De unas colmenas a Japón: la pyme que crece junto a pequeños productores argentinos
Ricardo Parra, fundador de Las Quinas, contó a Cadena 3 cómo combina rentabilidad, cuidado ambiental y trabajo comunitario desde General Las Heras. Su experiencia fue presentada ante el Banco Mundial en Washington.
27/10/2026 | 15:05Redacción Cadena 3
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La Argentina Posible
Lo que comenzó con unas colmenas en General Las Heras, en el interior de la provincia de Buenos Aires, se convirtió en Las Quinas, una pyme de alimentos que exporta a Japón y llega a más de 1.300 puntos de venta en la Argentina. El proyecto trabaja con pequeños productores y cooperativas y combina objetivos económicos, sociales y ambientales.
Su fundador y CEO, Ricardo Parra, explicó en diálogo con Cadena 3 que la empresa conservó la idea que dio origen al emprendimiento: cuidar al productor, al elaborador, al consumidor y al ambiente. La búsqueda, resumió, es “ser rentable, pero no a cualquier costo”.
El modelo de Las Quinas también llegó al Banco Mundial: Parra fue invitado a Washington, Estados Unidos, para presentar una experiencia centrada en el trabajo con pequeños productores.
Antes de dedicarse a los alimentos, Parra trabajaba en el mundo corporativo. La necesidad de recuperar el contacto con la naturaleza lo llevó a estudiar una tecnicatura en Apicultura en la Universidad de Luján, a poco más de una hora de su localidad.

"Esa tecnicatura cambió mi vida", recordó. El contacto con las colmenas le permitió reflexionar sobre las relaciones humanas y sobre comportamientos que había observado en las grandes empresas. De esa experiencia surgió un emprendimiento que, con el tiempo, tomó dimensión de pyme.
Desde General Las Heras, la firma incorporó paneles solares, reciclado de agua y proyectos junto a comunidades y cooperativas. Parra señaló que esas prácticas forman parte de un modelo de triple impacto: económico, ambiental y social.
El arraigo local también atraviesa su manera de entender el negocio. Durante la entrevista, contó con humor que la instalación de un segundo semáforo había cambiado la escala de su pueblo. Y destacó el valor de vivir en una comunidad donde los vecinos se conocen y están dispuestos a ayudar cuando alguien lo necesita.
La propuesta, que comenzó con miel, se amplió a mermeladas y dulce de leche. Según explicó, el criterio fue elaborar alimentos con la menor cantidad posible de ingredientes, atendiendo también a las posibilidades y realidades de quienes participan en la producción.

La llegada a Japón marcó un paso importante en esa diversificación. Las primeras ventas de miel generaron confianza en ese mercado y abrieron la posibilidad de incorporar otros productos. Así surgió el pedido de dulce de leche, aunque antes debieron adaptar la receta al gusto de los consumidores japoneses.
Parra contó que redujeron el azúcar porque la versión original les resultaba demasiado dulce. Esa adaptación terminó incorporándose también al producto comercializado en la Argentina, al que describió como una suerte de dulce de leche con "fórmula japonesa".
El proceso los llevó, además, a desarrollar variedades sin azúcar de caña agregada. El empresario diferenció esas opciones de las que sí contienen azúcar y remarcó la intención de ofrecer alimentos con valor agregado desde su lugar de origen.
Consultado sobre las características de la producción, aclaró que la empresa trabaja con propuestas orgánicas, agroecológicas y sostenibles, pero que distingue en las etiquetas cuáles cuentan con certificación orgánica. Esa condición, señaló, debe identificarse de manera precisa.
También sostuvo que el objetivo es alcanzar precios accesibles mediante el trabajo con distribuidores y con el resto de la cadena comercial. A su entender, al comparar productos conviene considerar tanto el precio como los ingredientes y lo que recibe el consumidor.
Parra reconoció que una de las mayores dificultades aparece en la comercialización: las diferencias en la forma de producir y elaborar pueden resultar más visibles en el campo o en la planta que en el momento de la venta.
Pese a esas dificultades, afirmó que el modelo puede sostenerse económicamente. "Se puede ser rentable, hay que estar todo el día moviéndose", dijo. Aclaró, sin embargo, que eso no significa que sea sencillo y que la actividad exige dedicación permanente.

En ese punto, destacó la importancia de disfrutar del trabajo para atravesar los momentos más complejos de la economía argentina. Según planteó, cuando la motivación se limita exclusivamente al dinero, resulta más difícil sostener el esfuerzo en las etapas adversas.
Entre los próximos objetivos, mencionó profundizar el desarrollo de alimentos vinculados con distintas regiones del país. La firma ya elaboró una mermelada de tuna junto a una cooperativa de mujeres y evalúa alternativas con ruibarbo en Santa Cruz. También trabaja en un proyecto apícola en los humedales de Ibicuy, Entre Ríos.
"Queremos hacer productos muy nuestros, con valor agregado", expresó. Para Parra, el primer requisito es que el alimento resulte rico y que quien lo pruebe quiera volver a comprarlo. Después, el consumidor puede conocer sus ingredientes, la forma de elaboración y los proyectos de los que proviene.
El propósito, explicó, es que la compra se sostenga por la calidad del producto y permita dar continuidad al trabajo de las comunidades participantes. Así, la posibilidad de que el cliente vuelva a elegirlo se convierte en una condición para que esos proyectos perduren.
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Entrevista de Guillermo López.
Lectura rápida
¿Qué es Las Quinas? Es una pyme de alimentos que exporta a Japón y llega a más de 1.300 puntos de venta en la Argentina.
¿Quién es el fundador de Las Quinas? El fundador y CEO es Ricardo Parra.
¿Dónde se originó el proyecto? El proyecto comenzó en General Las Heras, en la provincia de Buenos Aires.
¿Cómo se distingue la producción de Las Quinas? La empresa trabaja con propuestas orgánicas, agroecológicas y sostenibles, y distingue en las etiquetas cuáles cuentan con certificación orgánica.
¿Por qué es importante el modelo de Las Quinas? Combina objetivos económicos, sociales y ambientales, y busca ser rentable sin comprometer la calidad y el bienestar de los productores y consumidores.





