Dallas, el otro "Estados Unidos" que descubrimos en el Mundial
Desde la cobertura de Cadena 3, el periodista Mauricio Cóccolo compartió una crónica sobre la ciudad texana: el trabajo, el encierro cotidiano, la distancia social y una vida marcada por la comodidad.
29/06/2026 | 09:53Redacción Cadena 3
No deja de sorprenderme este enorme país, que contiene muchos países dentro de uno mismo. Dallas fue apenas una partecita de todo lo que pudimos ver hasta ahora en la cobertura por el Mundial, y seguramente también de todo lo que veremos en los próximos días. Hoy ya amanecimos en Miami, en la zona de Fort Lauderdale, pero todavía sigo pensando en algunas imágenes que nos dejó Texas.
Sé que es arriesgado intentar definir la idiosincrasia de una ciudad de 1,3 millones de habitantes, dentro de un área metropolitana donde viven alrededor de 8 millones de personas. En Dallas uno puede manejar durante dos horas y seguir dentro de Dallas. Por eso, después de apenas cinco noches, cualquier conclusión tiene que ser tomada con cuidado.
Pero hay una imagen que, para mí, ayuda a entender algo de esa ciudad: el lugar donde asesinaron a John F. Kennedy.
Todo el mundo pregunta lo mismo: "¿Fuiste a Dallas? ¿Fuiste a ver lo de Kennedy?" Y lo de Kennedy, en términos físicos, es una calle con dos cruces pintadas sobre el asfalto, en los puntos donde impactaron las balas. No es más que eso. Pero tampoco es menos que eso.
En otro país, en otra ciudad o con otra forma de vivir la memoria, quizás ese tramo habría quedado cerrado para siempre, detenido en el tiempo, convertido en un monumento. En Dallas, en cambio, la vida sigue. Los autos circulan, los semáforos funcionan y, si uno se demora demasiado para sacar una foto, le piden que se corra.
El edificio desde donde disparó Lee Harvey Oswald también sigue allí, integrado a la ciudad. Hay un museo, con horarios determinados, entrada paga y una placa que recuerda el acontecimiento. Pero no se percibe como un lugar congelado. Todo continúa con absoluta normalidad. Y eso, de algún modo, también habla de Dallas.
De la vida cotidiana me quedo con tres rasgos. El primero es una rutina muy marcada: del trabajo a casa y de la casa al trabajo. Literalmente. De 6 de la mañana a 6 de la tarde se trabaja. De 6 de la tarde a 6 de la mañana del día siguiente, cada uno vuelve a su casa.
Las salidas existen, pero están programadas. Puede ser un partido de béisbol, de fútbol americano o algún espectáculo puntual. No aparece esa lógica más nuestra de decir: "Che, juntémonos a comer algo" o "hagamos un asado". La reunión con otros tiene día, horario y motivo. Después, se termina.
Lo vimos con un grupo de venezolanos que vive en Texas y con el que pudimos charlar. Nos decían, casi con alivio, que estaban felices de que los visitáramos, porque no es habitual recibir gente fuera de una visita programada. En un momento, cerca de las 9.30 de la noche, alguien preguntó si no era muy tarde para ellos. La respuesta fue: "No, quédense, por favor, acá todo el mundo a las 8 se va".
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Esa frase resume bastante. La vida social, al menos para lo que estamos acostumbrados los argentinos y los latinoamericanos, parece mucho menos espontánea y mucho menos cálida.
El segundo rasgo es la comodidad. Todo está preparado para que uno no tenga necesidad de salir del cascarón. Si hace calor, hay aire acondicionado. Si hace frío, calefacción. Todo funciona para que la vida pueda desarrollarse puertas adentro, conectada a una pantalla, con deportes, series, películas o cualquier tipo de show a demanda.
Y el tercer rasgo, quizás el más sensible, es la dificultad para relacionarse. Los extranjeros que viven allí y no comparten esa idiosincrasia lo sienten mucho. La familia venezolana con la que hablamos nos contó que su mayor preocupación era su hijo de 13 años.
La madre lo dijo de una manera muy cruda: tenía miedo de que nunca pudiera tener una novia viviendo allí. No por una cuestión puntual, sino porque le cuesta muchísimo relacionarse. En la escuela cambia de grupo según la materia, si descubren que es latino lo dejan un poco de lado, si no habla un inglés perfecto también lo aíslan. Nos contaron que muchas veces come sentado, mirando por la ventana, sin vincularse con nadie.
Para nosotros, acostumbrados a otra forma de contacto, esa distancia humana impacta.
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También me llamó la atención la ausencia de pobreza visible en la calle, al menos en los lugares que recorrimos. Vi una sola persona pidiendo ayuda, literalmente una sola, cerca de una zona de transporte público después del banderazo argentino. En Dallas casi no se usa el transporte público, en parte por las enormes distancias. Todo parece pensado para moverse en auto.
Otro detalle que me quedó grabado fueron las casas. Todas tienen porche. Muchas tienen banderas de Estados Unidos y de Texas. Son profundamente nacionalistas, quizás más que en otros lugares. Sin embargo, nunca vimos gente sentada afuera, como uno podría imaginar en una escena de película o como podría ocurrir en cualquier barrio nuestro, con alguien mirando pasar la tarde y saludando al vecino.
Probamos en distintos horarios. A la tardecita, más tarde, en distintos momentos. Nada. Nadie en los porches. Tal vez influyó el calor o el hecho de que estaban en vacaciones, pero la impresión fue la misma: la gente sale, trabaja, vuelve y se encierra.
Por eso digo que Dallas me mostró otro Estados Unidos. No el de las costas, no el de Nueva York, Washington o California, sino el del interior profundo. Un país de distancias enormes, rutinas estrictas, comodidad extrema, patriotismo visible y vínculos más fríos.
Ahora ya estamos en Miami, y en apenas unas horas sentimos otro clima. Hasta la temperatura del agua para el mate ya parece más cercana a lo que nos gusta a los argentinos. Es un detalle mínimo, pero a veces esos detalles alcanzan para entender que, dentro de un mismo país, se puede pasar de un mundo a otro.
Lectura rápida
¿Qué imagen ayuda a entender Dallas? La imagen del lugar donde asesinaron a John F. Kennedy, con dos cruces pintadas sobre el asfalto.
¿Quién disparó contra Kennedy? Lee Harvey Oswald fue el responsable del asesinato de John F. Kennedy.
¿Dónde se encuentra el museo relacionado con Kennedy? El museo está ubicado en Dallas, en el edificio desde donde disparó Lee Harvey Oswald.
¿Cuándo se trabaja en Dallas? La rutina laboral es de 6 de la mañana a 6 de la tarde.
¿Por qué es difícil relacionarse en Dallas? Los extranjeros, como la familia venezolana, sienten que es complicado hacer amigos y relacionarse debido a la idiosincrasia local.






