El Niño podría alcanzar una intensidad histórica: la advertencia de la argentina que dirige la OMM
El organismo prevé una anomalía de hasta 3,8 °C en la superficie del Pacífico tropical entre noviembre de 2026 y enero de 2027. La ONU pidió anticipar medidas preventivas.
22/10/2026 | 16:37Redacción Cadena 3
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) advirtió que el actual episodio de El Niño podría alcanzar una intensidad sin precedentes en los registros de monitoreo, con una anomalía de hasta 3,8 °C por encima de la media en la temperatura superficial del Pacífico tropical entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Ante este escenario, el organismo instó a los gobiernos a reforzar la prevención y preparar respuestas para reducir el impacto de los eventos climáticos extremos.
La advertencia fue presentada el miércoles en Ginebra por la secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, y el jefe de asuntos humanitarios de las Naciones Unidas, Tom Fletcher. Ambos reclamaron una respuesta coordinada para proteger a las poblaciones expuestas a sequías, inundaciones y ciclones, en un contexto en el que el fenómeno podría profundizar las crisis humanitarias existentes.
Saulo señaló que las proyecciones superan los valores observados durante episodios anteriores. “Nunca hemos registrado un valor de 3,8 en el pasado. Durante algunos episodios de El Niño particularmente intensos, hemos observado valores cercanos a 3, los cuales tuvieron repercusiones muy significativas a nivel mundial”, afirmó durante la conferencia de prensa.
La funcionaria advirtió que las estimaciones actuales se sitúan fuera de los rangos históricos utilizados para evaluar el comportamiento del fenómeno. Según las previsiones del organismo, la fase de mayor intensidad se concentraría hacia el final de 2026, aunque sus consecuencias podrían extenderse durante 2027.
Pronósticos que anticipan un calentamiento excepcional
El último informe estacional de la OMM contempla una anomalía de hasta 3,8 °C en la superficie del Pacífico tropical. Esta cifra no significa que la temperatura media mundial vaya a aumentar en la misma proporción, sino que representa el calentamiento del océano respecto de su promedio de referencia en la región donde se desarrolla El Niño.
Por su parte, las proyecciones del Instituto Internacional de Investigación sobre el Clima y la Sociedad (IRI), recogidas por Infobae, estiman una anomalía de hasta 3,5 °C en la región Niño 3.4, ubicada en el Pacífico ecuatorial central. Los modelos dinámicos y estadísticos coincidieron en esa previsión para los trimestres comprendidos entre octubre y diciembre de 2026 y entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
La diferencia entre ambas estimaciones responde a que las instituciones utilizan áreas de observación, períodos de referencia y métodos de cálculo propios. Sin embargo, los dos pronósticos apuntan a un calentamiento excepcional del océano durante una etapa en la que El Niño suele aproximarse a su máxima intensidad.
De acuerdo con el IRI, el promedio semanal centrado en el 14 de octubre alcanzó una anomalía de 3,3 °C, mientras que la temperatura superficial del mar permaneció durante cinco semanas consecutivas por encima de los 3 °C. Además, el índice Niño 3.4 registró una anomalía media de 2,46 °C entre julio y septiembre.
Estos indicadores serán objeto de seguimiento durante las próximas semanas para determinar cómo evoluciona el episodio y qué consecuencias podría tener en las distintas regiones del planeta.
La ONU pidió anticipar la respuesta humanitaria
Durante la presentación, Saulo remarcó que, aunque no es posible evitar la aparición de El Niño, sí se pueden reducir sus consecuencias sobre las poblaciones. “No podemos impedir El Niño, pero sí podemos prevenir muchas de sus consecuencias humanas más graves”, sostuvo.
En ese sentido, la OMM destacó la importancia de fortalecer los sistemas de alerta temprana, mejorar la planificación y coordinar las medidas de prevención antes de que se materialicen los riesgos. El objetivo es limitar las pérdidas humanas y económicas, especialmente en comunidades con escasos recursos para afrontar fenómenos meteorológicos extremos.
Fletcher, por su parte, advirtió sobre el alcance potencial de la emergencia. “Este episodio de El Niño es un fenómeno colosal. Es una verdadera fuerza destructiva. Va a golpear de lleno a América Latina, África oriental y austral, Asia y la región del Pacífico”, afirmó.
El responsable de asuntos humanitarios de la ONU alertó que el fenómeno podría agravar situaciones de inseguridad alimentaria, escasez de agua y desplazamiento de poblaciones en países que ya enfrentan dificultades económicas y sociales.
El llamamiento internacional identificó necesidades específicas en distintas regiones. Somalia, Etiopía y Kenia requieren recursos para prepararse ante las lluvias intensas previstas, mientras que el sur de África necesita semillas y asistencia para el ganado antes de que concluyan los períodos de siembra.
En América Central, las prioridades incluyen proteger los medios de vida de las comunidades expuestas a condiciones climáticas adversas. En Asia y el Pacífico, en tanto, las autoridades deberán prepararse para posibles episodios de sequía, inundaciones y ciclones.
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El Niño es un patrón climático natural que reaparece, en general, cada dos a siete años y altera los vientos, las precipitaciones y las temperaturas en distintas partes del mundo. Se produce cuando las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial se calientan de manera anómala, lo que modifica la circulación atmosférica y aumenta la probabilidad de determinados eventos extremos.
No obstante, sus efectos varían según la región y la época del año. Mientras algunas zonas pueden enfrentar precipitaciones intensas e inundaciones, otras pueden sufrir sequías prolongadas, pérdidas agrícolas y dificultades en el abastecimiento de agua.
Ante las proyecciones actuales, la OMM y las Naciones Unidas insistieron en que la preparación debe comenzar antes de que el fenómeno alcance su máxima intensidad. Los centros internacionales de monitoreo continuarán actualizando sus estimaciones para precisar la evolución del episodio y orientar las medidas destinadas a proteger a las poblaciones más expuestas.





