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Juan José Campanella, íntimo en Cadena 3: la crisis del cine, el teatro, Mafalda y su legado

El director recibió a Cadena 3 en su casa y habló de su presente creativo, la inteligencia artificial y la serie de Mafalda. Su obra "Empieza con D: siete letras" llegará en septiembre a Córdoba. 

23/08/2026 | 12:17Redacción Cadena 3

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Juan José Campanella reflexionó sobre el presente de la industria del cine.

FOTO: Juan José Campanella reflexionó sobre el presente de la industria del cine.

Juan José Campanella reflexionó sobre el presente de la industria del cine.

FOTO: Juan José Campanella reflexionó sobre el presente de la industria del cine.

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  1. Audio. "La audiencia masiva ha abandonado al cine": Juan José Campanella y su visión de la industria

    Amamos los Domingos

    Episodios

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El director de El secreto de sus ojos y El hijo de la novia recibió a Cadena 3 en su casa y habló de cine, teatro, inteligencia artificial, sus equipos de trabajo y la necesidad de seguir contando historias. También adelantó detalles de Mafalda, la serie animada que prepara para Netflix, y de Empieza con D, 7 letras, la obra teatral que llegará a Córdoba.

Juan José Campanella vive rodeado de historias. En su casa, los libros, las películas y los recuerdos conviven como parte de un universo que parece reflejar su propia trayectoria. El director contó que una de las frases que más lo acompañó nació en un momento difícil de su vida, cuando vivía en Estados Unidos y atravesaba una etapa de profunda frustración.

Una tarotista le recomendó rodearse de personas y cosas que admirara. Campanella siguió el consejo y todavía conserva una taza con una reproducción de Nighthawks, de Edward Hopper, que compró después de aquella consulta.

“Es un consejo que le doy a todo el mundo: que se rodeen de cosas y de gente que admiran”, contó.

Un cine que atraviesa un momento difícil

Campanella se mostró preocupado por el presente de la industria cinematográfica. Según su mirada, la audiencia masiva se alejó de las salas y el cine atraviesa “un momento muy difícil”.

FOTO: Juan José Campanella en Amamos los Domingos

El director explicó que, salvo algunas grandes producciones, muchas películas ya no logran tener una presencia sostenida en las salas y ni siquiera cuentan con funciones durante toda la jornada.

Sin embargo, su mirada sobre el futuro de las historias no es pesimista. El teatro, una disciplina que forma parte de su vida desde mucho antes de su consagración cinematográfica, aparece para él como un espacio de encuentro que recuperó fuerza.

Campanella comenzó en el teatro en 1982 junto a Eduardo Blanco y Fernando Castets, con quienes escribió Corrientes. Años después, luego de dirigir Metegol, decidió regresar a una propuesta más íntima y llevó al escenario Parque Lezama, adaptación de I’m Not Rappaport, protagonizada por Blanco y Luis Brandoni.

“Encontré la intimidad del teatro, la relación con la audiencia”, explicó.

Para el director, esa experiencia tiene un valor que el cine difícilmente puede reproducir: compartir una sala con cientos de personas y escuchar una carcajada colectiva.

El arte como una manera de mirar la realidad desde otro lugar

Una de las características que sus espectadores reconocen en sus películas es la combinación de humor, emoción y una mirada esperanzadora sobre la vida. Campanella aseguró que esa elección es deliberada.

“Es intencional”, afirmó. Para él, una de las funciones del arte es detenerse frente a aquello que todos ven cotidianamente y observarlo desde otra perspectiva.

En ese sentido, mencionó como una de sus grandes influencias a ¡Qué bello es vivir!, película que considera la mejor que vio en su vida. La historia, explicó, muestra una existencia atravesada por dificultades y fracasos para finalmente proponer una mirada diferente sobre todo lo vivido.

“Me parece que es un poco la función que tenemos y, a veces, no se me ocurre ese lugar y lo uso. Le tengo que encontrar esta vuelta porque me sirve a mí en la vida también”, señaló.

Esa búsqueda también estuvo presente durante la creación de Luna de Avellaneda, escrita en medio de la crisis argentina de comienzos de los 2000. Campanella recordó que junto a sus colaboradores se preguntaban qué podían decir en un contexto tan complejo.

