El futuro llegó hace rato: las palabras medievales de la era digital
El periodista Juan Blondont repasó términos vinculados con la tecnología, que vienen de muy lejos, pero no nos sorprenden por opacidad semántica o cognitiva. “Hablamos como campesinos, marineros y caballeros del siglo XV”, lanzó.
22/07/2026 | 23:28Redacción Cadena 3
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Amamos Argentina
El periodista de Cadena 3, Juan Blondont, invitó este miércoles a la audiencia a reflexionar sobre el lenguaje que utilizamos a diario al conectarnos a la tecnología.
Según explicó, aunque operamos dispositivos de última generación, en realidad nos comunicamos utilizando metáforas de campesinos, marineros y caballeros medievales del siglo XV.
Este fenómeno, conocido en lingüística como "opacidad semántica o cognitiva", ocurre cuando el significado original de una palabra se vuelve laxo o abstracto para adaptarse a un contexto totalmente nuevo.
Blondont destacó que acciones tan comunes como "navegar por internet" o "importar y exportar" datos tienen una raíz profundamente ligada a la logística de ultramar.
Mientras que para nosotros son clics rápidos, para Cristóbal Colón navegar implicaba subir a una nave para cruzar el océano, y los términos de importación provienen directamente de los barcos que entraban y salían de los puertos cargados de especias, papas y barriles de vino. Sin darnos cuenta, al mover un archivo de Excel, estamos replicando el lenguaje de los antiguos comerciantes portuarios.
El periodista también profundizó en términos como "guardar" y "borrar", revelando historias fascinantes detrás de ellos. Explicó que guardar un documento proviene de la época medieval y significaba, literalmente, poner un tesoro bajo la custodia de un guardia armado con espada en un castillo para protegerlo de los bárbaros.
Por otro lado, la palabra "borrar" tiene un origen menos noble: viene de la "borra" —la lana sucia y de descarte— que los monjes utilizaban para raspar la tinta de los manuscritos antiguos y limpiar el pergamino.
La transición del esfuerzo físico al digital es otra de las paradojas señaladas por Blondont. Términos como "arrastrar" una imagen evocan el acto bruto de jalar una bolsa de cemento por el suelo, aunque hoy lo hagamos deslizando un dedo sobre un vidrio templado.
Del mismo modo, la acción instantánea de "copiar" lleva el nombre de los monjes copistas que pasaban años reproduciendo libros a mano con pluma y tinta, mientras que "vincular" una cuenta proviene del acto de atar a dos bueyes con una soga de cuero para que tiren juntos de un carro.
Finalmente, Blondont concluyó que, a pesar de vivir en un mundo de ciencia ficción, nuestra comunicación es una mezcla de piratas, tejedores y comerciantes feudales.
Incluso términos como "colgar" una llamada o que el sistema se "colgó" son traumas heredados de la época en que los aparatos telefónicos dependían físicamente de cables y ganchos en la pared.
Con este "desasnado" lingüístico, el periodista recordó a los oyentes que, aunque el futuro tecnológico parezca habernos superado, seguimos siendo "caballeros frente al puerto" haciendo muchos clics.






