La economía se reconvierte, los salarios también
La brecha entre Neuquén y La Rioja expone una Argentina cada vez más desigual. Minería, energía e inversiones comienzan a reordenar las oportunidades laborales | Por Sergio Suppo.
10/08/2026 | 14:29Redacción Cadena 3
La economía argentina está en plena reconversión. Hay sectores que avanzan y otros que retroceden; regiones que encuentran nuevas oportunidades y otras que permanecen atadas a actividades estancadas. Ese proceso, tantas veces analizado en términos productivos, comienza a reflejarse con claridad en los salarios.
Un informe de la consultora Politikón Chaco sobre el primer trimestre del año muestra que los salarios brutos del sector privado registrado tuvieron una caída interanual del 0,9%. Pero el promedio nacional esconde una dispersión enorme: mientras en Catamarca aumentaron un 5%, en Tucumán cayeron en la misma proporción.
Las diferencias no son casuales. La minería, la explotación de canteras, la electricidad y la energía concentran los salarios más altos en 11 provincias. También aparece el sistema financiero, una actividad históricamente regulada y con remuneraciones elevadas. En la otra punta están el agro, los hoteles y restaurantes y la construcción, sectores que arrastran bajos ingresos o dependen fuertemente de un mercado interno debilitado.
El contraste territorial es todavía más contundente. Neuquén registra el salario bruto privado promedio más alto del país, con unos 3,8 millones de pesos. La Rioja se ubica en el extremo opuesto, con alrededor de 1,3 millones. La diferencia es casi de tres a uno.
Neuquén tiene una explicación evidente: Vaca Muerta. El desarrollo energético no solamente genera puestos de trabajo directos bien remunerados, sino que moviliza servicios, transporte, construcción, comercio y actividad profesional. Además, cerca de la mitad de los ingresos provinciales proviene de las regalías, lo que fortalece las cuentas públicas y alimenta las demandas salariales.
El salario mínimo para los trabajadores estatales neuquinos fue fijado en 1,5 millones de pesos. Los gremios consideran que también deben participar de los recursos extraordinarios generados por la actividad hidrocarburífera. Allí aparece una discusión inevitable: cuánto debe volcarse a mejorar los ingresos públicos y cuánto debe reservarse para infraestructura, diversificación productiva y desarrollo de largo plazo.
El riesgo sería convertir una renta excepcional en una expansión permanente del empleo estatal. Las regalías pueden mejorar salarios, pero deberían servir principalmente para preparar a la provincia para el día en que los recursos naturales ya no produzcan los mismos ingresos.
El contraste entre Catamarca y La Rioja también resulta revelador. Son provincias con características históricas similares, pero con posiciones diferentes frente a la minería y las inversiones. En Catamarca, que abrió sus puertas al desarrollo minero, el salario bruto privado promedio ronda los 1,8 millones de pesos. En La Rioja es de 1,3 millones: una brecha cercana al 40%.
Esto no significa que cualquier inversión produzca bienestar de manera automática. El desarrollo exige controles ambientales, transparencia, infraestructura, capacitación y una distribución razonable de los beneficios. Pero tampoco puede negarse que las decisiones políticas sobre qué actividades promover o rechazar terminan influyendo en el empleo y los salarios.
El llamado "derrame" existe, aunque no es inmediato ni alcanza a todos por igual. Neuquén demuestra que una actividad productiva de gran escala puede modificar el mercado laboral, las cuentas públicas y hasta la capacidad de negociación de los trabajadores. También evidencia que administrar la prosperidad puede ser tan complejo como enfrentar la escasez.
No se trata, por supuesto, de que todos los argentinos deban mudarse a Neuquén. Se trata de comprender que el mapa de las oportunidades está cambiando. Para un joven que debe decidir qué estudiar, en qué capacitarse o dónde proyectar su futuro, conocer qué sectores crecen dejó de ser un dato secundario.
La economía se reconvierte y los salarios también. Las provincias que comprendan ese proceso, atraigan inversiones y formen trabajadores podrán ampliar sus oportunidades. Las que permanezcan encerradas en actividades de baja productividad o dependan exclusivamente del Estado corren el riesgo de quedar cada vez más lejos.





