Nueva planta de soja en Timbúes: ¿se termina el sesgo antisoja?
El consultor Javier Preciado Patiño analizó el proyecto de Molinos Agro y sostuvo que la baja del diferencial de retenciones entre soja y maíz puede modificar las decisiones de siembra.
17/08/2026 | 08:58Redacción Cadena 3 Rosario
El anuncio de Molinos Agro de construir una nueva planta de crushing de soja en Timbúes volvió a poner el foco sobre el futuro de la oleaginosa en la Argentina. La inversión se conoció después de 12 años sin una nueva planta de gran escala para el procesamiento de soja y, según el consultor en agronegocios Javier Preciado Patiño, puede marcar un cambio en el escenario para el cultivo.
En diálogo con Cadena 3 Rosario, Preciado Patiño vinculó el proyecto con la evolución de los derechos de exportación y, particularmente, con la diferencia que existe entre las retenciones de la soja y el maíz.
"Hoy ya con 24 para la soja y 8,5 para el maíz, vuelve el diferencial de 15 puntos", explicó el especialista. Según planteó, esa diferencia es relevante porque ambos cultivos compiten por el uso del suelo y forman parte de las decisiones que toma el productor al momento de definir la campaña.
El cambio en las retenciones
Preciado Patiño recordó que hasta diciembre de 2015 la diferencia entre las retenciones de soja y maíz era de 15 puntos porcentuales. Luego, durante el gobierno de Mauricio Macri, esa brecha llegó a 30 puntos, con una alícuota del 30% para la soja y 0% para el maíz.
De acuerdo con su análisis, durante esos años unas cuatro millones de hectáreas pasaron de soja a maíz. Posteriormente, durante el gobierno de Alberto Fernández, el diferencial se ubicó en 21 puntos.
El escenario actual vuelve a acercar la diferencia a los niveles previos a 2015. Con una retención del 24% para la soja y del 8,5% para el maíz, la brecha es actualmente de 15,5 puntos porcentuales.
Para el consultor, la reducción de las retenciones puede generar condiciones para una mayor producción de soja. En ese sentido, consideró que el anuncio de Molinos Agro no debe analizarse solamente como una inversión industrial, sino también en relación con los incentivos que recibe el productor para elegir qué cultivo sembrar.
Una inversión después de 12 años
La última gran inversión para el procesamiento de soja en la Argentina, según recordó Preciado Patiño, fue la planta de Renova anunciada en 2014. El nuevo proyecto de Molinos Agro se sumaría, de concretarse, unos 12 años después.
La planta estará ubicada en Timbúes, dentro del principal corredor agroexportador de Santa Fe, en las inmediaciones de Rosario. El consultor estimó que, si el proyecto comienza a desarrollarse ahora, podría estar operativo alrededor de 2029.
Preciado Patiño también mencionó otro anuncio reciente de Dreyfus en Bahía Blanca para una planta de procesamiento de girasol y soja, como parte de un escenario de nuevas inversiones vinculadas a la industrialización de oleaginosas.
El problema de la productividad
El especialista también puso el foco en otro de los factores que condicionan el futuro de la soja argentina: el acceso a nuevas tecnologías y genética.
Según explicó, mientras la productividad del maíz argentino evoluciona a niveles comparables con los principales productores mundiales, la soja quedó por detrás de Brasil.
Preciado Patiño vinculó esta situación con las dificultades que tienen las empresas desarrolladoras de genética para recuperar sus inversiones en la Argentina. Como ejemplo, mencionó que durante los últimos tres años se registraron 112 nuevas variedades de soja en Brasil frente a siete en Argentina.
"En definitiva, esto va a ser un beneficio, primero para el productor, porque va a tener tecnologías con las cuales va a poder producir más, y segundo para la Argentina y para todo el complejo", sostuvo.
En ese contexto, planteó que la discusión sobre el futuro de la soja no se limita a las retenciones. También incluye las reglas para las semillas, la incorporación de nuevas tecnologías y la posibilidad de recuperar la productividad que la Argentina perdió frente a Brasil.





