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El argentino que "robó" la Gioconda… y la vendió seis veces

Durante años, el cuadro más famoso del mundo estuvo desaparecido. Detrás de ese episodio hay una historia inesperada: la de Eduardo de Valfierno, el argentino que ideó un plan para vender la Gioconda seis veces,

09/05/2026 | 11:12Redacción Cadena 3

Perspectiva Nacional

El argentino que “robó” la Gioconda… y la vendió seis veces

FOTO: El argentino que “robó” la Gioconda… y la vendió seis veces

Durante años, el cuadro más famoso del mundo estuvo desaparecido. Detrás de ese episodio hay una historia inesperada: la de Eduardo de Valfierno, el argentino que ideó un plan para vender la Gioconda seis veces… sin tenerla. Sin dudas uno de los estafadores más importantes del siglo pasado, cuya apasionante historia vamos a desglosar.

La Gioconda es, probablemente, la obra más famosa de la historia. Y sin embargo, buena parte de esa fama no se explica solamente por su calidad artística, sino por un episodio bastante más cercano al policial que a la historia del arte.

El cuadro que pintó Leonardo da Vinci a comienzos del siglo XVI —entre 1503 y 1506, aunque lo habría terminado recién en 1517— es una obra relativamente pequeña. Apenas 77 centímetros por 50. Un retrato clásico, técnicamente deslumbrante, con ese sfumato tan característico que le da a la imagen una especie de vibración, de ambigüedad permanente.

Sabemos, además, que representa a una mujer llamada Lisa. De ahí lo de Mona Lisa. Y que estaba casada con Francesco di Giocondo, lo que explica el otro nombre con el que se la conoce.

Todo dentro de lo esperable para una obra maestra del Renacimiento. Ahora bien: en 1911, mientras el Museo del Louvre estaba en obras, la pintura desapareció. Literalmente. Un día estaba, al otro no. El hecho lo descubre un copista que iba a trabajar frente al cuadro y se encuentra con el espacio vacío. A partir de ahí, el escándalo.

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La noticia recorre el mundo, el museo cierra, la policía interviene y la Gioconda pasa de ser una gran obra a convertirse en un fenómeno global. Pero lo más interesante de esta historia no es tanto el robo en sí, sino lo que ocurre alrededor.

Ahí aparece la figura de Eduardo de Valfierno. Un argentino de origen bastante difuso, que se hacía llamar marqués, que frecuentaba círculos aristocráticos y que tenía, sobre todo, una intuición muy clara: el verdadero negocio no estaba en el cuadro, sino en lo que el cuadro representaba.

Antes del robo, Valfierno manda a hacer seis copias prácticamente perfectas de la Gioconda. Y después arma el resto del plan: convence a un trabajador del museo —un carpintero— para que sustraiga el original. Le promete una operación mayor, la idea de “repatriar” la obra a Italia, una recompensa económica.

El hombre hace el trabajo. Se lleva el cuadro. Lo esconde. Y espera.

Valfierno, en cambio, no vuelve. Jamás.

Porque nunca le interesó recuperar la pintura original. Mientras el mundo entero buscaba desesperadamente la Gioconda, él se dedicaba a vender las copias. A distintos compradores, todos millonarios, todos convencidos de estar adquiriendo la verdadera obra, aprovechando el contexto del robo y la imposibilidad de verificar su autenticidad.

La operación es brillante por su simpleza: el riesgo es mínimo y la ganancia, enorme.

El carpintero, después de dos años de espera, decide actuar por su cuenta. Intenta vender la Gioconda en Italia, es descubierto y detenido. En 1913, el cuadro vuelve al Louvre.

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Pero para entonces, ya nada es igual.

La obra se convierte definitivamente en un ícono. No solo por su valor artístico, sino por la historia que la rodea. Por el robo, por la desaparición, por el misterio. Extrañamente Valfierno contribuyó definitivamente con su consagración. Y por ese argentino que entendió antes que nadie que, en el mundo del arte, a veces lo más valioso no es la obra… sino el relato.

Años más tarde, ya instalado en Estados Unidos, Valfierno le cuenta su versión de los hechos a un periodista, con la condición de que la historia se publique después de su muerte. Ese testimonio, reconstruido con el tiempo, alimenta una leyenda que todavía hoy sigue generando dudas, fascinación y debate.

Porque, al final, la Gioconda no solo es una pintura. Es también una historia perfectamente contada. Y en esa historia, aunque nunca haya tenido el cuadro en sus manos, un argentino logró hacer algo extraordinario: venderla seis veces.

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Lectura rápida

¿Qué obra es la más famosa de la historia? La Gioconda.

¿Quién fue el responsable del robo de la Gioconda? Eduardo de Valfierno.

¿Cuándo desapareció la Gioconda? En 1911.

¿Dónde se encontraba la Gioconda cuando fue robada? En el Museo del Louvre.

¿Por qué Valfierno no recuperó la pintura original? Porque su interés estaba en vender copias de la obra.

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