Ansiedad infantil: Liliana González advierte sobre la cultura de la inmediatez y la falta de límites
La psicopedagoga sostuvo que los chicos viven cada vez más pendientes de satisfacer sus deseos de manera inmediata. Señaló el impacto del consumismo, las redes sociales y el ejemplo de los adultos.
30/10/2026 | 16:15Redacción Cadena 3
¿Los chicos tienen más ansiedad que antes? Para la psicopedagoga Liliana González, la respuesta es contundente: sí, y cada vez más. Según explicó, la ansiedad se convirtió en uno de los síntomas característicos de la época, en un contexto atravesado por la inmediatez, el consumismo y la dificultad para aceptar los límites.
La especialista planteó que la ansiedad infantil puede entenderse como un conflicto entre el deseo y el tiempo. Mientras que generaciones anteriores aprendían a esperar para recibir aquello que querían, actualmente muchos chicos pretenden satisfacer sus deseos de manera inmediata.
"En mi época se podía esperar. Teníamos regalos cuatro veces al año: el Día del Niño, el cumpleaños, Navidad y Reyes. Ahora es como que quieren todos los días algo, y lo quieren ya", explicó Liliana González.
En ese sentido, señaló que cuando los adultos establecen un límite, como decir que no hay dinero, que deben esperar o que todavía son chicos para determinada actividad, pueden aparecer reacciones de enojo, berrinches y frustración. Para la especialista, uno de los principales factores detrás de este fenómeno es el marketing y la publicidad, que incorporaron a los chicos al mundo del consumo desde edades cada vez más tempranas.
La exposición permanente a productos, imágenes y estímulos alimenta nuevos deseos y genera una sensación de insatisfacción constante. A esto se suma, según Liliana González, la dificultad de algunos padres para sostener un no y permitir que sus hijos atraviesen pequeñas frustraciones.
"Los padres, a veces por no decir 'no, tendrás que esperar, sos muy chico', caen en errores graves, como comprar todo, evitar la frustración o adelantar los tiempos", advirtió.
Como ejemplo, mencionó situaciones en las que algunos adultos incluso ayudan a sus hijos adolescentes a adulterar documentos para que puedan manejar antes de alcanzar la edad reglamentaria. Para Liliana González, este tipo de conductas muestran cómo los propios mayores contribuyen a eliminar los límites que los chicos necesitan aprender a respetar.
La llegada de la adolescencia agrega otro elemento de preocupación: las redes sociales. La psicopedagoga explicó que los chicos ya no se comparan solamente con sus hermanos o compañeros de escuela, sino con cientos o miles de personas que muestran estilos de vida, cuerpos, viajes y rutinas muchas veces inalcanzables.
"Hay 200, hay 2.000 que están ahí, mostrándole cuerpos perfectos, estéticas, viajes, bailes y rutinas que ellos no tienen acceso", señaló.
Esta exposición permanente aumenta la competencia y la comparación, lo que puede profundizar la ansiedad y generar sentimientos de frustración frente a una realidad que no coincide con los modelos que consumen en las plataformas digitales.
Frente a este escenario, Liliana González remarcó la importancia de controlar el tiempo frente a las pantallas, acercar a los chicos a otros espacios y promover actividades saludables que les permitan construir vínculos y experiencias por fuera del mundo digital.
Consultada sobre qué pueden hacer las familias para ayudar a los chicos, la especialista sostuvo que no se trata de conceder todos los deseos, sino de enseñar que las cosas requieren tiempo, esfuerzo y, en ocasiones, sacrificio.
En esa línea, valoró la posibilidad de establecer objetivos que los chicos deban cumplir antes de conseguir aquello que desean. Sin embargo, insistió en que el cambio también debe comenzar por los adultos.
"Adultos ansiosos, hijos ansiosos. Adultos hiperconectados, los hijos igual. Entonces me parece que hay que empezar por nosotros y ver cuán ansiosos estamos nosotros", afirmó.
Liliana González también cuestionó la necesidad de estar permanentemente pendientes de la vida de los demás y puso como ejemplo la comparación con los consumos y los estilos de vida que se muestran en las redes y los medios.
Para ella, es fundamental conversar con los chicos, desarrollar su espíritu crítico y, sobre todo, predicar con el ejemplo.
Otro de los puntos que destacó fue la necesidad de no interpretar cada berrinche como algo que los adultos deben evitar a cualquier costo. Por el contrario, consideró que aprender a convivir con un no y atravesar momentos de frustración forma parte del crecimiento.
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La especialista advirtió que, si los chicos no desarrollan estas herramientas durante la infancia, las dificultades pueden profundizarse en la adolescencia, cuando aumentan las exigencias sociales y las comparaciones.
También manifestó su preocupación por la creciente presencia de propuestas farmacológicas para tratar la ansiedad en edades cada vez más tempranas. En ese sentido, planteó la importancia de trabajar sobre los límites y las herramientas emocionales, sin reducir el problema automáticamente a una respuesta medicamentosa.
Finalmente, Liliana González describió una escena cotidiana que, a su entender, refleja esta dificultad para disfrutar el presente: chicos que van al cine y, antes de terminar una actividad, ya están preguntando qué harán después o qué podrán comer.
Para la psicopedagoga, esa necesidad de anticipar permanentemente lo que viene impide valorar lo que está sucediendo. El desafío para las familias, concluyó, es enseñar desde pequeños que no todo se consigue inmediatamente, que esperar también es parte de la vida y que aprender a frustrarse es fundamental para crecer.
Lectura rápida
¿Los chicos tienen más ansiedad que antes? Sí, según Liliana González, la ansiedad se ha vuelto un síntoma característico de la época actual.
¿Qué provoca esta ansiedad infantil? Un conflicto entre el deseo de inmediatez y la dificultad para aceptar límites, exacerbado por el marketing y la publicidad.
¿Qué papel juegan los padres en este fenómeno? Algunos padres evitan frustraciones y no establecen límites, lo que contribuye a la ansiedad de los chicos.
¿Qué impacto tienen las redes sociales? Los chicos se comparan con miles de personas, lo que aumenta la competencia y la ansiedad.
¿Cuál es la solución propuesta por González? Controlar el tiempo frente a pantallas y enseñar a los chicos que las cosas requieren tiempo y esfuerzo.





