático moderno y complejo.
Esos resultados mostraron que existe un umbral crítico de agua de deshielo, más allá del cual el AMOC se vuelve inestable. Sin embargo, el umbral era irrealmente alto. Esto sugiere que el AMOC actual es poco probable que se vuelva inestable únicamente por esta contribución. Ese estudio no incluyó los efectos del calentamiento global o la velocidad a la que ocurre el calentamiento.
Un estudio posterior exploró varios escenarios de calentamiento global. Concluyó que el AMOC podría alcanzar un punto de inflexión alrededor de 2060 bajo escenarios de emisiones intermedias y altas. En esas simulaciones, el punto de inflexión ocurrió aproximadamente a +2.5°C de calentamiento global.
La investigación más reciente ayuda a explicar por qué los estudios pueden producir estimaciones diferentes sobre cuándo el AMOC podría alcanzar un punto de inflexión, así como por qué los umbrales de temperatura varían entre los modelos climáticos y los escenarios de emisiones. El AMOC parece tener un umbral crítico para el agua de deshielo, pero los investigadores no encuentran un umbral de temperatura universal para su colapso. En cambio, su estabilidad depende en parte de cuán rápido se calienta el planeta. Un calentamiento más rápido deja al AMOC más vulnerable, mientras que un calentamiento más lento le da al océano más tiempo para ajustarse y permite que la circulación se mantenga estable bajo niveles de calentamiento global sustancialmente más altos.
Implicaciones de los hallazgos para la política climática
Los hallazgos sugieren que desacelerar el ritmo de calentamiento podría reducir el riesgo a corto plazo de un colapso del AMOC al dar al océano Atlántico más tiempo para adaptarse. Esto podría tener importantes implicaciones para la política climática. Gran parte de la política climática actual, incluido el Acuerdo de París, se centra en limitar el pico eventual de la temperatura global.
Algunas estrategias involucran lo que se denominan caminos de sobrepaso. Según estos enfoques, las temperaturas globales aumentarían temporalmente más allá de un límite objetivo, con la expectativa de que futuras tecnologías podrían reducir las temperaturas nuevamente. Los nuevos hallazgos sugieren que el camino tomado hacia una temperatura dada podría importar junto con la temperatura misma. Cuanto más rápido ocurra el calentamiento global, menos tiempo tendrá el océano Atlántico para ajustarse, lo que podría aumentar la vulnerabilidad de uno de los sistemas de circulación más importantes del planeta.