“Es una responsabilidad también. ¿Qué decimos? ¿Qué proponemos? ¿Qué ofrecemos? ¿Qué salida, qué visión, qué alternativa presentamos?”, recordó.

“Hay que vivir cada día como si fuera el primero”

A los 67 años, Campanella reconoció que comenzó a pensar de otra manera el paso del tiempo, el futuro y aquello que una persona deja como legado.

Pero rechazó una frase muy repetida: vivir cada día como si fuera el último. “Estoy absolutamente en contra de esa teoría”, sostuvo. Para él, hay que vivir cada día “como si fuera el primero”.

La diferencia, explicó, está en la posibilidad de comenzar nuevos proyectos. “¿Qué proyecto puedo empezar si sé que va a ser el último?”, planteó con humor.

Esa mirada también atraviesa su presente profesional. Aunque reconoce las dificultades que enfrenta el cine, asegura que no puede imaginar una vida alejada de la creación.

“No es algo que racionalizo, no es algo que elijo. Es algo que no tengo opción. No sé hacer otra cosa. Necesito hacerlo”, afirmó al final de la entrevista.

La importancia de los equipos

Campanella también habló de uno de los aspectos que más valora de su trayectoria: su capacidad para formar grandes equipos de trabajo.

Más allá del talento, señaló que busca personas con capacidad de trabajo, sensibilidad y, fundamentalmente, que estén en sintonía con aquello que se quiere contar.

“El talento se manifiesta de muchas maneras”, explicó. Para él, dos personas pueden ser muy talentosas, pero si buscan cosas completamente diferentes, el trabajo se vuelve difícil.

El director reivindicó especialmente el papel de los equipos técnicos, muchas veces menos visibles que los actores. Incluso aseguró que si su operador de cámara habitual, Miguel Caram, no está disponible, directamente pospone una película.

Sin un equipo de primera no somos nada”, resumió.

La música antes de filmar

Esa concepción colectiva también se refleja en su manera de trabajar con los compositores. Campanella explicó que, a diferencia de una práctica habitual en la industria, suele involucrar al músico desde las primeras etapas de una película.

Su relación con Emilio Kauderer es un ejemplo. El director le entrega el guion antes del rodaje para comenzar a trabajar sobre la música mientras la película todavía está tomando forma.

El método nació durante la realización de El secreto de sus ojos, cuando Campanella estaba obsesionado con una estructura musical de Beethoven y sentía que esa música ya le generaba imágenes.

A partir de entonces, comenzó a trabajar anticipadamente con Kauderer. Incluso recordó que la música de El cuento de las comadrejas llegó a sus manos años antes de que comenzara el rodaje.

Para Campanella, tener la música antes permite que las melodías generen imágenes y funcionen como una fuente de inspiración durante la filmación.

Inteligencia artificial: “No creo que nos reemplace”

En plena transformación tecnológica de la industria audiovisual, Campanella aseguró que la inteligencia artificial no lo asusta.

En el terreno de las imágenes, la considera una evolución de los efectos visuales y destaca que permite democratizar herramientas que antes estaban disponibles para unos pocos.

En cambio, se muestra más escéptico frente a sus posibilidades creativas.

“No creo que nos reemplace para nada”, afirmó. Según explicó, utiliza herramientas como ChatGPT principalmente como una fuente de referencia, pero no encuentra allí la novedad o el ingenio que considera fundamentales para la creación artística.

Para Campanella, algunos trabajos desaparecerán y otros surgirán como consecuencia de los avances tecnológicos, pero considera que las tareas vinculadas con la autoría, la dirección y la construcción artística seguirán necesitando personas.

El desafío de llevar a Mafalda a Netflix

Otro de sus grandes proyectos actuales es la serie animada de Mafalda para Netflix.

Campanella considera que uno de los grandes desafíos consiste en acercar el personaje creado por Quino a nuevas generaciones, aunque no cree necesario adaptar su humor para hacerlo contemporáneo.

Por el contrario, sostiene que Mafalda conserva una sorprendente actualidad.

Los conflictos de Medio Oriente, China, el feminismo y las discusiones sociales que aparecen en las tiras publicadas entre 1964 y 1973, señaló, siguen formando parte de la agenda contemporánea.

