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Messi: esta noche vamos a llorar por quien nos hizo tan felices

Las críticas, las derrotas y aquella renuncia de 2016 marcaron su relación con los argentinos. En su despedida, la tristeza se mezcla con el agradecimiento por tanta alegría.

06/10/2026 | 13:26Redacción Cadena 3

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Lionel Messi se despide de la Selección argentina.

FOTO: Lionel Messi se despide de la Selección argentina.

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  1. Audio. Messi: esta noche vamos a llorar por quien nos hizo tan felices | Por Sergio Suppo

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Estamos a punto de ver el final de una película: la de un líder resiliente que construyeron los argentinos y que también se construyó a sí mismo. Porque alguien resiliente es alguien capaz de construir y de reconstruirse en la adversidad. Y Lionel Messi lo hizo muchas veces.

La primera adversidad fue un problema físico que no le permitía crecer. Sin embargo, su familia apostó a que podía salir adelante. Incluso pagó con el destierro. Cuando, ya estando en Barcelona, su padre le propuso volver a Rosario, él respondió que quería quedarse. Y se quedaron.

No fue fácil el camino de Lionel Messi, aun teniendo las mejores condiciones posibles para un futbolista. Tampoco fue fácil su relación con nosotros, los argentinos.

Primero le desconocíamos esa condición: un crimen imperdonable de parte de muchos argentinos, que fue corregido con el paso del tiempo. Pasaron años hasta que le reconocieron que era un argentino que había elegido jugar con la camiseta argentina.

Después vinieron las derrotas. Mientras brillaba en el fútbol mundial, mientras se convertía en el mejor jugador de todos los tiempos en Barcelona, con Argentina no tenía la suerte de ganar. Perdió dos finales consecutivas de Copa América, en 2015 y 2016. Después de la segunda, renunció.

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Creo que en ese 2016 ocurrió un primer quiebre en la relación de los argentinos con Lionel Messi. El país se conmovió con su, por suerte, efímera renuncia. Y los primeros que transmitieron su conmoción, su dolor, su pena y su deseo de que revisara esa decisión fueron los más chicos.

Messi creció en su liderazgo desde los más chicos. Una generación creció admirando a ese tipo silencioso, al que casi no le conocíamos la voz.

Después revisó la decisión. Lo hizo tras perder aquellas finales y bancarse una y mil puteadas de argentinos que llegaron a pedirle que no jugara más en la selección. No todos, por supuesto. Algunos tontos.

También habíamos perdido la final del Mundial de Brasil, en 2014, y se la habíamos reprochado a él. Como si fuera fácil llegar a una final del mundo.

Pero siguió construyendo la idea de que detrás de ese tipo estaba nuestra felicidad. Y lo demostró. No solo en Qatar: primero lo hizo en la Copa América de 2021.

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Carlos "Bocha" Houriet fue un testigo privilegiado de aquella conquista: relató la final desde el Maracaná para Cadena 3, la única radio argentina que transmitió el partido desde el estadio.

Ahí empezó la leyenda de los títulos con la selección mayor. Siguió en Qatar. Y continuó, partido tras partido, demostrando que, aun en la adversidad, él se iba a recomponer, iba a ganar y nos iba a dar felicidad.

Porque esa cadena de la recomposición, de la resiliencia, del triunfo y de la alegría es un mismo hilo que terminó atando la suerte de Lionel Messi a la de todos nosotros.

Ahora se va. Era inevitable que llegara ese momento. Pero seamos sinceros: después de Qatar pensamos que se iba ahí. No imaginábamos que podía jugar el Mundial de 2026. Y lo jugó. Antes había ganado otra Copa América.

Tampoco imaginábamos que estaba en condiciones de ser lo que fue: una figura extraordinaria, vigente, que a los 39 años jugaba como si tuviera 25.

Hasta se dio el lujo de ganarle a los ingleses. Otra muestra de resiliencia, en un partido empinado, jodido. Él nos llevó a ganar. El cabezazo que nos dio el triunfo por 2 a 1 casi que lo fabricó él. Lo metió Lautaro Martínez, pero lo fabricó Messi.

Después nos tocó perder la final. Le tocó perder la final. Y más tarde perdió algo mucho más valioso: a su papá.

Esta noche vamos a llorar por Messi. Todos vamos a llorar por Messi. Lo mágico, lo extraordinario, es que sabemos de antemano que vamos a llorar.

Messi nos demostró muchas veces que podíamos confiar en que nos iba a hacer felices. No sabíamos cómo, pero él nos iba a hacer felices. Y cumplió.

Esta noche vamos a llorar con él su despedida. En agradecimiento a tanta alegría.

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