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Mientras la sociedad sigue pendiente de la economía, el oficialismo, el peronismo, el PRO y los gobernadores ya mueven sus piezas para definir candidaturas y alianzas | Por Sergio Suppo.

13/08/2026 | 13:08Redacción Cadena 3

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El oficialismo, el peronismo, el PRO y los gobernadores mueven sus piezas para definir candidaturas.

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  1. Audio. Macri-Karina + Massa, Kici y Cristina | Por Sergio Suppo

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La política argentina decidió adelantar el calendario. Todavía falta más de un año para las elecciones presidenciales, pero las principales fuerzas ya comenzaron a discutir candidaturas, liderazgos y territorios. Mientras buena parte de la sociedad está preocupada por llegar a fin de mes, el poder empezó a jugar su propia partida: la campaña de 2027 arrancó en agosto de 2026.

Uno de los primeros movimientos se produjo dentro del peronismo. El contacto entre Sergio Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner permitió alcanzar un acuerdo básico: actuar en bloque contra la reforma electoral que impulsa el Gobierno. Por ahora, el oficialismo tendría votos para suspender las PASO, pero no para eliminarlas definitivamente del sistema electoral.

La unidad opositora, sin embargo, tiene límites. El peronismo puede coincidir en aquello que rechaza, pero todavía no resolvió quién lo representa ni quién conduce el proceso de reconstrucción.

Kicillof aparece como la figura de mayor peso institucional. Gobierna la provincia de Buenos Aires, donde se concentra cerca del 40% del padrón nacional, y dispone de una estructura territorial que ningún otro dirigente peronista puede exhibir. No controla todo el partido bonaerense, pero cuenta con poder propio y capacidad para establecer alianzas.

Cristina Kirchner, en cambio, no parece dispuesta a aceptar que el gobernador bonaerense la sustituya en la conducción del movimiento. La tensión entre ambos sectores está lejos de terminar. La foto de unidad parlamentaria no alcanza para disimular una disputa de fondo por el liderazgo y por la candidatura presidencial.

En Córdoba, el ministro Luis Caputo se animó incluso a elaborar una teoría política. Según su interpretación, el kirchnerismo estaría trabajando para demostrar que Kicillof es un candidato inviable y, al mismo tiempo, generar temor económico mediante declaraciones sobre eventuales expropiaciones o amenazas contra la independencia del Banco Central.

Para Caputo, esa estrategia buscaría paralizar decisiones económicas y preparar después la presentación de un candidato aparentemente moderado, pero capaz de contener al kirchnerismo en su interior: una suerte de caballo de Troya electoral.

Es una hipótesis interesada, formulada desde el propio Gobierno, pero revela una preocupación existente en la Casa Rosada: la posibilidad de que el peronismo encuentre una figura que trascienda sus fronteras tradicionales. En ese escenario empiezan a circular interrogantes sobre dirigentes, empresarios y referentes con vínculos transversales, como Jorge Brito o Daniel Hadad. Por ahora son especulaciones, pero muestran hasta qué punto se abrió la búsqueda de una candidatura moderada.

La otra parte del tablero se mueve alrededor de Mauricio Macri. La reunión con Karina Milei representa un reencuentro después de las fuertes diferencias expuestas durante la campaña legislativa. La pregunta es si el expresidente pretende reconstruir una coalición similar a Juntos por el Cambio para competir contra Javier Milei o si terminará negociando un nuevo acuerdo con La Libertad Avanza.

Macri podría intentar convertirse en un tercero en discordia o promover una figura propia, como Hernán Lacunza. Sin embargo, su prioridad más inmediata parece ser otra: conservar la Ciudad de Buenos Aires, el territorio político que le permitió construir al PRO y proyectarse nacionalmente.

Esa preocupación conduce inevitablemente a la discusión por las candidaturas porteñas y bonaerenses. Diego Santilli quiere competir en la provincia de Buenos Aires. Patricia Bullrich, ya incorporada a La Libertad Avanza, aspira a disputar la Jefatura de Gobierno porteña. Ambos provienen del PRO, pero hoy se mueven dentro de un oficialismo que busca ocupar definitivamente el espacio que alguna vez dominó Macri.

El expresidente enfrenta así un dilema complejo. Si acuerda con Milei, deberá aceptar condiciones y resignar parte de su identidad política. Si compite por separado, corre el riesgo de fragmentar el voto no peronista y perder incluso el control de la ciudad. La conversación con Karina Milei no es solamente una aproximación personal: es una negociación por la supervivencia del macrismo.

Los gobernadores también adelantaron sus movimientos. La reunión realizada en Misiones mostró que las provincias comenzaron a definir si serán aliadas, adversarias o socias circunstanciales del Gobierno nacional. Algunos mandatarios, como Gildo Insfrán, tienen una ubicación previsible junto al kirchnerismo. Otros conservarán la ambigüedad mientras negocien recursos, obras y espacios electorales.

La mayoría necesita resolver esa relación antes que el resto. Muchas provincias votarán con calendarios adelantados y desde febrero comenzarán a sucederse elecciones de distintos colores políticos y en todas las regiones del país. Cada gobernador procurará garantizar primero su territorio y después decidirá cómo ubicarse en la disputa presidencial.

Para cualquier gobierno, el principal desafío electoral consiste en interpretar a la sociedad y encontrar la fibra exacta de sus demandas. La Casa Rosada deberá decidir si le alcanza con exhibir resultados económicos o si necesita ampliar su construcción política. El peronismo deberá resolver si ofrece una renovación genuina o apenas cambia el nombre de su candidato. Macri tendrá que determinar si negocia, compite o se resigna a administrar lo que queda del PRO.

Las piezas ya empezaron a moverse, aunque la sociedad todavía mire otro tablero. Ese desacople es el principal riesgo para todos: mientras los dirigentes discuten candidaturas y cargos, los ciudadanos siguen evaluando salarios, precios, empleo y expectativas.

La carrera hacia 2027 comenzó. Pero quienes se concentren solamente en la rosca podrían descubrir demasiado tarde que el verdadero tablero no está en las reuniones reservadas, sino en la vida cotidiana de los argentinos.

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