¿Unión política o por un rato?
El antecedente del homenaje a Francisco en Luján invita a moderar las expectativas. La convocatoria a oficialistas y opositores debería ser una práctica normal, pero hasta un saludo parece difícil en la Argentina | Por Sergio Suppo.
02/11/2026 | 14:06Redacción Cadena 3
¿Unión política o por un rato?
El 21 de abril de 2025, el país se despertó con una pésima noticia: había muerto el papa Francisco. Hubo, naturalmente, ceremonias de despedida. Un año después, el 21 de abril pasado, se celebró una misa en la basílica de Luján para conmemorar el primer aniversario de la muerte del Papa argentino.
De un lado de los bancos, el Gobierno nacional, encabezado por el entonces jefe de Gabinete, Manuel Adorni. ¿Se acuerdan de Manuel Adorni? Parece que estuviéramos hablando de otro siglo, pero fue ayer nomás. Estamos hablando de algo que ocurrió el 21 de abril de este año.
Adorni encabezó la delegación oficial que concurrió a la ceremonia organizada por la Conferencia Episcopal Argentina y presidida por su titular, Marcelo Colombo, arzobispo de Mendoza. No estaban el presidente Javier Milei, de viaje en Israel, ni la vicepresidenta Victoria Villarruel.
Una grieta dentro de la grieta.
Villarruel desistió de participar en medio de las diferencias por el protocolo y la posibilidad de compartir la primera fila con Adorni. Prefirió recordar a Francisco en la basílica María Auxiliadora y San Carlos, en el barrio porteño de Almagro, donde Jorge Mario Bergoglio había sido bautizado.
Del otro lado de los bancos, el peronismo: Axel Kicillof, dirigentes de La Cámpora, diputados y senadores. Los principales representantes de ambos sectores no se saludaron. Ni siquiera cuando llegó el momento de darse la paz.
Ese momento de la misa en el que la gente se da la mano, se abraza, se encuentra, se ofrece y se desea la paz. Tampoco entonces hubo un acercamiento entre unos y otros.
Ahora hay una nueva oportunidad.
Que sea noticia contar que el Gobierno va a invitar a dirigentes de todas las fuerzas con representación institucional ya debería llamarnos la atención. Si llega nada menos que el jefe de la Iglesia católica, después de 39 años sin visitas papales a la Argentina, lo lógico, lo esperable, lo razonable es que el Estado esté representado por sus autoridades, sin importar el color político.
Aquí todavía estamos discutiendo quiénes van y quiénes no. Si estarán los expresidentes, que tampoco son tantos, especialmente los que viven en el país. Hay una expresidenta que reside desde hace décadas en España: María Estela Martínez de Perón, la viuda de Juan Domingo Perón. Pero aquí están Eduardo Duhalde, Adolfo Rodríguez Saá, Mauricio Macri y Alberto Fernández.
Ustedes estarán pensando en Cristina. Cristina Fernández de Kirchner cumple prisión domiciliaria; su situación es diferente y no puede asistir libremente a un acto.
Pero el resto de los expresidentes, según lo informado hasta ahora, tampoco será invitado a la recepción del Palacio Libertad. El Gobierno argumenta limitaciones de espacio y prioridades protocolares.
Será una diferencia respecto de la convocatoria prevista en Uruguay, donde se espera reunir a los expresidentes con las autoridades y los representantes parlamentarios. En otros países, incluso, se los sigue llamando presidentes. Aquí todavía discutimos si corresponde invitarlos.
En la Argentina se convocará a todos los gobernadores, además de legisladores de distintos espacios. Es lo que corresponde. Es lo que tenemos que esperar. Es lo normal.
Yo esperaría también que, no solo en la recepción del domingo 8, sino en la misa del lunes 9 por la mañana en el Monumento a los Españoles, aquí en Córdoba el martes 10 o en Luján el miércoles 11, unos y otros se saluden y se den la paz.
Aunque sea por un rato. Aunque sea por la foto.
Tengo ganas de creer que eso puede ser posible, aunque ya sé que es muy difícil.





