El militar argentino con más condenas a perpetua
Luciano Benjamín Menéndez murió a los 90 años. Fue uno de los hombres fuertes de la última dictadura.
28/02/2018 | 06:21Redacción Cadena 3
El genocida con varias condenas sobre sus espaldas, Luciano Benjamín Menéndez, ex comandante del Tercer Cuerpo de Ejército, murió este martes a los 90 años.
Recibió un total de 13 condenas a prisión perpetua por sus numerosos crímenes de lesa humanidad.
Estaba internado en el Hospital Militar de la ciudad de Córdoba, en estado delicado.
Mientras estaba detenido, fue indultado por el entonces presidente Carlos Menem en 1990, días antes de que se iniciara el juicio en su contra.
En 2005 la Justicia declaró inconstitucionales los indultos y fue procesado por delitos de lesa humanidad.
Es el militar argentino con más condenas a prisión perpetua en la historia argentina.
Fue hallado culpable por 282 desapariciones de personas en el campo de concentración La Perla-La Ribera en Córdoba, además de 52 homicidios, 260 secuestros y 656 casos de torturas.
Entre los militares integró el grupo de "Los Duros", junto al ex líder de la Armada, Emilio Eduardo Massera.
Impulsó un golpe dentro del propio golpe. Se sublevó el 28 de septiembre de 1979 en el norte cordobés pero, ante la superioridad de fuerzas de Jorge Rafael Videla, terminó rindiéndose y fue preso por noventa días en la celda de un cuartel en Curuzú Cuatiá, Corrientes, consignó Página/12.
Partidario acérrimo de que la Argentina entrara en guerra con Chile en el Conflicto del Canal de Beagle, se hizo famoso por una frase: "Si nos dejan atacar a los "chilotes", los corremos hasta la Isla de Pascua, el brindis de fin de año lo haremos en el Palacio de la Moneda y después iremos a mear el champagne en el Pacífico".
Menéndez también hizo desaparecer libros en 1976 cuando encabezó una quema. El propósito, según él expresó, era impedir “que se siguiera engañando a nuestros hijos” y “destruir por el fuego” una “documentación perniciosa que afecta al intelecto y nuestra manera de ser cristiana”. Entre los ejemplares reducidos a cenizas, los había de Julio Cortázar, de Pablo Neruda, de Gabriel García Márquez.





