La Amazonia brasileña emite más dióxido de carbono del que puede absorber, según estudio reciente
Un estudio revela que la Amazonia brasileña liberó 1.170 millones de toneladas de CO2 anualmente entre 2010 y 2024, un desequilibrio que agrava el calentamiento global y afecta su función como reguladora del clima.
La Amazonia brasileña ha liberado a la atmósfera un promedio anual de 1.170 millones de toneladas de dióxido de carbono más de lo que ha podido absorber entre 2010 y 2024. Este desequilibrio contribuye al calentamiento global y debilita el rol de la mayor selva tropical del mundo como reguladora del clima, según un estudio publicado por la Fundación de Apoyo a la Investigación del Estado de San Pablo (FAPESP).
El estudio, que también fue publicado en la revista científica británica Nature, señala que los incendios forestales han liberado aproximadamente 1.470 millones de toneladas de dióxido de carbono anualmente, mientras que la capacidad de absorción de la selva se limita a unos 300 millones de toneladas anuales. Esto convierte a la Amazonía en una fuente neta de este gas de efecto invernadero.
Dirigido por expertos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, el estudio enfatiza que la reducción drástica de los incendios, la erradicación de la deforestación y la restauración forestal son cruciales para evitar que la Amazonía llegue a un punto de no retorno, donde pierda su capacidad de mantenerse y recuperarse como bosque tropical húmedo.
Impacto humano y ciclo fatal, afirma Luciana Vanni Gatti, coordinadora del Laboratorio de Gases de Efecto Invernadero del INPE y autora principal del estudio: "La principal conclusión de la investigación es impactante: el problema de la Amazonia es la acción humana. Estamos perdiendo la selva porque el modelo de desarrollo de la región se ha basado en la destrucción".
El análisis, que se basa en 15 años de mediciones atmosféricas de carbono, no solo confirma la responsabilidad humana, sino que también relaciona la pérdida forestal con cambios climáticos locales. La deforestación y la degradación de la selva han reducido las precipitaciones anuales en un 8 por ciento y en un 20 por ciento durante el periodo más seco, que va de agosto a octubre.
Brasil alberga el 60 por ciento del territorio de la selva amazónica y, aunque este año se ha registrado una caída histórica en la deforestación, la amenaza continúa. En este contexto, el Gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva se ha propuesto alcanzar la meta de tala cero hasta 2030 como parte de sus políticas para proteger la selva y fomentar la transición energética y la bioeconomía.
El estudio, que abarca un periodo de 46 años, también reveló un aumento de 1,13 °C en la temperatura media anual y de 1,81 °C durante la estación seca. Estos incrementos disminuyen la humedad regional y agravan las condiciones que favorecen la propagación del fuego y la degradación de la vegetación.
Gatti explica que "es un estrés muy grande sobre la selva que queda", al describir el ciclo de retroalimentación: la pérdida de cobertura forestal reduce las lluvias y eleva las temperaturas, facilitando nuevos incendios y acelerando el deterioro del bosque restante.
La advertencia científica coincide con la temporada de incendios en Brasil. Según datos del INPE citados por FAPESP, la Amazonia brasileña ha registrado más de 41.300 focos de fuego en menos de 10 meses de 2026, cifra que se acerca a los 43.130 detectados durante todo el año anterior. Alrededor del 58 por ciento de estos focos se concentraron en septiembre y octubre.
El humo de los incendios ha afectado a municipios del estado de Amazonas, incluyendo Manaos, su capital, donde se han reportado problemas respiratorios y se han tomado medidas como la suspensión de clases, según la información sobre la emergencia ambiental.
Los científicos también están investigando por qué la selva está absorbiendo cada vez menos carbono y en qué medida este fenómeno se relaciona con una reducción de la fotosíntesis o con una mayor descomposición de la vegetación.
Los resultados refuerzan la importancia de las políticas de conservación y restauración de la Amazonia brasileña, cuya función en el almacenamiento de carbono y la regulación del ciclo del agua es clave para el equilibrio climático tanto regional como mundial.
Lectura rápida
¿Qué revela el estudio?
La Amazonia brasileña emite más dióxido de carbono del que absorbe, contribuyendo al calentamiento global.
¿Quién llevó a cabo la investigación?
El estudio fue liderado por especialistas del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil.
¿Cuándo se realizó el estudio?
El estudio se basa en datos recopilados entre 2010 y 2024.
¿Dónde se concentran los focos de incendio?
Alrededor del 58 por ciento de los focos de fuego se registraron en septiembre y octubre de 2026.
¿Por qué es importante la conservación?
La conservación de la Amazonia es crucial para mantener su rol en el almacenamiento de carbono y la regulación climática.
[Fuente: Noticias Argentinas]





