Nicolás: “Pensaron que iban a generar un daño y terminaron generando un derrame de bendición”
Tras ser atacado y despojado de su mercadería antes del clásico rosarino, Nicolás recibió una ola de solidaridad que llegó desde Central, Newell’s y clubes de todo el país.
08/09/2026 | 17:54Redacción Cadena 3
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Lo que comenzó como un episodio de violencia e impotencia terminó convertido en una historia de solidaridad.
Nicolás, un vendedor ambulante de camisetas de Rosario Central, fue atacado por una patota en la previa del clásico frente a Newell’s, mientras se encontraba junto a su hijo de nueve años. Le robaron toda la mercadería, pero el hecho quedó registrado en un video que rápidamente se viralizó y desencadenó una inesperada cadena de ayuda.
El domingo, un grupo de hinchas de Central que circulaba en auto fue testigo del ataque. Uno de los integrantes comenzó a filmar la situación. Las imágenes fueron difundidas esa misma tarde y provocaron indignación entre los hinchas y vecinos de Rosario.
Pero la historia dio un giro al día siguiente. La periodista rosarina Eliana Glaría, también hincha de Central, decidió transformar la viralización en una acción concreta. Luego de ver el video, se acercó hasta el lugar donde habitualmente trabaja Nicolás con el objetivo de encontrarlo y ayudarlo.
“Cuando veo el video lo primero que hice fue dejar todo en casa y me vine para el lugar”, relató. Al día siguiente volvió temprano, logró contactarse con la familia y se reunió con Nicolás para verificar sus datos y difundir una cuenta bancaria segura.
La preocupación era evitar que alguien pudiera aprovecharse de la situación. “Mucha gente me empezó a responder la historia y todos me decían: queremos saber el dato específico de cuál es su cuenta para transferir”, contó Glaría.
La respuesta fue inmediata. Las transferencias comenzaron a llegar desde distintos puntos del país y no solamente de hinchas de Rosario Central. También colaboraron simpatizantes de Newell’s, Boca, River y personas que no tienen relación con el fútbol rosarino.
“Ni bien hicimos el video empezaban a llegar mensajes de todos lados”, recordó la periodista. Referentes del deporte también se sumaron con donaciones, muchas de ellas realizadas de manera anónima.
Entre los primeros gestos que recibió Nicolás estuvo el de Ángel Di María. Su esposa, Georgelina, se acercó el lunes hasta el lugar donde trabaja el vendedor y le entregó al hijo de Nicolás una camiseta firmada por el futbolista.
A ese gesto se sumó luego Rosario Central, que le donó camisetas para que pudiera retomar su actividad y volver a generar ingresos para su familia.
La solidaridad también atravesó la rivalidad deportiva. Hinchas de Newell’s repudiaron el ataque y remarcaron que quienes cometieron el robo no representan los valores de su club.
Para Nicolás, el apoyo recibido fue difícil de dimensionar. “Un apoyo, una solidaridad de parte de la gente increíble, impresionante”, expresó, agradeciendo especialmente a los hinchas y al club.
Detrás de la historia hay también una vida marcada por el trabajo independiente. Nicolás tiene 35 años y durante buena parte de su vida se dedicó al malabarismo y a la artesanía. Ante la necesidad de conseguir un ingreso más estable para su familia, decidió junto a su esposa comenzar a vender indumentaria de fútbol en un puesto callejero.
“Venimos ahorrando, ahorrando, ahorrando dinero para poder invertir en indumentaria”, explicó. El emprendimiento había comenzado apenas unos meses antes del robo.
Lo que para los agresores pudo haber sido un golpe definitivo para una familia que recién comenzaba un proyecto económico terminó produciendo exactamente lo contrario. La pérdida de la mercadería fue reemplazada por una red de solidaridad que se extendió mucho más allá de Rosario.
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Nicolás Marín trabaja desde hace seis años en la zona de Rondeau y Olivé y perdió sus productos tras el ataque de un grupo que llegó en unas 20 motos. El hombre habló con Cadena 3 Rosario y contó cómo el episodio puso en pausa el proyecto que tenía junto a su familia.
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“Yo veo, lo vi como que estos chicos pensaron que iban a hacer un gran daño y terminaron generando un derrame de bendición de parte de toda la ciudad”, reflexionó Nicolás.
La frase resume el inesperado desenlace de una historia que comenzó con violencia y terminó con una demostración colectiva de empatía. Una cadena de favores que atravesó camisetas, transferencias, clubes y rivalidades para devolverle a Nicolás algo más que la mercadería perdida: la certeza de que, frente a la violencia, también puede imponerse la solidaridad.
Informe de Alejandro Bustos





