Suba del crudo: las dos caras del impacto en el campo
Según el economista Dante Romano, el conflicto en Irán genera una suba en los costos para el campo argentino, aunque los granos todavía no reaccionan. ¿Habrá anuncios con las retenciones?
09/03/2026 | 06:42Redacción Cadena 3
El nuevo conflicto en Medio Oriente, involucra de manera directa a Irán, Estados Unidos e Israel, y cada vez más al resto del mundo, inclusive a Argentina. Esto abre un escenario de incertidumbre global que ya empieza a sentirse en el agro. Sin embargo, el impacto llega con dos caras para los productores argentinos: mientras suben algunos costos clave, los precios de los granos todavía no muestran una reacción tan clara.
Así lo explicó el economista Dante Romano en una entrevista con El Campo Hoy, donde analizó cómo las tensiones geopolíticas empiezan a generar ondas en el mercado agrícola.

Romano describió el efecto del conflicto con una imagen sencilla: tirar una piedra en el centro de una pileta. El impacto es fuerte en el lugar donde cae y se va debilitando a medida que se aleja.
El epicentro está en la energía
“La reacción más fuerte fue la suba de los precios del petróleo y del gas”, explicó el economista. Ese movimiento se traslada inmediatamente a los insumos que dependen de la energía, como los fertilizantes.
Entre ellos, el caso más sensible es la urea, clave para la campaña de trigo que en Argentina está a punto de comenzar. Según Romano, hoy existe una fuerte incertidumbre sobre su precio.
“El timing no podría haber sido peor para la compra de insumos. En muy poco tiempo hay que sembrar trigo y todavía no sabemos con qué valores vamos a salir a comprar fertilizantes”, advirtió.
La segunda ola: fletes más caros
A medida que el impacto se expande, aparece una segunda consecuencia: el aumento del costo del transporte.
Con el petróleo más caro, suben los fletes, tanto dentro del país como a nivel internacional. En el caso argentino, eso implica mayores costos para trasladar la producción desde el campo hasta los puertos.
Pero también hay un componente extra de incertidumbre en el transporte marítimo: la seguridad de las rutas comerciales cercanas a la zona del conflicto.
La paradoja de los costos y los granos
La otra cara del fenómeno es que el aumento de la energía todavía no se trasladó con fuerza al precio de los granos.
En teoría, cuando el petróleo sube también debería hacerlo el valor de los biocombustibles —como el biodiésel o el etanol—, lo que suele impulsar al maíz y la soja, materias primas clave para producirlos. Sin embargo, el mercado no está reaccionando de esa manera.
Una de las razones, según Romano, es el fortalecimiento del dólar a nivel internacional. En momentos de tensión global, la moneda estadounidense suele funcionar como refugio de valor, lo que tiende a presionar a la baja a los commodities.
“El problema es que te pega en el costo y no en el valor del producto que vendemos”, resumió.
Retenciones: la variable política que mira el campo
A este escenario internacional se suma otro factor decisivo para la rentabilidad del productor argentino: los derechos de exportación (DEX). Actualmente, la soja tributa cerca del 24%, mientras que el maíz paga alrededor del 8% y el trigo el 7%.
Romano explicó que cada punto de reducción en las retenciones tiene un impacto muy diferente según el cultivo. En soja, una baja de un punto puede mejorar el precio entre cuatro y cinco dólares, mientras que en los cereales el efecto ronda los dos dólares.
Por eso, cuando aparecen expectativas de cambios impositivos, el mercado suele reaccionar con mayor fuerza en la oleaginosa.
Expectativas hacia julio y la Rural
El sector agropecuario mira con atención los próximos meses, en especial el tradicional discurso presidencial en la inauguración de la Exposición Rural de Palermo, donde históricamente se anuncian medidas para el campo.
Sin embargo, Romano fue cauteloso: cualquier decisión dependerá de la situación fiscal del gobierno.
“La intención de bajar retenciones está, pero el propio discurso oficial la condiciona al equilibrio fiscal”, explicó.
Con márgenes cada vez más ajustados y una campaña de trigo a punto de arrancar, el agro argentino enfrenta así un doble desafío: la incertidumbre internacional por la guerra en Medio Oriente y las definiciones de política económica puertas adentro.
Federico Aguer





