Gobernar es explicar
02/11/2026 | 10:01Redacción Cadena 3 Rosario
La política argentina empieza a organizarse alrededor de una elección que todavía queda lejos. Faltan 350 y pico de días y ya comenzó la carrera presidencial. Javier Milei proyecta un segundo mandato y Martín Menem lo presentó como el candidato indiscutible, una definición que también puede leerse como un mensaje hacia Patricia Bullrich. Mauricio Macri, por su parte, advirtió que las conversaciones con los libertarios no avanzan, mientras el peronismo discute quién debe conducirlo. Pero, mientras los dirigentes organizan sus estrategias electorales, la economía y los conflictos institucionales plantean preguntas que difícilmente puedan esperar hasta 2027.
En momentos de tensión con Brasil, creo que sería conveniente mirar al país vecino también como una fuente de ideas. Hay una máxima habitualmente atribuida a Fernando Henrique Cardoso que me parece especialmente oportuna: gobernar es explicar. Cardoso fue ministro de Hacienda y luego presidente de Brasil entre 1995 y 2002. Como ministro impulsó el Plan Real, que permitió controlar la inflación brasileña mediante un esquema de estabilización que tuvo algunas semejanzas con la convertibilidad argentina. Recuerdo incluso el enojo de Carlos Menem porque Cardoso había anunciado aquella política sin consultarlo. Han pasado más de veinte años y las realidades cambiaron: Brasil pasó de una paridad cercana a un real por dólar a otra de aproximadamente cinco reales por dólar, mientras la Argentina pasó de uno a uno a un dólar cercano a los 1.600 pesos. La historia demuestra que estabilizar una economía es apenas el comienzo de un desafío mucho más largo.
Por eso me interesa recuperar aquella frase: gobernar es explicar. Significa hacer comprensibles las decisiones, exponer los costos, reconocer las dificultades y responder por las consecuencias. La anticipación electoral tiene su lógica: un presidente que pretende modificar la economía necesita convencer de que su programa sobrevivirá a las próximas elecciones; los empresarios evalúan esa continuidad antes de invertir y los aliados calculan qué lugar tendrán en un eventual segundo mandato. Los elogios de Toto Caputo al liderazgo internacional de Milei, al que definió como un faro que ilumina al mundo, expresan la confianza del Gobierno en su propio rumbo. Pero esa convicción necesita conservar espacio para examinar los problemas. Explicar una política económica supone mostrar cómo se llegará al destino anunciado, qué obstáculos aparecen y qué respuestas se ofrecen a quienes todavía no perciben una mejora.
Y acá aparece la cuestión fundamental: una familia evalúa la economía cuando paga los servicios, compra alimentos, afronta una deuda o posterga un gasto. La estabilidad adquiere una fuerza política duradera cuando permite organizar la vida con mejores perspectivas, no cuando se convierte solamente en una estadística. El Gobierno necesita explicar cómo el orden fiscal y monetario se traducirá en una recuperación concreta de la calidad de vida. Gobernar es explicar, pero también es no distorsionar la realidad ni desconocer lo que vemos todos los días. La oposición enfrenta una exigencia equivalente: no alcanza con denunciar las dificultades del presente, también debe proponer mejoras sostenibles, identificar los recursos necesarios y explicar cómo cumplirá sus promesas. Quien pretende gobernar tiene que hacerse responsable de sus propuestas antes y después de las elecciones.
Mientras tanto, las disputas internas ocupan buena parte de la escena. La definición de Martín Menem busca cerrar cualquier discusión sucesoria dentro del oficialismo: el candidato indiscutible es Javier Milei. Mauricio Macri, con declaraciones bastante cortas, recuerda que acompañar determinadas leyes no significa construir automáticamente una alianza electoral. Dijo que no está en contacto con los libertarios, que no están hablando y que no existe nada relacionado con un acuerdo. En el peronismo, Kicillof pone el acento en el mecanismo de selección de candidaturas, mientras Máximo Kirchner vuelve a colocar a Cristina en el centro de la convocatoria. Y ahí aparece otra contradicción: ¿cómo puede el peronismo construir una alternativa de futuro si no termina de resolver su relación con una dirigencia que arrastra responsabilidades y cuestionamientos judiciales? La discusión necesita algo más que nombres: necesita una explicación sobre los errores propios y las propuestas para el país que viene.
