La buena noticia que el Gobierno no puede celebrar
La economía muestra datos que Milei podría exhibir como logros, pero la interna oficialista le impide capitalizarlos políticamente.
22/05/2026 | 13:24Redacción Cadena 3
La buena noticia para el Gobierno es que tiene buenas noticias. La mala es que no logra celebrarlas. Encerrado en su propia interna, el oficialismo parece más pendiente de los goles en contra que de los datos económicos que, al menos desde su propia mirada, podría mostrar como señales de avance.
En los últimos días hubo indicadores que el Gobierno nacional debería estar interesado en subrayar. La actividad económica creció 3,5% en marzo y acumuló una mejora interanual del 5,5%. La minería tuvo un salto del 80%, aunque desde niveles bajos, y Vaca Muerta ya representa cerca del 70% del petróleo que se extrae en la Argentina. Son datos que encajan con el relato oficial de una economía que empieza a mostrar sectores dinámicos.
También hubo señales externas importantes. El Fondo Monetario Internacional confirmó un desembolso de mil millones de dólares para la Argentina, una forma de decir que acompaña el cumplimiento de las metas acordadas. En un país como la Argentina, eso nunca es un detalle menor.
A eso se suma que el Banco Central compró en lo que va del año una parte muy significativa de las reservas previstas, el dólar permanece quieto y el Gobierno conserva superávit fiscal mes a mes. Se podrá discutir si el tipo de cambio está atrasado o si esa estabilidad genera tensiones en algunos sectores, pero en la Argentina no deja de ser un dato político y económico relevante que el dólar no se mueva.
El anuncio de Javier Milei sobre una nueva baja de retenciones también entra en esa lista. La reducción para trigo y cebada, del 7,5% al 5,5%, puede parecer limitada para el campo, y el cronograma gradual para la soja recién comenzará en enero. Sin embargo, el Gobierno intenta mostrar que puede cumplir su promesa de bajar impuestos y derechos de exportación porque tiene recursos y superávit.
El problema es que esos datos no alcanzan para ordenar la política. Hay una economía con disparidades evidentes: sectores como la minería, el petróleo y el agro miran el futuro con expectativa, mientras parte de la industria muestra preocupación y millones de argentinos siguen con dificultades para llegar a fin de mes. El ingreso continúa entre las principales angustias cotidianas.
Por eso, la discusión no es si las noticias positivas existen. Existen. Tampoco es cierto que estén escondidas detrás de un biombo. El punto es que el propio Gobierno no logra convertirlas en capital político porque está demasiado concentrado en sus conflictos internos.
La interna, las acusaciones cruzadas y las cuentas que no terminan de cerrar ocupan el centro de la escena. En ese ruido, el oficialismo pierde la oportunidad de mostrar los resultados que más se parecen a lo que prometió. Y un gobierno que no puede festejar sus propios goles termina hablando más de los problemas que se provoca que de los logros que consigue.