El desafío, entonces, no está tanto en actualizar el humor como en crear nuevas historias que convivan con el universo original de Quino.

“No es una mera animación de las tiras”, explicó. El equipo trabaja en generar material nuevo, con historias y humor propios, pero en diálogo permanente con las tiras originales.

“Empieza con D, 7 letras”, rumbo a Córdoba

El teatro vuelve a ocupar un lugar central en el presente de Campanella con Empieza con D, 7 letras, una obra que escribió junto a Cecilia Monti, su esposa.

La historia nació a partir de una idea de Monti y fue tomando forma durante más de cinco años de conversaciones y escritura conjunta. La obra recibió el Martín Fierro a Mejor Dramaturgia y actualmente se encuentra recorriendo distintas ciudades del país.

La gira llegará a Córdoba en septiembre. La obra se presentará en el Teatro Real de la capital cordobesa y también tendrá funciones en Villa María.

Campanella destacó especialmente el trabajo de Victoria Almeida, a quien definió como una actriz que “se devora el escenario”, y celebró el efecto que la gira produjo en la obra.

Para él, el teatro ofrece hoy algo cada vez más difícil de encontrar: la experiencia colectiva de compartir emociones con cientos de personas en un mismo espacio.

El humor argentino como identidad

Consultado sobre qué tienen los argentinos para contar historias que puedan interesar más allá de las fronteras, Campanella señaló dos elementos: el sentido del humor y la capacidad de enfrentar las dificultades desde la ironía.

Relacionó esa característica con las raíces del humor italiano y judío, donde conflictos profundamente serios pueden ser abordados desde la comedia.

También destacó el sarcasmo como una forma de comunicación muy presente entre los argentinos, aunque reconoció que trasladarlo a las redes sociales puede generar problemas porque allí se pierde buena parte del contexto.

De hecho, contó que durante años estuvo atrapado en “el lavarropas emocional” de Twitter, hasta que decidió abandonar las redes.

Seguir contando historias

Al final de la conversación, Campanella volvió al punto que parece atravesar toda su trayectoria: la necesidad de seguir creando.

No lo plantea como una decisión racional ni como una estrategia profesional. Es, sencillamente, una necesidad.

“No sé hacer otra cosa. Necesito hacerlo”, dijo.

Después de décadas de cine, teatro, premios y grandes producciones, el director sigue buscando nuevas historias, nuevos equipos y nuevas formas de mirar la realidad. Tal vez allí esté la clave de una frase que repitió durante la entrevista: no vivir cada día como el último, sino como el primero.

Porque para Campanella, mientras exista una historia por contar, todavía hay algo nuevo por empezar.

Ante las dificultades del ámbito cinematográfico, el realizador destacó su refugio en el teatro, disciplina a la que calificó como una "artesanía de intimidad" que permite recuperar el contacto genuino con el público

Además, valoró el fenómeno teatral actual por devolver la experiencia colectiva de "sentir la carcajada de 500 personas al mismo tiempo", una vivencia cada vez más inusual en el consumo audiovisual contemporáneo.

Finalmente, el director reveló que se encuentra trabajando en la serie animada de Mafalda para la plataforma Netflix

Sobre el proyecto, aseguró que el humor de la historieta creada por Quino mantiene una vigencia sorprendente frente a las problemáticas actuales, por lo que el desafío no pasa por adaptar el tono, sino por crear material nuevo que mantenga el mismo nivel narrativo.

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Lectura rápida

¿Quién entrevistó a Juan José Campanella?
Cadena 3 realizó la entrevista exclusiva con Juan José Campanella.

¿Qué preocupa a Campanella sobre el cine?
Manifiesta su preocupación por el presente de las salas comerciales y la disminución de la audiencia masiva.

¿Cómo ve Campanella la inteligencia artificial en la producción?
La considera un avance de los efectos visuales que democratiza herramientas, pero no sustituye a los autores.

¿En qué se refugia Campanella ante las dificultades del cine?
Destaca su refugio en el teatro, que permite recuperar el contacto genuino con el público.

¿En qué proyecto está trabajando actualmente?
Está trabajando en la serie animada de Mafalda para Netflix.

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