El episodio protagonizado por Flavio Bolsonaro agregó otra dimensión a la discusión regional. Según la información de Migraciones, el senador brasileño ingresó con su familia por Misiones y partió en un avión privado hacia Ecuador antes de llegar a Miami. La controversia alrededor de ese desplazamiento, las versiones sobre su recorrido y las posteriores desmentidas terminaron convirtiendo el episodio en una historia digna de una película. Pero más allá de los detalles, lo importante es otra cosa: la relación con Brasil necesita canales institucionales capaces de resistir las preferencias personales de los presidentes. La cooperación regional y el respeto por las reglas electorales requieren coherencia, incluso cuando gana un adversario político.
En ese contexto también se diferenció Patricia Bullrich, que reconoció el triunfo de Lula y publicó en sus redes sociales una frase que no admite demasiadas interpretaciones: «La gente decide en las urnas y la voluntad de la gente se respeta». ¿Cabe otra cosa? Yo creo que ese debería ser un principio elemental de cualquier democracia. Las afinidades ideológicas no pueden llevarnos a desconocer la voluntad popular de otros países. Argentina necesita mantener una relación inteligente con Brasil, independientemente de quién ocupe el Palacio del Planalto. Estamos hablando de un socio comercial fundamental, de una relación estratégica y de intereses que van mucho más allá de las simpatías de los dirigentes de turno.
Y en medio de este escenario llegará el Papa. La visita prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, con actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján, abrirá una conversación que excede ampliamente el protocolo institucional. La agenda incluye encuentros con trabajadores, jóvenes, personas asistidas y personas privadas de la libertad. Será una oportunidad para escuchar preocupaciones que habitualmente quedan subordinadas a la competencia política. Me parece importante evitar que cada gesto o cada palabra del Papa sea convertido en un triunfo de una facción. Nadie debería ponerse la ropa del Papa ni apropiarse de su mensaje. Lo que la Iglesia transmite a través de su doctrina social tiene una historia de dos mil años. Quien quiera escuchar, que oiga.
Juan Bautista Alberdi condensó en una frase una respuesta a las necesidades de la Argentina de su tiempo: gobernar es poblar. Era una idea vinculada con un proyecto de organización nacional, con la inmigración, el desarrollo y la construcción de un país. La máxima asociada a Fernando Henrique Cardoso, gobernar es explicar, incorpora otra exigencia, propia de las democracias contemporáneas: permitir que los ciudadanos comprendan, evalúen y discutan el rumbo elegido. Entre el pensador argentino y el intelectual brasileño hay una conversación que nuestra dirigencia podría aprovechar. No alcanza con tener un proyecto, también hay que saber comunicarlo, justificarlo y someterlo al debate público.
Por eso creo que la Argentina necesita recuperar una política que no esté permanentemente atrapada en la próxima elección. Milei debe explicar cómo piensa convertir la estabilización en prosperidad; Bullrich y Macri deberán definir qué lugar pretenden ocupar en el futuro político del país; Kicillof y el peronismo tendrán que demostrar que pueden construir una alternativa sin limitarse a mirar el pasado. Y todos deberán comprender que la confianza no se consigue con declaraciones grandilocuentes, fotografías o alineamientos internacionales. Gobernar es explicar, pero también es responder por los resultados. Porque construir un país exige un proyecto, sostener la confianza de quienes lo habitan exige explicaciones y, fundamentalmente, exige respuestas.
Lectura rápida
¿Qué está ocurriendo en la política argentina? La política argentina se está organizando para una elección presidencial que se llevará a cabo en 2027, con Javier Milei como candidato indiscutible según Martín Menem.
¿Quiénes son los principales actores mencionados? Los principales actores son Javier Milei, Martín Menem, Patricia Bullrich, Mauricio Macri y Fernando Henrique Cardoso.
¿Cuándo se espera la visita del Papa? La visita del Papa está prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, con actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján.
¿Dónde se discuten las estrategias electorales? Las estrategias electorales se discuten en el contexto de la política argentina, donde el peronismo y otros partidos están definiendo sus candidaturas y alianzas.
¿Por qué es importante "gobernar es explicar"? "Gobernar es explicar" implica que los líderes deben hacer comprensibles sus decisiones y responder a las preocupaciones de la ciudadanía para construir confianza y estabilidad.





