Riego en Argentina: menos “bombero” y más estrategia
En un contexto climático cada vez más variable y desafiante, el riego empieza a dejar de ser una solución de emergencia para transformarse en una herramienta estructural del sistema productivo argentino.
24/03/2026 | 06:59Redacción Cadena 3
El Campo Hoy dialogó con dos especialistas del sector, que analizaron las conclusiones de los debates realizados en Expoagro 2026, donde se demostró el crecimiento del uso de esta tecnología en el país.
La señal es clara: el riego ya no se piensa como “el bombero” que apaga incendios en años secos, sino como una inversión estratégica para planificar el campo a largo plazo.
Un cambio cultural que empieza a consolidarse
Aquiles Salinas, titular de INTA Manfredi, fue uno de los protagonistas del “Club del Riego”, un espacio que en esta edición apostó a un formato distinto: menos discurso comercial y más respuestas concretas a las dudas reales de los productores.
“Sabemos que no hay productores que no quieran regar, pero también que es una tecnología que todavía no se adoptó masivamente”, explicó. Por eso, el enfoque estuvo puesto en identificar miedos, necesidades y decisiones concretas. El resultado fue contundente: fuerte participación, alto nivel de interacción y, sobre todo, un mensaje que llegó a muchos productores.
Entre las principales trabas, los productores siguen señalando dos factores clave: la incertidumbre técnica (cómo implementar correctamente el sistema). Las limitaciones energéticas, especialmente en zonas sin infraestructura eléctrica.
En este último punto, surgió una alternativa que gana protagonismo: la energía solar aplicada al riego, que ya tiene experiencias concretas en Córdoba y empieza a masificarse.
Ventas en alza y un dato que sorprende
El termómetro más inmediato del cambio fue el nivel de operaciones durante la muestra.

Según relataron los propios proveedores, 2026 fue el año con mayor venta de equipos de riego en la historia de Expoagro. El dato no es menor: marca un punto de inflexión en una tecnología que durante décadas avanzó más lento de lo esperado.
A esto se suman medidas recientes que mejoraron la ecuación económica, como líneas de financiamiento específicas y beneficios impositivos.
Cuánto riego hay hoy, y cuánto podría haber
Los números muestran tanto el avance como el enorme potencial pendiente. En Argentina hay entre 2 y 2,2 millones de hectáreas bajo riego (alrededor del 5% del área cultivada).
El potencial estimado, proyecta hasta 8 millones de hectáreas, si bien hay un objetivo oficial previo de 6 millones para 2030.
En Córdoba, el crecimiento también es evidente. Hace 15 años eran 100.000 hectáreas, y hoy, cerca de 250.000 hectáreas (incluyendo intensivos). “Se podría duplicar o incluso triplicar el área”, aseguró Salinas.
Por su parte, el investigador de la UNL-Conicet, Roberto Marano, destacó que incluso en zonas húmedas como Santa Fe, Entre Ríos o el norte bonaerense, el riego tiene un rol clave:
“Permite estabilizar la producción. No se trata solo de producir más, sino de asegurar rendimientos todos los años”.
Financiamiento, energía y tecnología: las claves del despegue
El nuevo escenario combina varios factores que explican el impulso. Por un lado, hay mejores condiciones de financiamiento. Durante Expoagro 2026, el acceso al crédito fue uno de los ejes centrales, con líneas en dólares a tasa 0%; créditos en pesos con tasas competitivas, y el financiamiento de hasta el 100% del equipo.
Por otro lado, hay beneficios fiscales. Herramientas como el RIMI permiten amortizar inversiones en ganancias y acelerar la devolución de IVA.
Energía como cuello de botella, y oportunidad
La falta de infraestructura eléctrica sigue siendo un freno, pero aparecen soluciones, como la energía solar para sistemas de bombeo, y posibles reducciones tarifarias para riego.
Además, la diversificación tecnológica, muestra que los sistemas evolucionan y se adaptan a cada realidad, destacándose tres alternativas:
Pivote central, es el más difundido y eficiente en escala. Goteo (superficial y subsuperficial): en fuerte crecimiento por su eficiencia. Riego por gravedad: es una alternativa viable con menor inversión inicial.

El “Club del Riego”: cuatro pilares para adoptar la tecnología
El espacio desarrollado en Expoagro dejó un esquema claro para quienes evalúan invertir:
Diseño adecuado del sistema. Alternativas tecnológicas disponibles. Viabilidad económica y energética, y adopción progresiva y aprendizaje.
Además, se puso el foco en la eficiencia: “Cada milímetro de agua tiene que rendir al máximo”, fue una de las consignas centrales.
Más allá del agua tradicional
Otro punto novedoso es la incorporación de nuevas fuentes, involucra a las aguas subterráneas, los recursos superficiales (como el río Paraná); y también las aguas residuales tratadas, con gran potencial a futuro. Este último recurso, ya utilizado en países desarrollados, podría abrir una nueva frontera productiva en Argentina.
Más tecnología, más eventos y más adopción
El impulso no se detiene. Ya hay nuevas iniciativas en marcha, como eventos técnicos regionales y proyectos para expandir áreas bajo riego en el noreste argentino.
La señal más clara, sin embargo, viene del propio productor. Según Marano, el 70% de los equipos que se venden hoy son adquiridos por productores que ya riegan.
Y muchos lo resumen en una frase que refleja el cambio de época: “Sin riego, no hago agricultura”.
El riego empieza a ocupar un lugar central en la agenda agropecuaria. No solo como respuesta a la variabilidad climática, sino como una herramienta para estabilizar rendimientos, aumentar la productividad y planificar a largo plazo.
Con tecnología disponible, financiamiento en mejora y un cambio cultural en marcha, el desafío ahora es escalar. Porque, como coinciden los especialistas, el potencial está, y el momento también.
Federico Aguer





