El estrés y defensas bajas, factores clave en el herpes zóster de Scaloni
El técnico la padeció luego del Mundial de Qatar. Especialistas advierten además cómo las enfermedades crónicas debilitan el sistema inmune, favoreciendo la reactivación del virus.
Buenos Aires, 17 junio (NA) -- El entrenador de la Selección argentina, Lionel Scaloni, informó recientemente que sufrió de herpes zóster tras el Mundial de Qatar, en un contexto marcado por un alto estrés y un significativo desgaste emocional. Este caso ilustra cómo situaciones de intensa exigencia mental y emocional afectan directamente al organismo, ya que el estrés prolongado provoca la liberación de hormonas como el cortisol, que deprimen el sistema inmunológico. Cuando las defensas del cuerpo se debilitan, el virus que permanece latente puede reactivarse.
El Dr. Lucio Criado (M.N. 72768), especialista en Medicina Interna, explicó en un informe que el herpes zóster, conocido popularmente como "culebrilla", es el resultado de la reactivación del virus varicela-zóster, que causa la varicela en la infancia y se queda inactivo en el organismo. Se estima que el 90% de los adultos mayores de 50 años está en riesgo de desarrollar esta infección.
A medida que las personas envejecen, se experimenta un deterioro natural del sistema inmunológico, conocido como inmunosenescencia, que disminuye la capacidad de respuesta ante infecciones. El estrés y el cansancio son factores que pueden actuar como desencadenantes importantes al reducir temporalmente las defensas del cuerpo.
El riesgo no se limita a la edad o al estrés
Las personas que padecen enfermedades crónicas, como diabetes, afecciones cardiovasculares, enfermedades renales crónicas o respiratorias (como asma y EPOC), tienen una mayor predisposición a desarrollar herpes zóster.
Otras patologías que afectan las defensas y hacen que los pacientes sean más vulnerables a la reactivación del herpes zóster incluyen el cáncer, tratamientos quimioterápicos, VIH y enfermedades autoinmunes, como lupus, psoriasis y artritis reumatoidea.
El herpes zóster generalmente comienza con síntomas incómodos, como picazón, hormigueo y sensibilidad al tacto, junto con lesiones cutáneas localizadas en el rostro, el tórax o el abdomen. Además, puede ocasionar complicaciones crónicas, siendo la neuralgia postherpética (NPH) el más común. Este dolor neuropático persistente puede extenderse por meses o incluso años.
"Más allá de la erupción, el herpes zóster puede dejar un dolor que persiste tras la curación de las heridas de la piel, afectando negativamente el descanso, el estado de ánimo y la movilidad, lo que puede llevar a la depresión o al aislamiento social en quienes lo padecen", afirmó Verónica Loggia (M.N. 106976), pediatra e infectóloga.
Por otro lado, la reactivación del virus en formas severas que afectan el rostro puede resultar en un compromiso ocular grave (zóster oftálmico). Esta variante puede impactar directamente en las estructuras del ojo y provocar complicaciones severas, incluyendo la pérdida de visión, lo que subraya la importancia de un diagnóstico temprano y la prevención clínica.
La Dra. Elena Obieta (M.N. 76451), médica infectóloga, destacó: "Cada encuentro con el médico es una oportunidad para conversar sobre cómo prevenir este tipo de enfermedades y fortalecer el sistema inmune. La vacunación es clave para reducir el impacto del herpes zóster y otras enfermedades prevenibles".
Lectura rápida
¿Qué sufrió Lionel Scaloni?
El entrenador padeció herpes zóster tras el Mundial de Qatar debido al estrés.
¿Cuál es la causa del herpes zóster?
Es causado por la reactivación del virus varicela-zóster, que permanece latente en el organismo.
¿Quiénes están en mayor riesgo?
Las personas mayores de 50 años y quienes padecen enfermedades crónicas.
¿Cuáles son los síntomas iniciales?
Picazón, hormigueo, sensibilidad al tacto y lesiones cutáneas en áreas localizadas.
¿Qué complicaciones puede causar?
Puede generar neuralgia postherpética y, en casos severos, compromisos oculares.
[Fuente: Noticias Argentinas]






