Evaluando el impacto del escándalo Adorni
17/06/2026 | 07:53Redacción Cadena 3 Rosario
Durante las últimas semanas observé cómo el escándalo que involucra al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, dejó de ser un problema exclusivamente personal para convertirse en una cuestión que impacta directamente sobre el gobierno de Javier Milei. La discusión ya no gira únicamente alrededor de las explicaciones que el funcionario ofrece sobre su situación patrimonial, sino sobre los costos políticos que el Presidente está dispuesto a asumir al mantenerlo en un cargo tan relevante.
La magnitud del caso quedó reflejada incluso en las redes sociales, donde comenzó a circular un chiste que comparaba a Adorni con Amado Boudou. Más allá de la ironía, la comparación revela algo importante: cuando una figura institucional de semejante peso queda asociada a sospechas o escándalos, el daño reputacional suele ser enorme. Y aunque corresponde respetar la presunción de inocencia, la reputación pública muchas veces se deteriora mucho antes de que la Justicia llegue a una conclusión.
Los datos que analizamos en nuestros sondeos muestran con claridad ese fenómeno. Hoy Adorni registra niveles muy bajos de imagen positiva, incluso entre quienes votan a La Libertad Avanza. Lo más llamativo es que una parte importante del propio electorado oficialista ya no le cree. Esa pérdida de credibilidad constituye un problema político serio para cualquier gobierno.
También percibo que la crisis tiene consecuencias internas. Las reuniones de la mesa política prácticamente desaparecieron y las reuniones de gabinete se redujeron notablemente. Hay funcionarios que consideran que la continuidad de Adorni complica la dinámica interna y creen que debería dar un paso al costado. El tema dejó de ser comunicacional para transformarse en un conflicto de gestión.
Frente a este escenario, la pregunta central es otra: ¿por qué Milei lo sostiene? En política siempre me interesa más comprender los motivos de una decisión que describir simplemente sus consecuencias. Si el Presidente mantiene a Adorni en su puesto es porque entiende que hacerlo le genera algún beneficio o, al menos, le evita problemas mayores.
La primera explicación posible es electoral. La experiencia argentina demuestra que los votantes más convencidos rara vez abandonan a sus líderes por un escándalo. Lo vimos durante años con el kirchnerismo y con otras experiencias políticas. Los núcleos duros suelen permanecer leales aun cuando aparecen denuncias o condenas que afectan a figuras relevantes.
Por eso, dentro del Gobierno creen que el caso Adorni no tiene capacidad para modificar sustancialmente la intención de voto de La Libertad Avanza. Puede afectar la imagen de un dirigente, pero no necesariamente la identidad política del espacio. Cuando preguntamos por marcas partidarias, el oficialismo sigue mostrando niveles de respaldo importantes.
A eso se suma un argumento que escucho frecuentemente entre funcionarios libertarios: la economía pesa mucho más que cualquier escándalo. Confían en que una recuperación económica durante los próximos meses terminará absorbiendo buena parte del impacto político que hoy genera esta controversia. La apuesta es que los resultados económicos prevalezcan sobre los cuestionamientos éticos.
Existe además una segunda razón. Remover a Adorni implicaría abrir un frente interno complejo. Habría que redefinir equilibrios, gestionar nuevas disputas y reorganizar espacios de poder dentro del oficialismo. Desde la lógica presidencial, quizás el costo de reemplazarlo resulte superior al costo de sostenerlo.
Además, tengo la impresión de que el Gobierno calculó mal la duración del episodio. Muchos funcionarios pensaban que el tema desaparecería rápidamente de la agenda pública. Sin embargo, las explicaciones posteriores, las contradicciones y las nuevas revelaciones hicieron exactamente lo contrario: mantuvieron viva la discusión y profundizaron el desgaste.
Hay una tercera hipótesis que me parece particularmente interesante. Adorni se convirtió en una figura que concentra gran parte de la atención pública. Mientras la discusión gira alrededor de él, otros problemas que podrían resultar más costosos para el Gobierno quedan desplazados del centro del debate. Es una dinámica que no necesariamente fue diseñada, pero que termina teniendo efectos políticos concretos.
Por eso creo que la decisión de Milei responde a una combinación de cálculo electoral, conveniencia interna y estrategia política. Adorni aparece hoy como un activo profundamente deteriorado, pero el Presidente considera que desprenderse de él podría generar consecuencias aún más complicadas. Entender esa lógica es fundamental, porque en política casi siempre resulta más importante comprender el porqué de las decisiones que limitarse a observar lo que ocurre en la superficie.
Lectura rápida
¿Qué escándalo involucra a Manuel Adorni? El escándalo involucra la situación patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, que afecta al gobierno de Javier Milei.
¿Quién es Manuel Adorni? Es el jefe de Gabinete del gobierno de Javier Milei.
¿Cuándo comenzó a impactar el escándalo? Durante las últimas semanas, el escándalo comenzó a afectar la percepción pública y política sobre Adorni.
¿Dónde se refleja la magnitud del caso? La magnitud del caso se refleja en las redes sociales y en los niveles de imagen positiva de Adorni.
¿Por qué Milei mantiene a Adorni en su cargo? Milei lo mantiene por razones electorales, conveniencia interna y estrategia política, considerando que su remoción podría generar más problemas.






