Bioetanol, debate energético y la vigencia de la “Vaca Viva"
El Gobierno nacional flexibilizó los estándares de calidad de las naftas y habilitó, la posibilidad de aumentar el corte con bioetanol hasta el 15%. El sector pide una nueva ley.
30/03/2026 | 06:41Redacción Cadena 3
En medio de la volatilidad internacional del precio del petróleo, el Gobierno nacional dio una señal largamente esperada por el sector bioenergético: flexibilizó los estándares de calidad de las naftas y habilitó, en los hechos, la posibilidad de aumentar el corte con bioetanol hasta el 15%. La medida, formalizada a través de la Resolución 79 de la Secretaría de Energía, es leída por la industria como un punto de partida. Pero también como una oportunidad —quizás única— para discutir una política de fondo.
Para Víctor Acastello, vicepresidente ejecutivo de ACA Bio, el cambio técnico tiene implicancias concretas. En diálogo con El Campo Hoy, manifestó que “Antes el límite de oxígeno impedía superar el 12% de mezcla. Ahora, con la actualización, las petroleras pueden llegar al 15%”. Sin embargo, advierte que ese salto todavía no es obligatorio: “Es voluntario, queda sujeto a acuerdos entre las plantas de etanol y las petroleras”.
Un primer paso en medio de la urgencia
La medida llega en un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas que encarecen el crudo. En ese escenario, el bioetanol aparece como una alternativa competitiva: hoy su precio es significativamente menor al de las naftas importadas de alto octanaje.
“El etanol se vende a valores más bajos que la nafta importada. Eso hace que, incluso sin obligación, sea negocio para las petroleras avanzar hacia el E15”, explica Acastello.

Pero el sector insiste: la señal es positiva, aunque insuficiente. “La Secretaría podría haber fijado directamente un corte obligatorio del 15%. No lo hizo. Este es el primer paso; el segundo debe ser una decisión política clara”, subraya.
Córdoba, Santa Fe y el impacto productivo
El aumento potencial del corte tiene efectos inmediatos en el entramado productivo. Provincias como Córdoba —con fuerte desarrollo del etanol a base de maíz— aparecen entre las principales beneficiadas.
“Allí están las plantas más grandes del país. Muchas no trabajan a plena capacidad. Estos tres puntos adicionales podrían dinamizar inversiones, ampliar producción y generar empleo”, sostiene Acastello.
El impacto no se limita al combustible. La cadena del bioetanol genera subproductos clave como la burlanda (alimento para ganado), dióxido de carbono capturado para uso industrial y aceites destinados a combustibles sostenibles de aviación. Es, en definitiva, un modelo de agregado de valor en origen.
El rol del biodiesel y el factor precio
Desde Santa Fe, el presidente de la Cámara de Energías Renovables, Marcelo Kusznierz, coincide en que la resolución “ordena una normativa que había quedado desactualizada” y recuerda que no existen limitaciones técnicas para aumentar también el uso de biodiesel.
“El biodiesel hoy es más barato que el diésel importado. Entonces, no hay excusas: las petroleras tienen la posibilidad de ofrecer un combustible más económico producido en el país”, afirma.
Sin embargo, introduce una advertencia clave: el impacto en el surtidor no está garantizado. “Depende de qué hagan las petroleras con esa mejora de costos. Si la trasladan al precio o no”, señala.
La deuda estructural: una nueva ley
Tanto Acastello como Kusznierz coinciden en el punto central: Argentina necesita una nueva ley de biocombustibles que dé previsibilidad y trace un sendero de crecimiento.
“El problema es la falta de horizonte. Para construir una planta de etanol se requieren inversiones muy grandes. Nadie va a invertir si no sabe cuál será el corte dentro de cinco o diez años”, explica Acastello.
Hoy existen dos proyectos en discusión —uno impulsado por provincias bioenergéticas y otro desde el oficialismo—, pero ambos coinciden en un piso: avanzar hacia mezclas superiores al 15%.
Kusznierz lo plantea en términos de estrategia país: “No puede quedar librado solo al mercado. Tiene que haber una política pública que defina hacia dónde vamos, como hizo Brasil con su ley de combustibles del futuro”.
“Vaca Viva”: el as bajo la manga
En ese debate emerge con fuerza un concepto que gana terreno en la agenda energética: la “Vaca Viva”. En contraposición a Vaca Muerta, representa el potencial del agro para generar energía, valor agregado y divisas.
“No es una contra la otra. Son complementarias”, aclara Acastello. “Pero la Vaca Viva tiene un enorme potencial federal: transforma el maíz en energía, en proteína animal, en empleo local”.
Brasil —con mezclas de etanol que ya alcanzan el 30%— suele ser el espejo. Pero Argentina también tiene esa “arma secreta”, como la definió recientemente la prensa internacional.
“Cuando hay crisis, como en la guerra de Ucrania, el sector respondió y garantizó abastecimiento. Tenemos capacidad ociosa, tecnología y materia prima. Lo que falta es decisión”, remarca Kusznierz.
Una oportunidad que no espera
El aumento del corte habilitado al 15% puede parecer un cambio técnico menor. Pero detrás se abre una discusión estructural: cómo transformar una ventaja productiva en política de Estado. El contexto global juega a favor. El mercado interno también. Y la experiencia internacional muestra el camino.
La pregunta que queda flotando es si Argentina aprovechará esta ventana para consolidar su “Vaca Viva” o si, una vez más, dejará pasar la oportunidad. Y en esto, la decisión política de la gestión Milei marcará (o no) la diferencia.
Federico Aguer





