Descubren un nuevo depredador del Triásico a partir de un fósil olvidado hace 80 años
Investigadores de la Universidad de Yale identificaron a Eosphorosuchus lacrimosa, un depredador del Triásico que vivió hace 210 millones de años en lo que hoy es Nuevo México. Este hallazgo ofrece nueva información sobre la evolución de los cocodrilos.
Un fósil que había permanecido olvidado durante casi 80 años reveló la existencia de un depredador desconocido del Triásico, que vivió hace 210 millones de años en lo que hoy es Nuevo México. Este nuevo hallazgo fue realizado por investigadores de la Universidad de Yale, quienes identificaron a la especie como Eosphorosuchus lacrimosa, un depredador del tamaño de un chacal con un cráneo reforzado y potentes músculos mandibulares, diseñado para cazar presas más grandes.
El descubrimiento tuvo lugar en un sitio paleontológico conocido como Ghost Ranch, donde se han estudiado fósiles de cercanos cocodrilos, lagartos, peces y dinosaurios. La excavación del fósil, que ocurrió en 1948, permitió conservar los restos en condiciones favorables, lo que facilitó su análisis posterior.
Los paleontólogos de Yale determinaron que el animal, que poseía un hocico más corto y una estructura craneal distinta, pertenecía a una especie previamente desconocida. La investigación fue liderada por Bhart-Anjan Bhullar, profesor asociado de ciencias de la Tierra y los planetas, quien destacó la importancia de este hallazgo para entender la diversificación de los proto-cocodrilos al inicio de la Era de los Reptiles.
Durante el Triásico tardío, dos dinastías de reptiles competían por la dominación: una que daría origen a los cocodrilos y otra que se convertiría en las aves, descendientes de los dinosaurios. Los restos de Eosphorosuchus lacrimosa y Hesperosuchus agilis, otro depredador de la época, sugieren que estos animales coexistieron y desarrollaron diferentes estrategias de caza, lo que les permitió reducir la competencia por recursos alimenticios.
Para confirmar las diferencias anatómicas, Miranda Margulis-Ohnuma, estudiante de doctorado en ciencias de la Tierra y los planetas, realizó un escaneo de tomografía computarizada del fósil. Este análisis reveló características anatómicas que respaldaron la identificación de Eosphorosuchus como un género y especie separados.
El nombre Eosphorosuchus proviene de Eosphorus, el dios griego conocido como el "portador de la luz", y de la palabra griega "soukhos", que significa cocodrilo. Este descubrimiento es significativo porque proporciona evidencia de que los parientes de los cocodrilos ya estaban desarrollando adaptaciones alimenticias diferentes al inicio de la Era de los Reptiles.
El hallazgo de Eosphorosuchus lacrimosa ofrece una ventana rara a la diversidad de vida en el Triásico tardío, permitiendo a los investigadores comprender mejor cómo estos depredadores relacionados ocupaban diferentes roles ecológicos dentro de un mismo ambiente antiguo.
Lectura rápida
¿Qué es Eosphorosuchus lacrimosa?
Es un proto-cocodrilo extinto identificado por investigadores de Yale, que vivió cerca de ríos y lagos hace 210 millones de años.
¿Por qué es importante este descubrimiento?
Proporciona evidencia de que los parientes de los cocodrilos estaban desarrollando adaptaciones alimenticias diferentes en el inicio de la Era de los Reptiles.
¿Qué características tenía Eosphorosuchus lacrimosa?
Tenía un hocico corto, un cráneo reforzado y músculos mandibulares grandes, adecuados para cazar presas grandes.
¿Dónde se encontró el fósil?
En Ghost Ranch, Nuevo México, un sitio conocido por su rica diversidad de fósiles del Triásico tardío.
¿Quiénes fueron los investigadores detrás de este hallazgo?
El estudio fue liderado por Bhart-Anjan Bhullar y Miranda Margulis-Ohnuma de la Universidad de Yale.






