El curioso incidente de la urna escondida en las elecciones de 1998
En 1998, en Blaquier, un votante llamado Juan Renger vivió una curiosa anécdota electoral. Al entrar al cuarto oscuro, demoró en salir porque su amigo Mauricio Ogni le escondió la urna, un hecho que se recuerda cada elección.
30/04/2026 | 14:41Redacción Cadena 3
En Blaquier, donde los días suelen pasar sin sobresaltos y todos se conocen por nombre y apellido, hay una historia que vuelve cada vez que llegan las elecciones. No está en ningún manual ni figura en actas oficiales, pero vive en la memoria colectiva como una anécdota imposible de olvidar.
Corría 1998 y en la Escuela Nº 2 de Blaquier se desarrollaba una jornada electoral como tantas otras. Filas ordenadas, saludos entre vecinos, el murmullo típico de un día cívico. Entre los votantes estaba Juan Renger, que por primera vez iba a ejercer su derecho. Había algo de nervios y también de orgullo en ese momento: entrar al cuarto oscuro, elegir, participar.
Juan cruzó la puerta con paso decidido. Pero pasaron los minutos. Cinco, diez, quince. Afuera, la fila empezó a inquietarse. Alguno bromeó con que estaba leyendo todas las boletas; otro dijo que quizá se había confundido. Pero la demora ya era demasiada.
El fiscal de mesa, intrigado, golpeó suavemente la puerta y, sin respuesta, decidió entrar.
Lo que encontró no fue lo que esperaba.
Juan estaba de pie, visiblemente desconcertado, revisando uno por uno los armarios del aula. Abría puertas, miraba adentro, volvía a cerrar. Como si buscara algo perdido.
—¿Está todo bien? —preguntó el fiscal.
Juan se dio vuelta, con una mezcla de vergüenza y seriedad, y respondió:
—No encuentro la urna… mi amigo la escondió.
El silencio duró apenas un segundo antes de que la escena se volviera tan absurda como inolvidable. Mauricio Ogni, su amigo, había entrado antes y, en una broma que solo en ese pueblo podía ocurrir, le había hecho creer que la urna no estaba en su lugar.
Lo que siguió fue una mezcla de risas contenidas, explicaciones necesarias y la confirmación de que la urna, por supuesto, nunca se había movido de donde debía estar. Pero Juan, en su debut electoral, había caído en la trampa y se había lanzado a buscarla como si fuera un objeto extraviado.
La votación continuó. El episodio quedó ahí, flotando entre la incredulidad y la risa.
Sin embargo, en Blaquier las historias no se olvidan.
Desde entonces, cada vez que hay elecciones, alguien —siempre alguien— lanza la misma pregunta, casi como un ritual:
—¿Y la urna, dónde está?
Y entre sonrisas cómplices, el recuerdo vuelve a ese día en que un votante primerizo buscó entre armarios lo que siempre había estado frente a sus ojos. Una pequeña historia que, sin proponérselo, terminó convirtiéndose en parte del folclore del pueblo.
Historia enviada por José Renger, FM Virus de Blaquier, adherente de Cadena Popular en Blaquier, Buenos Aires.
Lectura rápida
¿Qué historia se cuenta en el artículo? Una anécdota sobre Juan Renger, quien confundió la urna electoral con un objeto perdido durante su primera votación en Blaquier en 1998.
¿Quiénes son los protagonistas de la historia? Juan Renger y su amigo Mauricio Ogni.
¿Cuándo ocurrió el evento? En 1998, durante una jornada electoral en la Escuela Nº 2 de Blaquier.
¿Dónde tuvo lugar la anécdota? En la Escuela Nº 2 de Blaquier.
¿Por qué es recordada esta historia? Porque se convirtió en parte del folclore del pueblo, recordando la confusión de Juan cada vez que hay elecciones.





