Células asesinas naturales potenciadas: una nueva esperanza en la lucha contra el cáncer
Investigadores de Stanford Medicine desarrollaron un método para potenciar células asesinas naturales, permitiéndoles infiltrar tumores sólidos y combatir el cáncer de manera más efectiva en ratones.
Las terapias celulares que aprovechan el sistema inmunológico han transformado el tratamiento de algunos cánceres, especialmente aquellos de la sangre y el sistema linfático. Sin embargo, los tumores sólidos han presentado desafíos significativos, ya que son más difíciles de tratar debido a su resistencia a la infiltración de células inmunitarias y a su capacidad para emitir señales que debilitan las defensas inmunitarias cercanas.
Un equipo de investigadores de Stanford Medicine ha desarrollado una estrategia innovadora para superar estos obstáculos. Su enfoque transforma las células asesinas naturales, un tipo de célula inmunitaria que ataca rápidamente las células anormales, en una forma especializada que puede infiltrarse en los tumores sólidos y destruir las células cancerosas.
El doctor John Sunwoo, profesor en la Escuela de Medicina y autor principal del estudio publicado en Science Translational Medicine, explicó: "Demostramos que estas células asesinas naturales residentes en los tejidos infiltran los tumores sólidos mucho mejor que las células asesinas naturales convencionales. Fue muy reproducible, muy impactante y muy claro".
El equipo realizó pruebas en ratones y descubrió que las células asesinas naturales modificadas ralentizaron el crecimiento de varios tipos de tumores sólidos. Este efecto se intensificó cuando las células se combinaron con un tratamiento de anticuerpos que ayuda a dirigir las células asesinas naturales hacia las células cancerosas.
Las células asesinas naturales también presentan una ventaja práctica importante: no suelen desencadenar una reacción inmunitaria cuando se transfieren de una persona a otra. A diferencia de la mayoría de las terapias celulares actuales, que deben fabricarse individualmente a partir de las células del propio paciente, un tratamiento basado en estas células modificadas podría producirse en grandes lotes, congelarse y estar disponible para muchos pacientes.
"Sería casi un medicamento listo para usar", afirmó Sunwoo. "Podría hacer que la terapia celular sea mucho más accesible para una variedad más amplia de pacientes".
Las células asesinas naturales fueron identificadas por primera vez en la década de 1970. Su nombre proviene de su capacidad para reconocer y destruir rápidamente células anormales, incluidas las cancerosas y las infectadas por virus. A diferencia de otros glóbulos blancos, como los linfocitos B y T, las células asesinas naturales no necesitan encontrar un objetivo específico de antemano, lo que les permite responder rápidamente.
A lo largo de la historia, gran parte de la inmunología se centró en las células inmunitarias que circulan en el torrente sanguíneo. Sin embargo, algunas de estas células eventualmente se asientan en los tejidos y asumen funciones adaptadas a su entorno local.
Las células asesinas naturales residentes en los tejidos se encuentran en lugares como la piel, las membranas mucosas, los pulmones y el hígado. Los científicos han luchado por entender exactamente qué hacen, ya que estudios previos han producido resultados contradictorios. Algunos sugirieron que estas células eran relativamente débiles y podían incluso suprimir la actividad inmunitaria, mientras que otros encontraron que eran altamente efectivas en la destrucción de células objetivo.
Sunwoo y su equipo aislaron células asesinas naturales de donantes humanos y las expusieron a diferentes combinaciones de señales celulares. Un ingrediente importante fue el TGF-b, un factor de crecimiento que influye en cómo se desarrollan las células. Los investigadores descubrieron que la cantidad y duración de la señal eran críticas.
Los experimentos mostraron que el TGF-b era necesario para convertir las células asesinas naturales en una forma residente en los tejidos. Sin embargo, la exposición prolongada producía células con baja capacidad de matar. Un enfoque diferente, que consistió en exponer brevemente las células a células tumorales epiteliales humanas, produjo células asesinas naturales residentes en los tejidos con una fuerte actividad antitumoral.
Una vez que los investigadores establecieron un método confiable para producir las células asesinas naturales más agresivas, probaron su capacidad para infiltrarse en los tumores. En experimentos de laboratorio, las células modificadas lograron infiltrarse en organoides tumorales. Cuando se inyectaron en ratones, ralentizaron el crecimiento de varios tipos de tumores sólidos, incluidos los derivados de melanoma humano y carcinoma de células escamosas de cabeza y cuello.
Los resultados más contundentes se observaron cuando las células asesinas naturales modificadas se combinaron con cetuximab, un anticuerpo monoclonal que ayuda a marcar ciertas células cancerosas para el ataque inmunitario. Cetuximab está aprobado para tratar el cáncer colorrectal metastásico y el carcinoma de células escamosas de cabeza y cuello avanzado, aunque Sunwoo señaló que no funciona especialmente bien cuando se utiliza solo.
Una única dosis de la terapia combinada suprimió el crecimiento tumoral en los ratones de manera mucho más efectiva durante un mes que cualquiera de los tratamientos por sí solo. Además, no se observaron efectos adversos aparentes. "Incluso en el día 30, cuando otros ratones estaban enfermos, los que recibieron la combinación parecían muy saludables", advirtió Sunwoo, aunque también destacó que no se deben extrapolar demasiado los resultados de ratones a humanos.
El equipo de Sunwoo se encuentra ahora preparando un ensayo clínico de fase I para probar la terapia combinada en personas con carcinoma de células escamosas avanzado. Este ensayo podría comenzar a finales de año, pending approval from the Food and Drug Administration.
Los investigadores estimaron que las células asesinas naturales recolectadas de un solo donante podrían producir alrededor de 20 dosis de tratamiento en aproximadamente dos semanas. "Serán criopreservadas, por lo que podemos hacer un montón de dosis y dárselas a diferentes pacientes", concluyó Sunwoo. "No habría demora".
Lectura rápida
¿Qué se descubrió?
Se desarrolló un método para potenciar las células asesinas naturales, permitiéndoles infiltrar tumores sólidos y combatir el cáncer.
¿Quiénes fueron los responsables?
Investigadores de Stanford Medicine, liderados por el doctor John Sunwoo.
¿Cuándo se realizó el estudio?
El estudio fue publicado en agosto de 2026.
¿Dónde se llevaron a cabo las pruebas?
Las pruebas se realizaron en ratones en el laboratorio de Stanford Medicine.
¿Por qué es importante este hallazgo?
Podría facilitar el acceso a tratamientos más efectivos contra el cáncer al permitir la producción en masa de estas células.





