El director argentino Gaspar Noé, el británico Terry Gilliam y el palestino Elia Suleiman devolvieron el protagonismo a la fuerza de la imagen en sendas películas presentadas en el festival de Cannes.
Gaspar Noé, que había escandalizado con "Irreversible" en 2002, ha vuelto a la competición oficial de Cannes con "Soudain le vide" (De repente el vacío), un experimento ante todo sensorial de 2 horas y 45 minutos, crudo y alucionatorio.
Dos hermanos sobrevivientes de un accidente brutal de coche, que costó la vida a sus padres, han crecido separados, pero desde hace poco están juntos en Tokio, donde él trafica con droga y ella hace strip-tease.
El joven se lleva un tiro mortal en el pecho y, a partir de ahí, el pasado, el presente y el futuro de los dos personajes se entremezclan en un maremágnum de imágenes, sonidos, sensaciones que navegan entre la vida y la muerte con momentos de gran crudeza.
Noé dilata los tiempos, exprime la imagen, que sufre todo tipo de distorsiones, de las formas, de los colores, de los grados de nitidez. Todos los planos tienen truca. El resultado visual es apabullante.
Noé intenta traducir a imágenes el efecto de la droga, la inminencia y el instante de la muerte, los momentos posteriores.
Entre las referencias cinematográficas que contiene el relato están el David Lynch de "Terciopelo azul", "La dama del lago", "2001" de Stanley Kubrick, la música psicodélica de Pink Floyd o "Miedo y asco en Las Vegas", de Terry Gilliam, que también se encontraba este viernes en Cannes para presentar un nuevo delirio visual, "The imaginarium of doctor Parnassus".
Esta película, presentada en Cannes fuera de concurso, fue la última del actor australiano Heath Ledger, muerto en medio del rodaje en enero de 2008 después de una sobredosis de medicamentos.
Tres actores de primera, "y sobre todo amigos", como insistió Gilliam, respondieron presente para reemplazar a Ledger en las partes pendientes: Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell.
En "The imaginarium of doctor Parnassus" interpreta a Tony, misterioso personaje salvado de la muerte por un grupo de titiriteros ambulantes, que lo hacen entrar en su mundo fantástico.
Al frente del grupo, un anciano inmortal, el doctor Parnassus, que tiene el poder de proyectar a los otros en su propio mundo imaginario y debe entregar a su propia hija al diablo cuando la jovencita cumpla 16 años.
Escrito por Terry Gilliam como dos de sus películas anteriores, "Brazil" y "Las aventuras del barón de Münchhausen", "The imaginarium of doctor Parnassus" es una nueva historia delirante, rebosante de fantasía, que celebra el poder de la imaginación en un mundo frío, cínico y consumista.
Elia Suleiman, ganador del Premio del Jurado en este Festival en 2002 con "Intervención divina", regresa a Cannes siete años después con "The time that remains" (El tiempo que permanece), una obra en gran parte autobiográfica que narra la vida de una familia palestina de Nazaret desde 1948 hasta el presente.
Director y protagonista de su película, Suleiman se inspira en los grandes cómicos del cine de principios del siglo XX, recurre a los planos fijos, a la situaciones reiteradas. No están lejos Charles Chaplin y sobre todo Buster Keaton, de quien Suleiman tiene el humor absurdo, el sentido de los silencios y la impenetrabilidad del rostro.
El palestino muestra esa historia trágica con humor sutil y mucha ternura. La vida diaria y sus rutinas conviven en este fresco de tintes surrealistas sobre la vida de los palestinos que se quedaron en Israel tras la creación de ese Estado y pasaron a ser considerados como una minoría en su propia tierra.