Crece la producción de leche, pero se encienden señales en toda la cadena
Mientras la producción muestra signos de fortaleza y crecimiento, las tensiones en la industria, los costos en alza y un consumo interno todavía debilitado configuran un escenario que preocupa.
07/04/2026 | 06:55Redacción Cadena 3
Desde Santa Fe, Roberto Perracino, presidente de la Mesa de Productores de la provincia (Meprolsafe), fue contundente al describir días atrás a El Campo Hoy el presente productivo: la oferta está lejos de ser el problema. Con niveles que alcanzaron los 11.500 millones de litros en 2025 —a los que se suma un importante volumen informal—, el sector primario ha demostrado capacidad de respuesta.
Sin embargo, ese mismo éxito productivo hoy genera inquietud. “Hay mensajes de alerta desde la industria que advierten que no podrán procesar toda la leche”, señaló Perracino. El riesgo de “cuellos de botella” aparece en el horizonte, junto con una consecuencia directa: la posible caída del precio al productor.
En ese contexto, las entidades gremiales optan por una postura prudente. No buscan intervenir en las decisiones individuales, pero sí advertir: producir más, en un escenario de sobreoferta y márgenes ajustados, podría terminar jugando en contra de los propios tambos, muchos de ellos ya endeudados.
Córdoba: costos en alza y márgenes en rojo
La mirada desde Córdoba, expresada por Gustavo Torre, agrega otra capa de complejidad. Aquí también la producción creció con fuerza en el arranque del año, aunque se espera que ese ritmo se modere.
Para Torre, titular de la Cámara de Empresarios Lecheros de Córdoba, el debate no debe centrarse únicamente en reducir la producción, sino en encontrar salidas para canalizarla. “Tenemos que trabajar para darle destino a esa leche sin necesidad de achicar”, planteó, apuntando a estrategias conjuntas con la industria, como transformar excedentes en productos de mayor vida útil.
Pero el problema de fondo es económico. Con precios de la leche que apenas subieron un 9% frente a costos que crecieron más del 35%, la ecuación es crítica. “La mayoría de los tambos hoy están en pérdida”, afirmó, describiendo un escenario donde los márgenes históricos del 10% desaparecieron.
A esto se suma el impacto del aumento en combustibles, insumos y alimentos, que coloca al productor “en el límite”. La consecuencia es clara: inversiones paralizadas, decisiones postergadas y una actividad que entra en modo defensivo.
Incluso herramientas de análisis desarrolladas por la propia cámara advierten sobre decisiones extremas: si no mejora el precio en el corto plazo, sería conveniente desprenderse de parte del rodeo, aunque Torre admitió el riesgo de estas medidas, ya que recomponer el stock ganadero lleva años.
Industria: sin crisis inmediata, pero con desafíos estructurales
Desde la óptica industrial, Ércole Felippa titular del Centro de la Industria Lechera (CIL), llevó algo de calma frente a los temores de saturación. Si bien reconoció que la capacidad de secado —clave para exportar leche en polvo— está “muy ajustada”, consideró poco probable un colapso en el corto plazo.
No obstante, advirtió que, de mantenerse el crecimiento productivo sin inversiones en infraestructura, el problema podría volverse crítico en los próximos años.
Felippa también puso el foco en una cuestión estructural: la competitividad. Para el titular del CIL, el verdadero desafío no pasa por producir más o menos, sino por mejorar las condiciones sistémicas del negocio.
En ese sentido, destacó el peso de los factores “puertas afuera”, especialmente la carga impositiva. Según sus estimaciones, cerca del 40% del precio final de un producto lácteo corresponde a impuestos, un nivel que condiciona tanto el consumo como la rentabilidad.
Consumo débil y mercado tensionado
El mercado interno, que absorbe el 75% de la producción, sigue siendo una pieza clave. Aunque en 2025 mostró cierta recuperación respecto al año anterior, no logró compensar la fuerte caída de 2024.
“Se ven algunos síntomas de mejora, pero le cuesta reaccionar”, admitió Felippa. En paralelo, el mercado internacional aparece como una válvula de escape necesaria, especialmente ante el crecimiento proyectado de la producción.
Sin embargo, la ecuación no es sencilla: Argentina combina una materia prima barata en términos internacionales con productos finales caros, lo que refleja distorsiones profundas en la cadena.
Un llamado a la coordinación
Más allá de las diferencias de enfoque, los tres referentes coinciden en la necesidad de evitar respuestas aisladas. Ni reducir producción de manera generalizada ni apostar únicamente a crecer parecen soluciones sostenibles.
El desafío, coinciden, es construir una agenda común que incluya a productores, industria y Estado. Desde mejorar la competitividad hasta desarrollar nuevos mercados y productos, pasando por revisar la estructura impositiva, el camino exige coordinación.
En un contexto desafiante, la lechería argentina enfrenta una encrucijada: transformar su potencial productivo en desarrollo sostenido o quedar atrapada en sus propias tensiones. El diálogo, hoy más que nunca, aparece como la herramienta imprescindible para definir el rumbo.
Federico Aguer





